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Sin luz, agua, ni medicamentos: la situación crítica de una canaria que sobrevivió a los terremotos de Venezuela y necesita ayuda urgente

La isleña Milagros Chinea regresa a su casa en plena zona cero de la catástrofe, a pesar de los graves daños en la estructura, y su familia pide colaboración urgente pues no tiene a dónde ir y está gravemente enferma

Impactantes imágenes aéreas de edificios destrozados tras los terremotos en Venezuela

Lucía Feijoo Viera

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Daniel Millet

Daniel Millet

Santa Cruz de Tenerife

El vídeo de María Milagros Chinea Chávez, en el que comunica a su familia de Canarias a través de las redes sociales que sobrevivió a los terremotos de Venezuela pese a vivir en plena zona cero de la catástrofe, se hizo viral a las pocas horas de que se colgara en las redes sociales este viernes 26 de junio de 2026.

Entre sollozos, esta mujer nacida en Valle Gran Rey (La Gomera) hace 80 años y que emigró al país bolivariano en 1967, apenas tiene fuerzas en el vídeo para decir que procede de las Islas Canarias, su nombre, los de dos de sus cuatro hermanos y el de uno de sus tres hijos. Y añade, sentada en una silla de ruedas como consecuencia de su precario estado de salud: "Que sepan que estamos vivos y estamos bien".

Gracias a la gran difusión -especialmente en el Archipiélago- de estas imágenes grabadas por una creadora de contenidos, la familia isleña de Milagros sabe que se encuentra sana y salva. Y gracias también al vídeo, el presidente del Cabildo de La Gomera, Casimiro Curbelo, ha puesto la maquinaria de la corporación en marcha para echar una mano a esta emigrante con graves problemas de movilidad y sin recursos económicos.

Pero Milagros no está bien. De hecho, su situación es crítica, según relata una hija, Yenecci, que reside en Sevilla. La casa de Milagros en la urbanización Tanaguarena, en la costa del estado de Vargas y a solo 16 kilómetros de la capital venezolana (Caracas), sufrió importantes desperfectos. La segunda planta quedó prácticamente destruida y la primera aguantó la embestida de los dos seismos de más de 7 grados de magnitud que azotaron el país, aunque presenta grietas por toda la estructura.

Aún cuando es desaconsejable vivir en una casa en esas condiciones, Milagros ha tenido que regresar tras pasar unos días con una amiga que reside en la misma zona. Su hija está muy preocupada, al borde de la desesperación.

No hay luz ni agua, es muy difícil acceder a Tanaguarena al haberse cerrado uno de los principales accesos por los graves daños que sufre un puente y esta mujer necesita ayuda de forma urgente. En su hogar, además, se han refugiado un hijo, que tiene problemas psiquiátricos, y una hija, cuya casa, próxima a la de su madre, ha quedado convertida en escombros al derrumbarse el edificio. Y encima la línea de telefonía móvil sigue caída, lo que dificulta la comunicación con sus familiares y allegados.

Entre lágrimas, Yenecci relata la situación agónica: "Solo les queda una vela, la vivienda está en muy malas condiciones y mi madre apenas puede caminar. Además, necesita medicamentos para sus múltiples problemas de salud, que empiezan a escasear. Tiene problemas de tensión, lumbares, de pulmón y apenas puede caminar por unos problemas en las rodillas".

La hija detalla que la casa, para colmo, ya quedó seriamente tocada por las graves inundaciones de 1999 que provocaron miles de muertes. No tuvieron medios para repararla y el Gobierno chavista les negó otra vivienda pues su prioridad eran los damnificados nacidos en Venezuela. "Estoy intentando hacer todo lo que puedo pero la situación es extremadamente complicada. Y no conocemos a nadie que pueda acogerla en otro sitio seguro. No sé qué hacer... Estoy desesperada".

La mujer, que estaba en la primera planta cuando la tierra tembló, no sufrió heridas pero salió despavorida de la vivienda por el temor de que se viniera abajo. Francisco José Chinea, uno de sus hermanos, residente muy cerca de allí, en Maiquetía, cuenta a EL DÍA desde Venezuela que viendo cómo quedó la urbanización de Tanaguarena el nombre de esta gomera hace honor al hecho de haberse salvado.

"Muchos de los edificios alrededor de la casa de mi hermana se vinieron abajo o sufrieron graves daños pero su casa resistió, aunque está muy afectada", asegura Francisco, de 73 años, que este lunes 29 de enero pudo hablar por primera vez con Milagros desde que se produjeron los seísmos.

Francisco José Chinea, hermano de Milagros, que como ella emigró a Venezuela y sigue residiendo en el país sudamericano.

Francisco José Chinea, hermano de Milagros, que como ella emigró a Venezuela y sigue residiendo en el país sudamericano. / E. D.

Yenecci, como Francisco, pudo hablar este lunes con Milagros gracias a una persona de la zona que la puso al teléfono al tener un celular con conexión satelital, porque línea regular de móvil tampoco hay.

Nacido también en Valle Gran Rey, Francisco abrió un restaurante en el país sudamericano y también se dedicó a las ondas. En concreto, presentó durante 18 años el programa de radio Presencia canaria, lo que denota que las raíces isleñas siempre han estado ahí, como le ha ocurrido a la propia Milagros y a tantos otros canarios o descendientes de canarios -se calcula que más de 70.000 en la actualidad- que se fueron a Venezuela en busca de una vida mejor.

Quien todavía no ha podido hablar con Milagros es el hermano que ha vuelto a La Gomera tras una larga etapa en Venezuela, uno de los familiares a los que iba dirigido el mensaje del vídeo. Antonio Chinea Chávez, de todos modos, está informado de la situación.

Fue Francisco quien se apresuró a contactarlo para contarle lo que había ocurrido antes de que se enterara por las imágenes que corrían como la pólvora por las redes sociales. Y lo logró. "Mi hermano me llamó para decirme que Milagros y uno de sus hijos, que vive con ella, se habían salvado", explica Antonio en conversación telefónica desde Valle Gran Rey. "En esa llamada me contó lo del vídeo. Luego lo vi".

Una luchadora

Jubilada, esta mujer que cumple el próximo mes 80 años ha salido adelante gracias a la ayuda que recibe de España, porque con la pensión que cobra en Venezuela no le da para sobrevivir. Con graves achaques de salud, María Milagros Chinea Chávez ha sido siempre "una luchadora". Así la definen sus hermanos, que la consideran "una madre". "Siempre ha estado pendiente de todos nosotros, de sus hijos, de sus sobrinos y nietos... Es una mujer con un enorme coraje", detallan.

No extraña que se haya pasado toda la vida atendiendo a los demás, aparte de trabajos esporádicos como limpiadora o costurera. Francisco, eso sí, la vio un poco mejor cuando habló con ella este lunes que en el vídeo. "Ahora está preocupada porque no sabe a dónde la van a mandar, si es que la obligan a abandonar la casa. Sus hijos se están ocupando para ver qué ocurre con la vivienda y cuál puede ser la solución. El caos es absoluto y la falta de medios de todo tipo complica el panorama", precisa.

Por lo pronto, Casimiro Curbelo, presidente del Cabildo de La Gomera, ya ha contactado con la familia, tanto en la isla colombina como en Venezuela, para interesarse por la situación. Dentro de la línea de ayudas que ha ofrecido Curbelo a los gomeros afectados por el terremoto, la corporación insular estudia una colaboración específica para Milagros.

"Estamos pendientes de que nos detallen qué necesita para poder actuar", asegura Casimiro Curbelo, que sigue día a día la evolución de los acontecimientos. El hermano que volvió a La Gomera, también está dispuesto a ayudarla, incluso si decidiera regresar a Canarias. "Si quiere volver, aquí tiene todas las puertas abiertas", remarca Antonio.

¿La opción de regresar a La Gomera?

Es una opción que gana enteros ante la respuesta caótica a los terremotos de un país ya de por sí devastado por años y años de crisis crisis política y económica. Lo cuenta Francisco desde Maiquetía, también afectada gravemente por los terremotos. "En mi familia todos estamos bien pero esta parte de la costa en la que vivimos Milagros y yo, muy cerca de La Guaira, está entre las más afectadas por los seismos".

Antonio Chinea, hermano residente en La Gomera de Milagros, la mujer isleña emigrada a Venezuela que ha sobrevivido al terremoto en plena zona cero de la catástrofe.

Antonio Chinea, hermano residente en La Gomera de Milagros, la mujer isleña emigrada a Venezuela que ha sobrevivido al terremoto en plena zona cero de la catástrofe. / E. D.

"Fue terrible", recuerda Francisco, que tiene seis hijos, sobre dos terremotos que han dejado a decenas de miles de personas sepultadas bajo los escombros de decenas de edificios. "La casa se movía como una zaranda. Se mantuvo en pie no sé cómo. Nos abrazamos cuando sentimos las sacudidas debajo del marco de una puerta. Jamás pasé tanto miedo".

Mientras Milagros permanece en la primera planta de su hogar, Francisco estudia la manera de poder entrar en Tanaguarena. No es nada fácil pese a que esta urbanización se encuentra muy cerca de su casa en Maiquetía. Hay múltiples vías que permanecen cortadas por los operativos de rescate y los daños de los terremotos.

No era la primera vez que estos emigrantes canarios sufrían la arremetida de la naturaleza. En 1999 también sufrieron en sus carnes unas inundaciones que provocaron miles de muertos, nunca se supo exactamente cuántos. También esta parte de la costa venezolana fue la más afectada hace 26 años. "Aquí seguimos, vivitos y coleando", concluye Francisco.

A más de 6.500 kilómetros, la hija de Milagros que ha fijado su residencia en Sevilla pide "ayuda urgente". "No sé cuánto va a aguantar sin luz, sin agua, sin apenas aliementos ni medicinas, sin mucha gente en la zona que nos pueda echar una mano...".

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