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La Palma

Diez sementales para garantizar la supervivencia de la cabra de La Palma, una de las joyas de la ganadería autóctona de Canarias

El programa de preservación de esta raza única en las Islas da un gran salto con la elección de machos con una gran calidad genética

Una cabra palmera con dos crías.

Una cabra palmera con dos crías. / Canal Agrario La Palma

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Daniel Millet

Daniel Millet

Santa Cruz de Tenerife

La cabra de La Palma, una de las joyas de la ganadería autóctona de Canarias, tiene futuro. La selección de diez sementales en un programa desarrollado en la isla bonita supone un espaldarazo para la preservación de una raza autóctona cuya presencia está documentada desde tiempos anteriores a la conquista de los castellanos a finales del siglo XV.

Lo acaba de anunciar la Asociación de Criadores de Cabras de Raza Palmera durante la presentación en Puntallana del XII Catálogo de Reproductores de la Raza Caprina Palmera, una nueva edición que refleja el trabajo colectivo desarrollado por ganaderos, técnicos y entidades colaboradoras para garantizar la conservación, mejora y futuro de esta raza cien por cien canaria.

El catálogo pone de manifiesto la consolidación del programa de cría de la cabra palmera, sustentado en herramientas como la gestión del Libro Genealógico, el Control Lechero Oficial, los controles de filiación mediante ADN, la valoración morfológica, las evaluaciones genéticas, los estudios de consanguinidad y la selección asistida por marcadores. Todas estas actuaciones permiten disponer de información "cada vez más precisa", según el colectivo de criadores, para orientar la selección de reproductores y facilitar la toma de decisiones en las explotaciones ganaderas.

Uno de los últimos avances más relevantes ha sido el impulso a la conservación genética de la raza y a la futura implantación de la inseminación artificial. A partir del análisis de las evaluaciones genéticas disponibles, se han seleccionado a las madres con mejores valoraciones genéticas para obtener una nueva generación de sementales de alto mérito genético.

Como resultado de este trabajo, según informa la Asociación de Criadores de Cabras de Raza Palmera, diez machos jóvenes han sido finalmente seleccionados para incorporarse al programa de conservación genética. Estos animales ya se encuentran ya en la granja de El Pico situada en Tejina (Tenerife), del Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA), donde los técnicos procederán a la extracción de su material seminal, que posteriormente será conservado en los Bancos de Germoplasma.

Este paso supone un avance de gran importancia para la raza, ya que permitirá preservar su variabilidad genética y disponer en el futuro de dosis seminales destinadas a programas de inseminación artificial

Este paso supone un avance de gran importancia para la raza, ya que permitirá preservar su variabilidad genética y disponer en el futuro de dosis seminales destinadas a programas de inseminación artificial. Esta herramienta contribuirá a acelerar el progreso genético, reforzar la sostenibilidad de las ganaderías y asegurar nuevas posibilidades para la conservación de la cabra palmera.

La asociación se destaca que este logro ha sido posible "gracias al compromiso de los ganaderos y ganaderas que participan activamente en el programa de mejora, aportando datos, colaborando en los controles y apostando por una selección rigurosa de sus animales". Asimismo, la entidad reconoce el apoyo de las administraciones públicas y de las entidades técnicas colaboradoras, que hacen posible "seguir avanzando hacia objetivos cada vez más ambiciosos".

La cabra palmera está orientada a la producción de leche y, de hecho, es reconocida por la gran calidad de la misma. Es muy apreciada por su alto contenido en grasa y proteínas, ideal para la elaboración de quesos. En concreto, de esta raza se obtiene el queso palmero con Denominación de Origen Protegido. Es una de las razas a nivel mundial con mayor potencial para la elaboración de quesos artesanales.

En la actualidad la raza cuenta con 7.004 reproductores activos, de los cuales 6.620 son hembras y 384 machos

En la actualidad, el Libro Genealógico de la raza cuenta con 7.004 reproductores activos inscritos, de los cuales 6.620 son hembras y 384 machos. Además, 6.273 animales tienen registrados tanto el padre como la madre, lo que representa un 89,6 % de los reproductores activos con ascendencia conocida. Estos datos evidencian el importante avance realizado en el registro genealógico y en la mejora de la información disponible sobre la población.

Durante la campaña 2025 también se ha continuado trabajando en las pruebas de filiación mediante marcadores moleculares. En total, se han obtenido los perfiles genéticos de 317 animales pertenecientes a siete rebaños diferentes y se han filiado 233 animales. Actualmente, la raza cuenta con 704 animales activos comprobados por ADN para padre y madre, lo que supone un 10 % del total de la población activa.

Otro de los pilares del esquema de selección es el control lechero oficial. En la campaña 2025 se han controlado todas las cabras de las ganaderías del llamado núcleo de selección, con un total de 1.034 animales controlados, 5.086 registros de control y 834 lactaciones finalizadas y válidas.

El objetivo es incrementar la productividad de los animales a través de una producción de leche de alta calidad. Para ello, se realiza anualmente una valoración genética de los reproductores, que permite identificar las mejores cabras y sementales para dejar reposición en función de criterios de producción y calidad de leche.

La Asociación de Criadores de Cabras de Raza Palmera aclara que todavía quedan retos importantes por delante: mejorar la calidad de las producciones, incrementar la difusión y el reconocimiento de la raza, fortalecer las herramientas de selección y generar oportunidades que favorezcan el relevo generacional y la permanencia de las explotaciones ganaderas en el territorio.

La cabra palmera destaca por su predominante pelo rojo, en sus diferentes tonalidades y combinaciones, que se intensifica muchas veces sobre las extremidades. En cuanto a su cabeza, suele ser pequeña con ojos vivos, triangular con tupé más o menos desarrollado en casi todos los ejemplares.

La cornamenta es de tipo espiral, abierta desde su nacimiento, adquiriendo caracteres espectaculares en los machos. La presencia de perilla es normal en los machos, aunque puede aparecer también en la mayoría de las hembras. Sus orejas son de tamaño medio y orientación horizontal que normalmente sobrepasa la altura de los ojos.

Más allá de las físicas, otra característica que define a esta especie es su gran capacidad de adaptación, tanto a las condiciones climáticas de la isla como a geográficas, de tal manera que es capaz de moverse muy bien por terrenos abruptos.

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