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La ayuda busca abrirse paso entre los escombros y el caos

Los terremotos en Venezuela dejan ya más de 1.450 muertos, entre ellos 17 españoles y dos canarias

La UME rescata en Venezuela a una mujer atrapada casi 72 horas bajo los escombros

Javier Vendrell Camacho

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Agencias

Diecisiete españoles fallecidos, 150 desaparecidos y miles de familias pendientes de una llamada, una identificación o una noticia que todavía no llega. Los terremotos que han sacudido Venezuela dejan ya más de 1.450 muertos y mantienen abiertas decenas de operaciones de búsqueda entre edificios derruidos y zonas todavía incomunicadas. Entre las víctimas mortales figuran ya dos canarias. Isabel ‘Chavela’ Jara, delegada del Gobierno de Canarias en Venezuela, y su prima, Olga Morales, cuyo cuerpo apareció ayer entre los escombros del mismo edificio en La Guaira.

Los equipos de rescate siguen trabajando sin descanso entre los restos del desastre y mientras, al otro lado del Atlántico, en Canarias, otra urgencia comienza a tomar forma. La de hacer llegar ayuda a las zonas afectadas y evitar que se pierda en el caos de las primeras horas. Ese es el principal temor de las asociaciones canario-venezolanas que tratan de organizar una respuesta coordinada desde el Archipiélago. Anoche, a última hora, organizaron una reunión para medir capacidades y coordinar recursos. Con un objetivo común: que cada envío termine en manos de quienes lo necesitan.

«No queremos que termine en un almacén ni que se pierda por el camino», explica el vicepresidente de la Unión Canario Venezolana, Agustín Rodríguez. La organización asegura mantener contacto constante con colaboradores desplegados en Venezuela y reconoce que la situación sobre el terreno obliga a actuar con cautela. Cuentan, según explica, con una red de más de medio centenar de puntos y entidades en el país, además de sedes propias desde las que habitualmente canalizan asistencia.

«Mala experiencia»

El miedo nace de lo ocurrido en tragedias del pasado. Rodríguez recuerda experiencias anteriores y habla directamente de una «mala experiencia» en otras emergencias. «Tenemos entendido que algo de lo que ya ha llegado están impidiendo que pueda llegar», sostiene. También habla de trabas y dificultades para garantizar que los suministros terminen en manos de quienes los necesitan.

La dimensión de la catástrofe dificulta la logística vinculada a la llegada de ayuda. En lugares especialmente castigados como La Guaira, uno de los epicentros del desastre, las autoridades venezolanas han tratado de ordenar el acceso de equipos, voluntarios y recursos para coordinar las labores de emergencia. El resultado, según relatan asociaciones y testimonios que mantienen contacto constante con el terreno, es un escenario donde la necesidad de control y la urgencia humanitaria avanzan al mismo tiempo y no siempre en la misma dirección.

Todo ocurre, además, en unas horas que son clave para el rescate de supervivientes. Muchos rescatistas venezolanos han decidido saltarse los controles y acceder a la zona abriéndose paso con picos, palas y mazas.

Mientras continúan las tareas de búsqueda, las cifras siguen aumentando. El último balance oficial eleva a 1.450 los fallecidos en el conjunto del país, con más de 3.100 heridos y miles de familias afectadas. Solo en La Guaira cientos de personas han tenido que ser trasladadas a hospitales de Caracas y los daños alcanzan viviendas, centros sanitarios e infraestructuras básicas.

La magnitud de la emergencia ha provocado además una respuesta internacional creciente. Más de 1.600 rescatistas procedentes de distintos países trabajan ya sobre el terreno junto a equipos venezolanos y continúan llegando nuevos efectivos especializados, además de perros de búsqueda, vehículos y material sanitario.

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, agradeció ayer el trabajo de los grupos internacionales desplazados al país y aseguró que su presencia ha devuelto parte de la esperanza a los afectados. «A los sitios donde ustedes llegaron, llegó esperanza», trasladó durante un encuentro con los equipos de rescate.

La dimensión de la tragedia ha movilizado además mensajes de apoyo desde distintos ámbitos políticos e institucionales. El papa León XIV trasladó este domingo su «cercanía» con los afectados y agradeció el trabajo de quienes participan en las labores de búsqueda y asistencia. Durante el Ángelus pidió además que no falte la ayuda internacional hacia Venezuela y expresó su apoyo a las familias de las víctimas y a quienes han resultado heridos por los seísmos.

Asistencia consular

También el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, trasladó sus condolencias a los familiares de los ciudadanos españoles fallecidos y aseguró que España mantendrá la asistencia consular a los afectados y continuará colaborando con las autoridades venezolanas mientras avanzan las tareas de rescate.

Las asociaciones venezolanas del Archipiélago trabajan sin descanso intentando ayudar a las miles de familias que siguen buscando respuestas. La Unión Canario Venezolana asegura que parte de la mercancía que tenía prevista para otros destinos dentro del país será desviada hacia las zonas más afectadas. Entre las opciones que estudian se encuentra incluso la elaboración de comida caliente y la distribución directa mediante colaboradores propios.

La intención es reproducir un modelo que ya emplearon durante otras emergencias y que consideran más eficaz que los grandes canales de distribución. «Nuestra ayuda tiene que llegar puerta a puerta», resume Rodríguez.

Pero incluso esa idea tropieza ahora con las dificultades del momento. Algunas sedes y puntos logísticos de las organizaciones han resultado afectados por los seísmos y las propias asociaciones reconocen que todavía necesitan saber si podrán acceder a determinadas zonas. La prioridad inmediata sigue siendo rescatar supervivientes y localizar a los desaparecidos. Todavía hay, según las webs de búsqueda ciudadana, más de 70.000.

Mientras continúan las labores de emergencia, algunos afectados han comenzado ya a abandonar el país. El primer vuelo con ciudadanos evacuados aterrizó ayer en la base aérea de Torrejón de Ardoz con 96 pasajeros a bordo, entre ellos 76 españoles y ciudadanos de otras nacionalidades europeas y latinoamericanas.

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Fuente: La Provincia - Diario de Las Palmas

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