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Dos terremotos tiñen de dolor y muerte a Venezuela

España anuncia el envío de 57 rescatadores de la UME, ocho unidades caninas y un hospital de campaña para colaborar en las labores de rescate

Una venezolana camina sobre los escombros en La Guaira

Una venezolana camina sobre los escombros en La Guaira / Ronald Pena / Efe

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Jorge Dávila

Jorge Dávila

Santa Cruz de Tenerife

Canarias despertó este jueves con una de esas noticias que alteran el guion del día. Los terremotos de Venezuela se colaron en el desayuno de miles de isleños, muchos de ellos nacidos en la que durante décadas fue considerada la octava isla hasta que La Graciosa obtuvo merecidamente ese reconocimiento, e inundaron el jornada de incertidumbres. La sangre tira. Y es que la comunidad canaria en suelo venezolano es larga y ha tenido un rol decisivo en un país que recibió dos importantes sacudidas en su vertiente norte: los sismos de magnitudes 7,2 y 7,5 que se registraron mientras los españoles dormían han dejado, por ahora, 188 fallecidos y más de 1.500 desaparecidos, 68 de ellos españoles, una cifra que se va a multiplicar de manera considerable en las próximas horas.

En medio de ese mar de dudas que se ha desbordado en territorio bolivariano se conoció una estimación del Servicio Geológico de Estados Unidos que, en estos momentos hay que coger con pinzas, pero que apunta a que existe un 42% de posibilidades de que haya entre 10.000 y 100.000 fallecidos. Tranquilidad. La situación es de una gravedad extrema, pero aún es pronto para hacer un primer balance de una tragedia que tiene su epicentro en La Guaira, capital del municipio de Vargas que se encuentra a menos de 30 kilómetros de Caracas. La ciudad y el puerto marítimo suma una población de unas 27.000 personas [casi 136 habitantes por kilómetro cuadrado / todo el estado tiene más de 500.000] y el hermanamiento entre guairences y canarios se remonta al siglo XVI, cuando su muelle se convirtió en una puerta de entrada de los sueños de muchos isleños que decidieron dar un giro de 180 grado a sus vidas en Venezuela. Hoy las urgencias sociales se han revertido dada la difícil situación que vive en la nación controlada hasta hace poco por el régimen chavista. Entre los que han escapado de los años duros de Maduro y los que se vivieron antes, el censo de venezolanos en las Islas supera las 80.000 personas. Eso explica mejor el dolor que está provocando esta herida humanitaria.

La Guaira, epicentro de la tragedia

La Guaira es de largo el punto más crítico de ese drama humanitario, pero no es el único. Los expertos coinciden en destacar lo «poco común» que resulta que se encadenaran dos terremotos de estas dimensiones con una diferencia de 39 segundos. El primer movimiento telúrico se registró a unos 24 kilómetros de San Felipe, en el estado de Yaracuy, pero una demoniaca onda expansiva dejó fallecidos y daños en Maracay, Isla Ratón y Valencia.

Un grupo de venezolanos en el estado de La Guaira

Un grupo de venezolanos en el estado de La Guaira / Ronald Pena / Efe

Las fuertes sacudidas hicieron caer edificios en zonas próximas a Caracas [en la Gran Caracas colapsaron más de una decena de construcciones sin saber con exactitud el número de difuntos y desaparecidos que hay debajo de toneladas de escombros] pero, sobre todo, en puntos de los estados de La Guaira, Miranda, Falcón y Carabobo.

Cortes eléctricos, sin agua y sin teléfonos

Los cortes eléctricos fueron instantáneos en La Guaira y el suministro de agua se quebró, además de en este enclave, en Zulia, Yaracuy, Miranda y Falcón. Otros servicios como la telefonía e internet dejaron incomunicadas importantes zonas del territorio venezolano. El caos reina en un país que no deja de recibir guiños de solidaridad de todo el mundo, pero que en los próximos días debe solucionar cuestiones tan básicas como desde dónde canalizar la ayuda internacional: las infraestructuras aeroportuarias próximas a Caracas están tocadas y cientos de vías han desaparecido, se agrietaron o simplemente están intransitables.

Telefonos de emergencias

Aunque no es fácil conservar la calma intacta cuando los televisores y las redes sociales lo inundan todo con imágenes apocalípticas de un país desintegrado por dos terremotos [entre el primero y el segundo se contabilizaron una treintena de réplicas de intensidad alta que causaron una larga lista de desperfectos] la Embajada de Venezuela en España ha facilitado varios teléfonos de contacto para atender a la comunidad canaria-venezolana, a través de los números 91 598 12 00 (embajada de Madrid); 650 817 137 (consulado de Madrid) y 608 670 628 (consulado de Canarias).

España se moviliza

Los grandes terremotos de Venezuela han cambiado el pulso de la actualidad no solo en España, sino en todo el mundo. Aquí, por ejemplo, antes de que se conociera esta triste noticia, todo parecía indicar que la única conexión con la patria del libertador Simón Bolívar iba a estar concentrada en torno a los presuntos tejemanejes del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero con el régimen de Nicolás Maduro y la ahora presidenta, con la venia del omnipresente Donald Trump, Delcy Rodríguez. Pero la actualidad manda y, en estos momentos, lo que importa es capear un temporal de dolor de proporciones gigantescas. España anunció a medida que la cifra de fallecidos iba engordando el envío de 57 rescatadores de la Unidad Militar de Emergencia, especialistas de la UME en localizar, estabilizar y extraer víctimas que han quedado atrapadas bajo estructuras que han colapsado, ocho unidades caninas, dos ingenieros del Ejército de Tierra y un hospital de campaña.

Al margen de los telegramas de ánimo y solidaridad que se han remitido desde la Casa Real y el Gobierno que preside Pedro Sánchez, así como un bien número de presidente autonómicos, el mando de las operaciones lo ha asumido el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, quien nada más tener las primeras referencias de los malos momentos que se viven en Venezuela se puso en contacto con su homólogo, Yvan Gil, con el objeto de que supiera que España va a estar al lado de Venezuela en este mal rato. La reina Letizia también se manifestó en esta línea antes de asistir al acto organizado para festejar el decimoquinto anivesario de la revista Ethic: "El despliegue que va a realizar España en Venezuela supone un gran desafío". Su esposo, Felipe VI, tuvo palabras de cariño y fortaleza para todos los venezolanos en su viaje oficial a México.

Hay españoles desaparecidos

Minutos antes de las seis de la tarde del jueves, el ministro Albares fue el encargado de desvelar la noticia de que 68 españoles que permanecen desaparecidos en una zona castigada por los terremotos. Esta cifra puede incrementarse en base a los 200.000 compatriotas que tienen establecida su residencia oficial en Venezuela. Hay zonas próximas a La Guaira donde se manejan censos en los que aparecen más de 7.000 personas. Y es que la sensación que existe en las horas que siguieron a los terremotos es que los números iniciales se van a quedar lejos del recuento que se podrá establecer en las próximas semanas.

"La unidad de crisis del Ministerio de Asuntos Exteriores está realizando un seguimiento preciso a la colonia española en Venezuela", avanzó el José Manuel Albares. "Estamos centrados en establecer un listado, un censo para saber en la situación en la que se encuentra la comunidad de españoles", dijo sobre una relación en la que van a aparecer muchos ciudadanos con raíces canarias. Para facilitar este trabajo, y en la medida que las comunicaciones lo puedan permitir, el ministro ha pedido a los españoles que se encuentran en Venezuela que contacten con el Consulado y la Embajada a través de los números que ya se han facilitado para conocer la situación en la que se encuentran. A media tarde se conoció la noticia de que un miembro del gabinete de Sánchez, todo parece indicar que será de la rama de Sumar [Ernest Urtasun, Cultura; Mónica García, Sanidad; Pablo Bustinduy, Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, y Sira Rego, Juventud e Infancia], viajará a Venezuela para supervisar sobre el terreno la colaboración española. Al parecer, esta decisión llegó después de una conversación telefónica entre el ministro Albares y el exaspirante a la presidencia de Venezuela, Edmundo González Urrutia.

Opacidad y desorganización

Como suele ser habitual cuando sucede algo de esta magnitud, durante buena parte de la jornada se vivieron horas de opacidad [falta de información a través de los canales oficiales] y de mucha desorganización, sobre todo, porque un país herido de muerte como la está Venezuela [intervenido por la administración Trump desde que cayó preso Maduro y su esposa] no es capaz de reaccionar a una situación tan brutal. En realidad, ninguna nación tiene un margen instantáneo para recuperarse sobre la marcha de un golpe tan fuerte, pero Venezuela menos. El epicentro de este «doblete sísmico» se sitúa en el centro del país, pero sus efectos han sido muy devastadores en las regiones costeras del norte y en Caracas. Se trata del peor episodio de estas características que ha sufrido Venezuela en un siglo: el 29 de junio de 1967 se produjo uno de los más grandes de la historia en las proximidades de la capital, en el que murieron 245 personas y más de dos mil sufrieron heridas.

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