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Entrevista | Alba Boek Humorista

Alba Boek (33 años, humorista): «Soy más bien una bufona que dispara al aire y espera que alguien se ría»

La cómica traslada su experiencia vital y la idiosincrasia de las Islas a su espectáculo 'Bastarda', centrado en la realidad canaria

Alba Boek

Alba Boek / ED

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Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

La cómica canaria de 33 años Alba Boek gira este verano por las Islas con Bastarda, un espectáculo que mezcla identidad canaria, crítica social y disidencia de género. Afincada en Lanzarote desde principios de año, la artista combina escenarios, redes sociales y una gira en expansión, mientras reivindica un humor que no busca agradar a todos, sino hacer pensar sin dejar de provocar carcajadas. Actuará en Fuerteventura el 11 de julio y también estará en Lanzarote, La Palma, Tenerife y Gran Canaria.

Nació en Gran Canaria y ahora reside en Lanzarote. ¿Cómo influye ese recorrido en su mirada como humorista?

Mucho. Aunque cada isla tiene su idiosincrasia, compartimos una manera muy particular de entender el mundo. Soy de Gran Canaria, pero vivo en Lanzarote, y ese cambio también te da perspectiva. Te permite observar Canarias como un todo, con sus diferencias y sus puntos en común. Y eso es oro para la comedia, porque te da material constante.

Está recorriendo su propio camino para dedicarse por completo al humor. ¿Cómo tomó esa decisión?

Con calma. Estoy en ese proceso, pero sin precipitarme. Vivimos en un mundo donde parece que todo tiene que ser rentable, productivo y monetizable, y yo no quiero convertir mi felicidad en un negocio sin más. Le tengo mucho cariño a esto porque empecé por pasión y quiero que siga siendo así. Si luego se puede vivir de ello, fantástico, pero no es lo único que me mueve.

¿De dónde nace esa vocación?

Siempre he estado muy vinculada al arte. La música, por ejemplo, ha sido importante en mi vida, aunque no me dedicara profesionalmente a ello. Pero la comedia siempre estuvo ahí. Desde pequeña consumía muchísimo stand-up, me sabía monólogos enteros de memoria. Era una obsesión sana. Con el tiempo fui desarrollando habilidades en comunicación que me fueron llevando a esto.

¿Recuerda a sus referentes?

Claro. Me vienen nombres como David Navarro o Ignatius Farray, que para mí ha sido fundamental. Y por su puesto el humor canario con referentes como Petite Lorena o Manolo Vieira. Creo que aquí hay una cantera brutal que muchas veces no valoramos lo suficiente. No necesitamos importar humor, lo tenemos aquí.

Y en ese camino aparece Bastarda. ¿Qué es exactamente este espectáculo?

Bastarda es un espectáculo bastante alternativo y con mucha crítica social desde el humor. Es un espectáculo centrado en Canarias, en nuestra realidad y nuestras contradicciones. No necesitas venir con un manual previo porque es cercano y directo. La idea es reírnos de nosotras mismas, pero también lanzar algún que otro golpe.

El proyecto tiene además una estética muy concreta.

Sí, trabajamos la imagen con la artista Asiria Álvarez. Nos inspiramos en una especie de superheroína cansada de todo: del colonialismo, del machismo y de cómo se trata a las disidencias. Esa es un poco la esencia del espectáculo, que contiene humor, pero con un punto reivindicativo.

En sus textos aparecen temas como el turismo, la vivienda o el deterioro del territorio. ¿El humor es una herramienta política?

Más que política, diría social. Yo hago humor de lo que me preocupa y de lo que vivo. Hay gente que hace humor sobre fútbol o videojuegos, y yo lo hago sobre la realidad canaria. No intento dar lecciones, ni creo estar por encima de nadie. Soy más bien una bufona que dispara al aire y espera que alguien se ría y que, de paso, reflexione.

También está muy presente en redes sociales. ¿Qué papel juegan?

Son un vehículo. Me han dado visibilidad, claro, pero no son el fin. A mí lo que me gusta es el escenario. Las redes están bien para que la gente sepa que existes, pero donde realmente me siento cómoda es frente al público.

Cartel del espectáculo.

Cartel del espectáculo. / ED

Llevar un espectáculo por las Islas no es fácil. ¿Cómo está viviendo la gira?

La insularidad siempre es un reto, a nivel logístico y económico, pero también tiene cosas muy bonitas. Hay una red de apoyo entre artistas increíble. Vas a cualquier isla y te encuentras gente con talento y ganas de colaborar. Eso compensa las dificultades.

En sus actuaciones hay crítica, pero también humor directo. ¿Le preocupa ofender?

Mi intención nunca es molestar. Siempre parto del cariño, aunque haga crítica. Pero es verdad que el humor a veces incomoda, y no pasa nada. Si alguien se siente ofendido, lo escucho y, si hace falta, pido disculpas. Pero también creo que vivimos un momento en el que todo se mira con lupa.

¿Qué se va a llevar el público de Bastarda?

Una risa, mínimo. Y si además reflexionan, mejor. Sobre todo que salgan con la sensación de compartir algo real y cercano.

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