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Entrevista | Sara Alma Cantante

Sara Alma (31 años, cantante): «Ser canaria es más que un cliché; somos mestizos»

La cantante tinerfeña lanza su primer tema en solitario, 'Niño, vuelve', un reflejo de su madurez artística y personal tras una década formando parte de proyectos grupales

Sara Alma

Sara Alma / ED

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Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

La cantante tinerfeña Sara Alma inicia una nueva etapa con el lanzamiento de Niño, vuelve, su primer tema en solitario. Disponible ya a través de todas las plataformas digitales, la canción es la carta de presentación de esta artista que a pesar de su juventud ya cuenta con una dilatada carrera junto a diferentes proyectos grupales de Canarias. La artista pretende así construir un repertorio propio como autora y compositora dentro de los géneros tropicales y la salsa contemporánea.

Inicia su carrera en solitario. ¿Qué significa dar este paso tras tantos años sobre los escenarios?

Es una apuesta firme por mí misma. Me ha tomado mi tiempo dar el salto porque he tenido la suerte de trabajar desde muy joven con músicos increíbles. Esa escuela me dio tablas pero también me puso la vara de medir altísima. Al ser tan autoexigente, quería que todo fuera perfecto y creo que Niño, vuelve llega en el momento ideal. A mis 31 años tengo una madurez y una seguridad que no tenía a los 20 y tengo claro que lo importante es ser honesta con mi arte. Dar este paso supone tomar el control de mi carrera, construir una propuesta con mi propia huella y tener la paz mental de saber que lo he intentado bajo mis propias reglas.

¿Cuándo sintió que era el momento adecuado para lanzar su propio proyecto?

La inquietud la he tenido siempre, pero para dar el salto se tienen que alinear varios factores. Por un lado, está la madurez artística y emocional para situarte por encima de tus inseguridades porque dejas de esperar a que vengan a tocar a tu puerta para empezar a defender tu propia voz. Por otro lado, hay una realidad innegable: autogestionar y financiar un proyecto independiente de manera profesional requiere una inversión real que, evidentemente, a los 20 años no me podía permitir. Ahora que se han unido la estabilidad, las tablas y la seguridad, se dio el momento perfecto para lanzarme.

¿Cómo nació la idea de la canción Niño, vuelve?

Nació de la forma más espontánea porque estaba conduciendo. Me vino a la cabeza la melodía del estribillo, la registré en la grabadora del móvil y esa esencia se mantuvo intacta hasta el estudio. Se basa en vivencias comunes porque todos hemos pasado por un desamor y por esa lucha interna entre la razón y el corazón. No pretendo dar lecciones de nada; solo quería retratar ese sentimiento tan humano de bajar las defensas, dejar el orgullo a un lado y admitir que extrañas a alguien.

El tema gira alrededor del conflicto entre el amor y el orgullo. ¿Por qué decidió abordar ese tema?

Si soy completamente sincera, no fue una elección meditada, sino que me salió esa letra y punto. El amor y el desamor son los grandes motores de la música. Todos estamos influenciados por lo que hemos escuchado desde pequeños, y en mi casa se ha consumido mucha música romántica, de desamor y despecho. Así que es lo que he bebido; me brotó esa historia y aposté por ella.

¿Cómo definiría su estilo dentro de la salsa contemporánea?

No me gusta encorsetarme en etiquetas porque creo que la música es un camino de continuo aprendizaje para poder dar lo mejor de mí. Mi estilo se define, simplemente, por la honestidad de hacer lo que me vibra y me parece bonito. Es salsa contemporánea porque se hace hoy, pero mi inspiración bebe de épocas anteriores, como los primeros discos de Marc Anthony, la salsa de Frankie Ruiz o los boleros de Manzanero. Muchas veces, en la industria actual, se busca el consumo rápido y, aunque los sonidos modernos son una herramienta fabulosa, normalmente vibro más con el sonido orgánico y prefiero que las canciones tengan su propio desarrollo. No busco una estrategia, sino que me nace una melodía que me mueve el corazón y apuesto por ella.

En su interpretación se perciben influencias del bolero. ¿Qué papel juega ese género?

Es, básicamente, el género que me enseñó a cantar y uno de los estilos con los que más cómoda me siento. Mis padres me inculcaron el amor por el género. Para mí, mi madre es una de las mejores intérpretes de boleros del mundo. De ahí que esa influencia se note de forma natural en mi forma de interpretar y en cómo siento la música.

Precisamente, creció en un entorno vinculado a la música latinoamericana. ¿Cómo ha influido en su proyecto actual?

Como canaria, crecer en un entorno vinculado a la música latinoamericana es algo natural. En mi familia, la música siempre ha sido el vehículo de todo. Nuestro momento de estar juntos y distendidos no era jugar al parchís, sino que, al terminar la comida, mi padre sacaba la guitarra y nos poníamos a cantar y bailar. Aunque mis padres venían del folclore canario, en esas sobremesas se cantaba muchísimo bolero. Esos lazos son inquebrantables e influyen en mi proyecto actual porque es la música que me mueve el corazón.

¿De qué manera intenta conectar tradición y modernidad?

No intento conectarlas porque creo que ya están conectadas. A veces nos obsesionamos con definir la modernidad como algo transgresor, pero en 2026 está casi todo inventado. Para mí, lo moderno es simplemente lo que se hace ahora, en el presente. Soy una artista contemporánea que vive en este momento y graba en plena era digital; por lo tanto, mi música ya es moderna por el simple hecho de existir hoy. No intento forzar las cosas para encajar en una definición, ni busco tendencias ni números. A mí me gustan los sonidos orgánicos y los géneros que forman mi raíz, porque es lo que me mueve el corazón. Aprovecho las herramientas que tengo ahora y la calidad que nos da la tecnología, pero hago música desde la honestidad. Lo que define a mi proyecto no es la pretensión de inventar nada, sino hacer algo que me mueva el corazón y que esté hecho con respeto.

¿Su identidad canaria también está presente en lo que hace?

Es imposible desligarme de lo que soy. Al principio sentía que no encajaba en esa identidad de manual porque no soy una folclorista de escenario. Pero mis padres vienen de ahí y es algo que viví en casa, mezclado con la música latinoamericana. Con el tiempo me he dado cuenta de que ser canaria es mucho más que un cliché porque somos mestizos. Compartimos el corazón, el acento y el sabor con Latinoamérica; estamos anclados geográficamente en África y su influencia nos abraza; y somos Europa y nos hemos criado con unos derechos y un progreso fruto de la democracia. Ser canario engloba ese cruce de caminos y por eso mi identidad está presente en lo que hago.

Ha formado parte de orquestas y bandas de Canarias. ¿Qué aprendizajes se lleva de esa etapa?

De esa etapa me lo llevo todo porque ha sido mi verdadera escuela. Puedes llevar años estudiando, pero el verdadero aprendizaje te lo da el escenario. Aquello me curtió. He aprendido que, por mucho que sea mi pasión, es una profesión exigente, y hay días en los que hay que salir a defender el directo y salvar el concierto aunque las condiciones o el sonido no acompañen.

Sara Alma

Sara Alma / ED

También ha trabajado con artistas internacionales. ¿Qué le han aportado esas colaboraciones?

He podido acompañar a Milly Quezada, Joseph Fonseca, Manny Manuel o Daymé Arocena, entre otros. Pero mi disciplina y mi seriedad como trabajadora no dependen de si el artista que tengo al lado es internacional o no. Sin embargo, ese trabajo también ayuda a desmitificar a esas grandes figuras.

¿Cree que está cambiando el papel de la mujer en la música latina?

Creo que está cambiando en general. Históricamente, casi todos los sectores han estado masculinizados y la música no es una excepción. Afortunadamente, estamos avanzando, pero todavía queda mucho camino por recorrer. A las mujeres se nos sigue cuestionando y exigiendo justificar todo. A pesar de ello, venimos de un camino abierto por mujeres brutales y ahora mismo hay una corriente fuerte de profesionales que hacen lo que les da la gana.

¿Trabaja en nuevas canciones?

Por supuesto, ya hay canciones en el horno a puntito de ver la luz. Ha tomado su tiempo pero, mientras empaquetamos lo que ya está listo, seguimos creando. Niño, vuelve ha sido el punto de partida, pero ya vienen de camino nuevas canciones que espero que conecten y encanten.

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