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Kevin Pérez, presidente de Fasican: "Para garantizar la inclusión de las personas sordas en Canarias la accesibilidad debe ser la norma, no la excepción"

Este tinerfeño lleva cinco años al frente de la Federación de Asociaciones de Personas Sordas de Canarias con una meta: mejorar la calidad de vida de este colectivo

Kevin Pérez, presidente de Fasican, en su despacho.

Kevin Pérez, presidente de Fasican, en su despacho. / Andrés Gutiérrez

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Clara Santamaría

Clara Santamaría

Santa Cruz de Tenerife

La Federación de Asociaciones de Personas Sordas de las Islas Canarias (Fasican) nació hace treinta años para unificar el trabajo que venían realizando distintas entidades en el Archipiélago. Desde sus inicios, su misión ha sido defender derechos, derribar barreras y construir una sociedad más inclusiva, donde la igualdad y la accesibilidad sean una realidad. En la actualidad se consolida como referente regional y trabaja cada día para mejorar la calidad de vida de las personas sordas y sus familias. Y ofrece servicios de interpretación y formación de lengua de signos, apoyo psicológico, logopedia y orientación, entre muchos otros.

Hoy celebraron el II Encuentro de Familias de Fasican en Tenerife. ¿Cuál es el objetivo de este tipo de actividades?

Crear espacios de apoyo, formación y conexión entre familias con hijos sordos, o madres y padres sordos con hijos oyentes. Es decir, un lugar donde puedan compartir experiencias y sentirse acompañadas. Además, con estos eventos ofrecemos orientación y herramientas prácticas para afrontar el día a día, resolvemos dudas comunes sobre educación, comunicación y desarrollo y fomentamos el contacto entre familias, evitando el aislamiento. La idea es dar visibilidad a la realidad de la sordera y que las familias no se sientan solas. Así pueden encontrar referentes, apoyo y confianza en otras personas y profesionales.

¿Por qué es importante que las familias compartan espacios con personas en su misma situación?

Que compartan experiencias y se apoyen mutuamente es fundamental en todo el proceso tras el diagnóstico. Permite reducir el sentimiento de soledad e incertidumbre, al comprobar que otras familias han pasado por situaciones similares y han encontrado caminos positivos. Además, el intercambio de vivencias aporta aprendizajes reales y prácticos como, por ejemplo, soluciones del día a día, decisiones educativas, formas de comunicación o recursos útiles que muchas veces no aparecen en la información técnica. Pero, sobre todo, genera confianza y esperanza. Ver a otras familias que avanzan y a niños sordos desarrollándose con normalidad ayuda a cambiar la mirada inicial. Y este apoyo mutuo se convierte en una red clave que les fortalece emocionalmente y les ayuda a afrontar el proceso con mayor seguridad, acompañamiento y optimismo.

"Lo primero que surgen son miedos y dudas. Necesitan información clara, apoyo emocional, orientación y herramientas para comunicarse desde el primer momento"

Cuando una familia recibe el diagnóstico de sordera o hipoacusia de un hijo, ¿qué necesidades suelen detectar con más frecuencia?

Lo primero que surgen son miedos y dudas. Necesitan información clara, apoyo emocional, orientación y herramientas para comunicarse desde el primer momento. También buscan acompañamiento para afrontar una etapa marcada por la incertidumbre. En este proceso, desde Fasican aportamos recursos especializados y un enfoque profundamente humano. Por ejemplo, tenemos en nuestro equipo a una profesional de atención a familias que además es madre de un niño sordo. Y lejos de ser simplemente un recurso es también alguien que ya ha pasado por ese proceso. Su experiencia la convierte en un referente cercano y así conseguimos que la atención no sea solo una intervención profesional, sino un acompañamiento cercano.

Al margen de las necesidades básicas, ¿qué es lo que más suele preocupar a las familias?

La mayoría de las familias comparten inquietudes muy similares, centradas principalmente en el desarrollo y el futuro del menor. Entre sus principales dudas destacan si su hijo podrá comunicarse con normalidad, qué modelo es el más adecuado –si lengua de signos, oralización o ambos– y qué tipo de apoyos necesitará a nivel educativo. También es frecuente que se preocupen por su autonomía, su integración social y sus oportunidades en la vida adulta. Pero detrás siempre está el mismo miedo, y es si sus hijos podrán tener una vida plena, con las mismas oportunidades que cualquier otra persona. Para eso, el acompañamiento profesional y el apoyo social resultan fundamental.

¿En qué aspectos de la vida cotidiana siguen encontrando más barreras las personas sordas en Canarias?

En la vida diaria, situaciones tan comunes como acudir al médico, realizar gestiones o participar en actividades sociales pueden generar barreras si no se cuenta con accesibilidad comunicativa. Por ejemplo, en los servicios públicos, sanitarios o administrativos no siempre hay intérpretes o recursos adaptados. Eso dificulta el acceso a la información y comunicación. En el ámbito laboral, las dificultades están presentes tanto en el acceso al empleo como en la adaptación de los puestos de trabajo y la comunicación dentro de las empresas. Y en lo que se refiere al sistema educativo, lo cierto es que aunque ha habido avances, todavía existen retos en la disponibilidad de apoyos suficientes y en la plena inclusión del alumnado sordo.

"En la vida diaria, situaciones tan comunes como acudir al médico, realizar gestiones o participar en actividades sociales pueden generar barreras si no se cuenta con accesibilidad comunicativa"

Entonces, ¿la presencia de intérpretes de lengua de signo o mediadores comunicativos en los servicios públicos de la Isla es insuficiente?

Exacto, sobre todo en ámbitos esenciales como la sanidad,la educación o la administración pública. Aunque se han producido avances, muchas personas sordas siguen encontrando dificultades para acceder a una interpretación cuando la necesitan, lo que limita su derecho a la información y a una atención en igualdad de condiciones. Y a esa realidad se suma otra barrera importante: la comunicación directa. Por ello, además de reclamar más recursos, entidades como la nuestra trabajan activamente en la sensibilización de la sociedad, fomentando que cada vez más personas conozcan la lengua de signos y puedan interactuar de forma natural con las personas sordas.

¿Considera que la sociedad es realmente consciente de las necesidades de las personas sordas?

La verdad es que más allá de lo estructural, sigue existiendo falta de conocimiento y sensibilización por parte de la sociedad. Por ello, el reto no es solo ofrecer recursos, sino avanzar hacia una sociedad donde la accesibilidad y la comunicación sean una realidad en todos los ámbitos. Esto no se reduce únicamente a que existan intérpretes cuando sean necesarios, sino a construir una sociedad en la que la comunicación fluya de manera directa, eliminando barreras y favoreciendo una inclusión real. Por este motivo, continúa siendo necesario fomentar el conocimiento de la lengua de signos y eliminar prejuicios, para que la comunicación no dependa únicamente de intermediarios, sino que también se produzca de forma directa.

¿Qué aspectos hay que mejorar para lograr esa inclusión real?

Uno de los desafíos más importantes es garantizar la accesibilidad comunicativa universal, especialmente en servicios donde aún no se dispone de intérpretes o recursos adaptados. También sigue siendo necesario reforzar la presencia de profesionales especializados, como estos últimos, logopedas u orientadores, para asegurar una atención continua y de calidad en todas las islas. En el ámbito educativo y laboral, el reto pasa por lograr apoyos suficientes que permitan a las personas sordas desarrollarse en igualdad de condiciones y acceder a oportunidades de formación y empleo. Y a todo este panorama se suma un aspecto clave, la sensibilización social. En definitiva, el gran reto es construir una sociedad donde la accesibilidad no sea una excepción, sino una norma, y donde las personas sordas puedan participar plenamente en todos los ámbitos de la vida, con autonomía, igualdad y sin barreras.

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