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Entrevista | Anabel Alonso Actriz

Anabel Alonso (61 años, actriz): "Cuando somos capaz de reírnos, aunque sea desde lo trágico, obtenemos cierta esperanza"

La intérprete llega al festival Veranos del Taoro en la primera de las jornadas con 'La mujer rota', un montaje intenso y sin concesiones donde se expone emocionalmente

Anabel Alonso en 'La mujer rota'.

Anabel Alonso en 'La mujer rota'. / Javier Naval

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Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

La actriz Anabel Alonso llega este jueves 18 de junio a Puerto de la Cruz para inaugurar una nueva edición del festival Veranos del Taoro, que se celebrará hasta el próximo sábado día 20 en el parque de La Sortija. La intérprete aterriza en la Isla con una propuesta poco habitual en su trayectoria, el monólogo dramático La mujer rota, basado en el texto de Simone de Beauvoir. Un montaje intenso, sin concesiones y que se representará en un entorno singular al aire libre, el espacio Laurel de Indias. Este proyecto marca, según reconoceAlonso, un punto de inflexión en su carrera.

Inaugura Veranos del Taoro con La mujer rota, una obra en la que se expone emocionalmente como nunca antes. Solo con ver las imágenes de esta pieza ya se percibe una transformación muy potente. ¿Cómo define este trabajo?

Es otro registro completamente distinto a lo que he venido haciendo a lo largo de mi carrera. El público me ha visto hacer comedia, y también algo de drama en cine y televisión, pero este monólogo está en otro nivel de desgarro. Es, literalmente, abrirse en canal. Murielle, la protagonista, está sola en su casa, sin filtros, sin nadie que la escuche o la observe, y eso hace que diga todo lo que se le pasa por la cabeza. Pasa por la ira, la rabia, el abandono, el dolor y la impotencia en 80 minutos.

80 minutos que usted pasa sola sobre el escenario. ¿Es el mayor reto al que se ha enfrentado?

Sin duda, es uno de los mayores. A mí no me da miedo estar sola, pero impone mucho respeto. Eres la única responsable de mantener la atención del público durante toda la función. Y, además, vivimos en una época en la que todo va muy rápido, con estímulos constantes y cambios de imagen cada pocos segundos. Todo eso hace que el reto sea aún mayor que hace años.

¿Cómo se gestiona esa presión en el directo?

Con convicción. Siempre digo que los fallos, si los haces con convicción, no lo parecen tanto. No tienes a nadie en quien apoyarte si te equivocas, pero también tienes el control absoluto de la obra. Es una experiencia muy exigente, pero también muy gratificante. Para mí, como actriz, es lo máximo.

El texto transcurre en una noche muy simbólica, Nochevieja, y el personaje atraviesa una crisis profunda. ¿Cómo ha sido su preparación emocional?

Ha sido un trabajo muy completo, tanto físico como vocal y emocional. Pero el texto está tan bien escrito que te dejas llevar. Es como una ola en la que te subes y avanzas. Murielle va acumulando pensamientos en bucle, como nos pasa a todos, y eso está muy bien construido. La dirección también ha ayudado a sostener ese crecimiento emocional.

La obra parte de un texto de Simone de Beauvoir. ¿Cree que sigue teniendo vigencia hoy en día?

Totalmente. Hemos avanzado mucho, pero siguen existiendo diferencias importantes entre lo que se espera de hombres y mujeres. Un hombre que prioriza su carrera no es cuestionado como padre, pero una mujer sí lo es como madre. Y como ese ejemplo, hay muchos. Además, el texto plantea preguntas, no respuestas, y muestra las contradicciones que seguimos viviendo.

¿Qué contradicciones destacaría?

Por ejemplo, la de querer ser libre y vivir a tu manera, pero al mismo tiempo querer encajar en lo que se espera de ti, como tener pareja, familia, estabilidad. Eso le pasa a Murielle y le pasa a muchas mujeres. Y también está esa carga de culpa histórica que arrastramos. Se espera que cuidemos de todo el mundo, y cuando no lo hacemos, parece que fallamos.

Anabel Alonso en 'La mujer rota'.

Anabel Alonso en 'La mujer rota'. / Javier Naval

En la obra hay un momento especialmente duro, cuando se responsabiliza a Murielle de una tragedia familiar.

Sí, y ese es uno de los temas centrales. Cuando algo falla, muchas veces la culpa recae en la mujer. Es una forma de que los demás expíen sus propias responsabilidades. Eso sigue ocurriendo hoy. Y también esa idea de que si no cumples ciertos roles, como madre, esposa o hija, no encuentras tu lugar.

A pesar de la crudeza del texto, también hay momentos para el humor.

Sí, hay ironía, sarcasmo y humor negro. Son pequeños respiros porque, cuando somos capaz de reírnos, aunque sea desde lo trágico, parece que obtenemos cierta esperanza. Es como una forma de no rendirse del todo.

"El texto plantea preguntas y muestra las contradicciones que seguimos viviendo"

Este papel supone un giro respecto a los personajes que suele interpretar. ¿Lo considera un punto de inflexión?

Sí, claramente. Me permite tocar otras teclas como actriz. Muchas veces dependes de lo que te ofrecen, pero en este caso soy coproductora de la obra y he podido apostar por algo que me apetecía mucho hacer. Es un regalo que me he hecho a mí misma.

Y lo hace, además, compaginándolo con otros proyectos.

Sí, a veces es un poco caótico, pero forma parte de la profesión. Hay épocas en las que no paro y otras en las que me toca esperar. Cuando hay trabajo, no te puedes quejar pero, como yo digo siempre, 'sarna con gusto no pica'.

"Se espera de las mujeres que cuidemos de todos y cuando no lo hacemos, fallamos"

Esta representación en el festival Veranos del Taoro tendrá además un componente muy especial porque se trata de un escenario al aire libre, lo que supone un espacio poco habitual.

Sí, me han dicho que es bajo un laurel de Indias. Es la primera vez que hago esta función en el exterior, y eso cambia mucho la energía. Me han dicho que es un lugar mágico, así que tengo mucha curiosidad. Va a ser una experiencia distinta.

Así que se trata de una primera vez, tanto para el público tinerfeño como para usted misma.

Así es. Para mí seguro que lo será. Y ojalá también para quienes vengan a verla.

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