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Entrevista | Elsa Moreno Poeta

Elsa Moreno (27 años, poeta): «Me atrae poder acercarme a la sensibilidad tan particular que confieren los territorios insulares»

La poeta, ganadora del Premio Nacional de Poesía Viva L de Lírica 2023, impartirá una mentoría de letras en la Isla para una quincena de creadores

Elsa Moreno

Elsa Moreno / ED

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Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

El proyecto de innovación cultural Colectivo Loba Lab desarrolla durante el mes de junio una programación dedicada a las artes plásticas, la música y la literatura y reunirá a profesionales del ámbito nacional y canario entre los que destaca la poeta y creadora escénica Elsa Moreno, ganadora del Premio Nacional de Poesía Viva L de Lírica 2023. En concreto, la joven desarrollará el martes 16 de junio y el miércoles 17 la Mentoría de Letras, un espacio de formación dirigido a 15 creadores literarios, con los que trabajará aspectos relacionados con la construcción de una voz propia, la narrativa emocional, el ritmo, el punto de vista y las herramientas para fortalecer los procesos de escritura.

Su trabajo se sitúa en la llamada «poesía viva». ¿En qué momento sintió que el poema necesitaba salir del papel y habitar el cuerpo?

Para mí fue un proceso muy orgánico, nada premeditado. Mi primer acercamiento a las artes fue desde la danza contemporánea. Poco después apareció el interés por la poesía. Como en ese momento estaba estudiando en el Conservatorio de Danza y tenía que preparar unas composiciones, me pareció lógico juntar la poesía oral con el movimiento. Y desde entonces ese ha sido mi lenguaje, la poesía encarnada, la poesía que toma vida a través del cuerpo.

¿Qué influencias literarias o escénicas han marcado su forma de entender la poesía?

Ver a María Salgado y su Jinete Último Reino fue clave para entender que lo que yo hacía no era sólo un juego, sino que es un movimiento artístico. Más adelante vi Analphabet, de Alberto Cortés, y me reafirmé en que ese es el código al que aspiro. Natalia Fernandes, Poliana Lima o Quim Bigas son otros referentes que me permitieron reflexionar y entender el cuerpo en escena. De poetas me gustaría señalar a Gloria Fuertes, Ana Becciu, Berta García Faet, Jorge Riechmann y Chantal Maillard. A nivel filosófico, también me acompaña la teoría de Los Ojos de la Piel de Juhani Pallasmaa, y el vasto pensamiento desarrollado por María Zambrano.

¿Cómo dialogan en su proceso creativo la escritura, el movimiento y la voz?

Me gusta considerarlo un viaje de ida y vuelta constante entre todo esos elementos. El movimiento o el cuerpo son la base de mi relación con el mundo. Desde ese pensamiento háptico aparecen destellos que luego desarrollo en la escritura. Esta escritura la paso por la boca, veo cómo encaja y dejo que me guíe. Por último, ese texto vuelve al cuerpo, su lugar de origen, y observo –más que dirijo– dónde se aloja, cómo vibra, qué cuerpo y qué voz me pide el poema para poder habitar en mis carnes.

Ha trabajado con disciplinas como la danza contemporánea. ¿Qué te permite expresar el cuerpo que no alcanza la palabra?

Hay cosas ininteligibles que sólo se pueden sentir a través del lenguaje abstracto y, en este caso, en la relación con otro cuerpo. Por mi experiencia también como espectadora de danza y de artes vivas, cuando ves un cuerpo en movimiento se activa un tipo de sensibilidad kinética que te conecta con ese cuerpo y que te lleva a lugares emocionales que tampoco puedes enunciar porque se escapan del logos. Este es el poder del cuerpo-poema: activar unos lugares inalcanzables por la palabra.

En su obra aparecen con frecuencia el cuerpo, la naturaleza y cierta dimensión espiritual. ¿De dónde nacen esas inquietudes?

No sabría decir de dónde nacen, simplemente están en mí. Nacieron conmigo o incluso antes de mí. Son tendencias de mi experiencia vital porque me gusta pensar con el cuerpo, relacionarme con la naturaleza y cuestionar mi espiritualidad, y todo eso lo potencio con la creación artística. No podría ser de otra manera porque no podría hablar de algo que no está en mí.

«Todo es un viaje de ida y vuelta, y el movimiento es la base de mi relación con el mundo»

¿Cree que la poesía puede ser también un espacio de resistencia o transformación social? ¿De qué manera?

La poesía, como toda creación artística, es un generador de marcos simbólicos con los que entender el mundo. La poesía, cuando nace de una conciencia crítica y no desde la inercia hegemónica, nos propone marcos de visión alternativos y, por tanto, transformadores. El arte es el alimento del espíritu. El espíritu tomará las propiedades de aquello que ingiere.

¿Qué le atrae de participar en una acción en Tenerife dentro del contexto insular?

Me atrae poder acercarme a esa sensibilidad tan particular que confieren los territorios insulares. Y beber de un paisaje tan ajeno al mío.

¿Conocía previamente la escena artística de Canarias? ¿Qué expectativas tiene?

De Canarias conocía lo que está activando la poeta y gestora cultural Patricia Figueroa con el festival y el ciclo Nombrarse Volcán en el Valle de Aridane, en La Palma. Pude estar hace unos años y me dejó fascinada, tanto el paisaje como el espíritu tan acogedor de su gente. Más allá de eso, desconozco la escena canaria y tengo muchas ganas de conocerla tan de cerca como me permitirá ahora este viaje.

¿De qué tratará la acción que presentará junto a Loba Lab?

Estaré acompañando a un grupo de artistas que han sido seleccionadas por convocatoria para acercarles mi metodología de creación con el cuerpo y la palabra.

«El arte es el alimento del espíritu y por eso tomará las propiedades de aquello que ingiere»

¿Cómo surge esta colaboración?

Por un mensaje del colectivo Loba. No las conocía, pero a raíz de la propuesta estuve investigando y viendo cosas sobre el festival que organizan y me alucina todo lo que hacen desde un lugar como Canarias.

Llega a Canarias, además, después de publicar nueva obra hace muy poco tiempo. ¿En qué momento creativo diría que se encuentra en estos momentos?

Ahora mismo estoy disfrutando mucho de la gira de mi último recital y de la recepción de mi último poemario. Pero también ando pensando en lo próximo. Me gustaría seguir expandiendo mi lenguaje escénico y creo que lo siguiente será diferente a lo que vengo haciendo –y disfrutando mucho– en los últimos cuatro años, desde que empecé a moverme por el circuito de la poesía en España.

¿Qué proyectos le gustaría desarrollar a corto y medio plazo?

A corto plazo me gustaría comenzar un proceso de investigación desde el cuerpo y el movimiento en torno a unos símbolos que me obsesionan y que no voy a desvelar. A largo plazo, me gustaría que esa investigación se tradujera en un dispositivo escénico y en un libro que cabalgue entre el ensayo y el poema.

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