Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Patrimonio

El arte canario vive en la calle: homenaje a pintores en la nomenclatura urbana

La rotulación de vías urbanas con nombres de pintores canarios se consolida como herramienta de divulgación accesible y refuerza la identidad cultural del Archipiélago

Algunas de las cales dedicadas a pintores canarios.

Algunas de las cales dedicadas a pintores canarios. / ED

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

Las calles de Canarias son más que lugares de tránsito. En ellas se despliega una parte esencial de la memoria colectiva del Archipiélago y que es visible por todos a través de los nombres con los que se identifican estas avenidas, plazas y vías urbanas. Entre esos rótulos, los dedicados a pintores canarios constituyen un ejemplo significativo de cómo las administraciones han incorporado el reconocimiento de sus principales exponentes culturales al paisaje cotidiano. Sin embargo, en muchas ocasiones pasa desapercibido para el paseante.

Tanto en la provincia de Santa Cruz de Tenerife como en la de Las Palmas, los callejeros aparecen plagados de estos ejemplos y reflejan una voluntad institucional de preservar la historia artística a través de la nomenclatura urbana. En la provincia de Santa Cruz de Tenerife, ciudades como la capital tinerfeña o La Laguna cuentan con calles dedicadas a Óscar Domínguez, Cristino de Vera o José Aguiar, este último reconocido como figura del arte canario pese a su nacimiento en Cuba. A ellos se suman otros nombres presentes en distintos municipios, como Manuel Martín González o Pedro Guezala, así como referencias en La Palma, donde El Paso incorpora paseos y calles vinculados a pintores locales. Por su parte, en ciudades de la provincia oriental como Las Palmas de Gran Canaria destacan vías como la avenida Pintor Felo Monzón, la calle dedicada a César Manrique o las que recuerdan a Antonio Padrón, Jesús Arencibia, José Jorge Oramas, Juan Ismael o Manolo Millares. Estos nombres no solo identifican espacios, sino que remiten a figuras clave en la evolución del arte del siglo XX en las Islas.

Divulgación accesible

Esta distribución evidencia que los homenajes no se limitan a las capitales de provincia, sino que se extiende por el conjunto del Archipiélago. Municipios como Arucas, Ingenio, Moya o San Bartolomé de Tirajana, en Gran Canaria, y otros núcleos urbanos de Tenerife, La Gomera o La Palma, incorporan en sus planeamientos urbanos referencias a artistas que forman parte del patrimonio cultural canario. De hecho, el Gobierno de Canarias, en sus publicaciones sobre patrimonio cultural, hace hincapié en la importancia de la protección y difusión de la identidad artística y constituye, precisamente, una de las líneas estratégicas de las políticas culturales públicas en las Islas. En este contexto, la rotulación de calles con nombres de creadores se entiende como una herramienta de divulgación accesible para la ciudadanía y que además se puede integrar de manera fácil y didáctica en la vida diaria de los canarios. A ello se suma la normativa municipal, que regula la denominación de vías públicas mediante acuerdos plenarios y criterios de interés histórico, cultural o social. Así, cada año se suman a los callejeros nuevas vías con los nombres de reputados artistas, tanto canarios como del resto del territorio nacional e incluso del extranjero.

Una persona pasea por las calles de Santa Cruz de Tenerife

Una persona pasea por las calles de Santa Cruz de Tenerife / Andrés Gutiérrez

El pintor, conservador y restaurador José Antonio Montesdeoca de la Cruz subraya que las calles «son espacios de convivencia» donde se desarrolla la actividad cotidiana, pero también «escenarios que reflejan la identidad de las ciudades». Reflexiona sobre que los rótulos cumplen una doble función ya que se encargan de orientar al ciudadano pero, al mismo tiempo, proyectan una memoria compartida que conecta el presente con el pasado.

De los históricos a los más actuales

De este modo, la presencia de pintores en el callejero responde a la evolución del arte en Canarias y se encuentra marcada por la diversidad de estilos y corrientes. Desde la tradición figurativa de autores como Nicolás Massieu o José Jorge Oramas hasta las vanguardias representadas por Óscar Domínguez o Manolo Millares, el mapa urbano de las Islas actúa como un reflejo de esa trayectoria. La inclusión de artistas contemporáneos como Cristino de Vera –fallecido en enero de este año– o Pepe Dámaso –quien el pasado mes de mayo recibió su merecido reconocimiento por parte del Parlamento de Canarias y la Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel– también confirma la continuidad de estos homenajes en forma de placa.

Estas placas demuestran que la cultura no se encuentra tan solo en los museos

Las calles, con sus aceras, señalizaciones y trazados, forman parte de la fisonomía urbana. Son recorridas a diario por vecinos que se desplazan al trabajo, a los centros educativos o a espacios de ocio. Y en ese tránsito constante, los nombres de los pintores se integran de forma natural en la rutina, convirtiéndose en referencias familiares que, en muchos casos, despiertan la curiosidad por conocer su significado ya que, lamentablemente, muchas veces se desconoce al artista que está detrás del nombre.

Memoria colectiva

Dedicar vías públicas a figuras destacadas tiene un largo recorrido en España y responde a recomendaciones de organismos como la Federación Española de Municipios y Provincias, que aboga por preservar la memoria colectiva a través de la nomenclatura urbana. En Canarias, esta tradición adquiere un valor añadido al vincularse con una identidad cultural insular marcada por las influencias atlánticas que han inspirado a generaciones de artistas.

Así, el callejero se convierte en un recurso pedagógico porque cada placa es una puerta a la historia del arte canario, accesible sin tener que acudir a museos o archivos, y la ciudad en su conjunto se convierte en un gran espacio expositivo. Montesdeoca de la Cruz reflexiona sobre esta idea y afirma que las ciudades son escenarios donde confluyen tradiciones, vivencias y procesos históricos. «Los nombres de las calles contribuyen a fijar esos elementos en la memoria colectiva, reforzando el sentido de pertenencia y la conexión emocional con el entorno», por lo que celebra el reconocimiento a los pintores canarios a través del callejero, que deja de ser un gesto simbólico para pasar a ser una forma de cultura en la estructura urbana y que hace visible el legado artístico y que este llegue a futuras generaciones.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents