Educación
El hábito saludable que ya siguen más de 65.000 niños en los colegios de Canarias: "Nos ayuda a crecer más fuertes"
El Plan Escolar de Consumo de Frutas y Hortalizas promueve hábitos saludables en 343 centros educativos de Canarias mediante el consumo de productos agrícolas frescos y de temporada

María Pisaca

Un total de 65.050 niños han devorado este curso más de 182.000 kilos de fruta y verdura en 343 colegios de Canarias. Para todos ellos, comer saludable es ya un hábito más en su rutina escolar; cuando salen al patio saben que, además de pasarlo bien, van a tener a su disposición duraznos, plátanos, tomates y un sinfín de productos frescos y de proximidad.
El Plan Escolar de Consumo de Frutas y Hortalizas, una de las iniciativas favoritas de los más pequeños, arrancó en 2009 con 41 centros educativos y unos 11.000 niños. En este curso 2025-2026 ya son 343 colegios y más de 65.000 alumnos de Infantil y Primaria –entre tres y doce años–. El proyecto no solo ha crecido en número, sino que también ha ido a por unos objetivos cada vez más ambiciosos: desde enseñarles a consumir productos de proximidad hasta fomentar hábitos saludables desde la infancia para que crezcan sanos y fuertes.
Este último mensaje es especialmente necesario en las Islas, donde dos de cada diez (20%) niños padecen obesidad y cuatro de cada diez (44%) tienen exceso de peso. Muchos de ellos suelen arrastrar estos problemas hasta la vida adulta, ya que las prácticas o hábitos que favorecen su desarrollo pueden aparecer desde los tres años. El colegio juega un papel fundamental para evitar que estas patologías se cronifiquen, pues los peques realizan hasta dos comidas al día en los centros.
Unas 15 raciones por niño
En lo que va de curso, se han repartido 15 raciones de frutas y hortalizas por niño, lo que se traduce en unos 2,8 kilos por participante. Además, es requisito sine qua non que todo lo que se consuma en estos coles sea de temporada y cultivado en el Archipiélago. Por este motivo, desde el pasado mes de marzo y durante diez semanas consecutivas, el alumnado ha recibido plátano, papaya, naranja, melón, sandía, manzana y tomate cherry.
En el CEIP Isabel la Católica, en Santa Cruz de Tenerife, todos los alumnos esperan con ansias el recreo para comerse su pieza de fruta. En la clase de 5º de Primaria, algunos incluso confesaron que han llegado a comerse hasta cinco pedazos en un mismo día. Con este calor –que aprieta especialmente en la capital chicharerra–, sus favoritas son la sandía y el melón, pero también están triunfando los tomates cherrys.
¿Por qué hay que comer fruta?
No solo disfrutan comiendo sano, sino que además tienen muy bien aprendida la teoría. El consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria del Gobierno de Canarias, Narvay Quintero, llegó en la mañana de este miércoles para hacerles un examen. Junto al director del centro, Miguel Ángel Navarro, les preguntó por qué creían que era importante comer frutas y verduras. Algunos respondieron que para crecer grandes y fuertes; otros, para estar activos y unos últimos, para cuidar de la salud mental. Aunque hubo infinidad de respuestas, todas fueron correctas.

Una niña coge una pieza de sandía en el CEIP Isabel La Católica, en Tenerife. / María Pisaca Gámez / ELD
Quintero, sorprendido por lo mucho que sabían los alumnos, solo apuntó una pequeña cuestión: "Todo lo que consumen aquí lo producen agricultores de Canarias, la fruta que viene está recién recogida; lo que coman aquí les beneficia a ellos también". Los peques también conocen a la perfección lo que es el kilómetro cero porque durante el curso han estudiado a fondo el Régimen Económico y Fiscal de Canarias (REF). "Eso ya lo hemos dado en clase", subrayó uno de ellos desde la última fila en respuesta al consejero.
Colas en el recreo
Tras la charla con las autoridades, sonó la campana del recreo y todos corrieron a formar una fila para hacerse con una pieza de fruta. Algunos estuvieron corriendo por el patio con el bocata en una mano y la sandía en otra y hubo incluso quien pidió repetir sin ni siquiera haber terminado la primera porción. Los estudiantes Pablo López y Julia Grela, en representación del resto de compañeros, aseguraron que suelen comer mucha fruta, tanto en el cole como en casa. "Cuando vamos al supermercado también le decimos a nuestros padres qué tienen que comprar", apuntaron.
Además del reparto de alimentos, el proyecto incluye diferentes medidas de acompañamiento, acciones didácticas con un componente lúdico, orientadas también a fomentar la participación de toda la comunidad educativa, incluidas las familias. Entre estas propuestas destaca la iniciativa Fruta Divertida, un concurso en el que alumnos crean composiciones fotográficas imaginativas a partir de piezas de fruta. El álbum del proyecto, disponible en la página web del programa, reúne ya más de 17.000 imágenes.
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