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Entrevista | Lucas Morales Director de la Fundación Canaria Cine+Cómics

Lucas Morales (41 años, director de la Fundación Canaria Cine+Cómics): «Dibujar ha sido una forma natural de expresarme»

El grancanario afincado en Tenerife impulsa el proyecto Ciudades a pie, que combina historia, patrimonio y gastronomía para poner en valor el legado local

Lucas Morales.

Lucas Morales. / María Pisaca

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Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

A sus 41 años, Lucas Morales se ha convertido en una de las caras visibles de la cultura en Tenerife desde la dirección de la Fundación Canaria Cine+Cómics. Pero más allá del cargo, en él existe un perfil inquieto, curioso y profundamente ligado a la narración en todas sus formas, desde el dibujo al periodismo, pasando por la gestión cultural y las rutas urbanas, su última gran aventura. El grancanario afincado en Tenerife asegura que siempre le ha costado definirse con tan solo una faceta pero, al final, todo aquello que hace tiene un hilo común, que es contar historias.

Cuando vino a estudiar a Tenerife, ¿tenía claro que quería quedarse en la Isla?

Para nada. De hecho, tenía la idea contraria. Vine con una sensación de temporalidad, pensando en terminar y volver a Gran Canaria. Incluso me planteaba hacer el Máster de Profesorado allí. Pero surgió una oportunidad laboral aquí, a través de la Universidad de La Laguna (ULL), y empecé a trabajar. Una cosa llevó a la otra y, sin darme cuenta, me quedé.

Antes del periodismo, ya dibujaba. ¿Cuándo comenzó aquella faceta?

Desde muy pequeño. Mis padres siempre cuentan que una vez, viendo un paisaje desde el coche, dije que era ‘muy bonito para dibujar’. Creo que ahí ya estaba esa mirada. Luego vienen los cómics, los dibujos animados y las ganas de imitar. Dibujar era una forma natural de expresarme.

¿Por qué no siguió ese camino?

Es una profesión muy exigente. Incluso más que el periodismo en muchos aspectos. Requiere una dedicación total y al mismo tiempo tiene mucha inestabilidad porque se trabaja para distintos clientes, muchas veces desde otros países. Lo veía y valoraba muchísimo, pero también me daba vértigo. No sé si fue cobardía o comodidad, pero no di ese salto. A veces aún lo pienso.

¿El periodismo cómo aparece en su vida?

Siempre me gustó. Lo entendí como otra forma de contar historias. Es verdad que cuando empiezas la carrera puede desilusionar un poco, porque uno tiene un concepto idealizado, pero luego descubres la esencia. Y para quienes nos gusta narrar y conocer gente, es una profesión increíble. Te permite acceder a mundos que de otra manera serían imposibles.

Toca muchos palos en el periodismo.

Sí, creo que forma parte del espíritu del periodista: adaptarse y estar donde está la historia. Es una profesión exigente, sin horarios, y eso a veces cuesta asumirlo. Pero a mí me ha llevado a sitios muy distintos y siempre desde la comunicación, que es lo que me gusta.

¿Cómo llegó a la Fundación Cine+Cómics?

A través de Francisco Pomares. Coincidimos en un máster en la ULL y empezamos a colaborar. En un momento dado me propuso ayudar con la comunicación del Salón del Cómic. Ahí descubrí que tenía cierta capacidad para coordinar equipos, que es de lo más complicado. Con el tiempo, me propuso asumir la dirección de la Fundación.

Lucas Morales.

Lucas Morales. / María Pisaca

¿Qué supuso ese salto?

Ha sido un cambio importante. Me he ido alejando de la comunicación directa para centrarme más en la gestión. Pero creo que también conecta con esa parte mía vinculada al cómic y la ilustración. De alguna manera, es una forma de contribuir a un sector que admiro mucho.

La Fundación tiene un peso importante en el panorama cultural canario.

Sí, aunque a veces aquí no somos del todo conscientes. Tenemos uno de los mayores fondos de cómic de España y un archivo de unas 30.000 películas. Cuando viene gente de fuera se queda sorprendida. Es un proyecto construido poco a poco, con mucho esfuerzo, y con una apuesta muy personal detrás.

Y ahora también impulsa iniciativas como las rutas Ciudades a pie.

Sí, es un proyecto que surge casi por casualidad, desde mi actividad como autónomo. Conocí a una guía turística, Hortensia Ayala, que insistió mucho en hacer algo juntos. Al principio no le veía recorrido, pero probamos y funcionó. Empezó con rutas por La Laguna que combinan historia, patrimonio y gastronomía local. Incluimos productos del sector primario, como vinos y quesos y terminamos en espacios como el Teatro Leal. Lo interesante es que ha conectado con mucha gente y perfiles muy distintos. En una edición tuvimos más de mil personas inscritas para apenas 180 plazas. Eso te hace ver que hay una demanda real. Además, hemos llevado el formato a los barrios, con actividades mucho más festivas, implicando a la comunidad.

¿Qué le aporta este proyecto a nivel personal?

Muchísimo. Sobre todo entender la importancia de poner en valor el patrimonio. A veces no somos conscientes de lo que tenemos. Y también la capacidad de conectar ideas, como el turismo, la cultura o la historia.

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