Desde el presidente del tribunal hasta el opositor: los nombres propios detrás de las oposiciones de Educación en Canarias
A las oposiciones no solo acuden quienes quieren obtener una plaza fija en el sistema educativo público, también hay otros perfiles que ya se han hecho su hueco y que se sitúan al otro lado de la barrera -en la junta de evaluación- para acompañar a los aspirantes y porque, además, aprenden mucho de ellos

Educación publica el procedimiento selectivo de oposiciones al Cuerpo de Maestros en Canarias / LP/DLP
El profesor de Economía del IES Agustín de Betancourt (Puerto de la Cruz, Tenerife), Cayetano Silva, ha vivido las oposiciones desde todos los ángulos. Hace ya unos años estuvo sentado en el lado de los aspirantes, lleno de nervios, dudas y con muchas horas de preparación a sus espaldas. Ahora, puede presumir de que ha sido designado presidente del tribunal hasta en tres ocasiones, en 2022, 2024 y 2025. «Cada convocatoria es diferente», resalta.
Por ese motivo, recomienda a todo el que vaya a formar parte de la junta de evaluación que en los meses previos acuda a los cursos de formación, tanto de la parte pedagógica como del procedimiento en sí y de la parte legal. «Yo siempre los hago sobre todo para refrescar, es como un pequeño máster porque, como cada año se intenta mejorar la gestión, suelen introducirse cuestiones nuevas», explica.
Para ellos, el trabajo no comienza el día del examen, sino que en los meses previos tienen que leer y releer la convocatoria, revisar plantillas de corrección, ver qué criterios deben valorar en cada prueba y acordar quién conforma cada tribunal. «La jornada más dura, sin duda, es la de la prueba», resalta. Son los primeros que llegan y los últimos que se van y, entre medias, tienen una tarea importante: acompañar al opositor. «Los nervios y los despistes les pueden jugar una mala pasada, tenemos que estar ahí para intentar que todo se desarrolle con la mayor normalidad posible y para tranquilizarlos, siempre dentro de las normas», añade.
Anécdotas de todo tipo
En su caso, en estos tres años de experiencia se ha topado con opositores extremadamente nerviosos y con otros que se han levantado y se han ido en medio del examen. «Recuerdo que una vez hubo uno que terminó y se le quedaron los brazos paralizados de la tensión, lo mandamos fuera y lo estuvimos vigilando hasta que se calmó», recuerda.
El momento más complicado es la corrección del examen teórico porque son muchas horas sentados, valorando pruebas. «Una sesión puede estar en torno a seis horas, pero muchas veces duplicamos sesiones en un día; en el último tribunal, por ejemplo, los que veníamos del norte de la Isla llegábamos a las 7:00 de la mañana para no coger colas en la autopista y nos íbamos a las 7:00 de la tarde», recuerda. La idea es quitarse esa primera parte, más tediosa, lo antes posible para luego pasar con las presentaciones orales.
"Son compañeros"
Como sabe lo que es estar en los dos bandos, siempre suele decirle al resto del tribunal que deben considerar que los opositores son compañeros: «Hay que tratarlos con educación y hay que intentar motivarlos, es un momento muy duro, estudias años para ello y te lo juegas todo en tres o cuatro horas», subraya.
Para el profesor, es de valorar que cada vez más jóvenes estén presentándose a estos exámenes. En su área –Economía– hay otras opciones que a priori pueden tentar mucho más como, por ejemplo, trabajar en un banco. «La parte académica quizás no es tan atractiva, pero es fundamental», defiende.
La docente del CEIP Ágora (Santa Cruz de Tenerife) Cristina Delgado también ha participado como vocal voluntaria en distintos tribunales, precisamente, porque sabe que es un proceso duro y le gusta que los aspirantes se sientan «como en casa». Optó por presentarse como voluntaria porque, después de aprobar a la primera, quería vivir la otra parte del proceso. A su juicio, participar también le permite coger ideas para sus clases, ver otras puestas en prácticas, conocer cómo se organizan otros profesores y estar al día con toda la parte legislativa: «La educación siempre está en constante movimiento, avanza muy rápido y ver a otros compañeros ayuda porque tienen actividades que gustan mucho».
Un proceso duro
La tinerfeña Leticia Judith Delgado es una de esas jóvenes que oposita a Primaria por primera vez. Para ella, estos meses previos han sido como «ir a ciegas» porque no sabía cuántos temas había, ni cuántas partes tenía el examen. Como la mayoría de opositores, optó por apuntarse a un preparador, que le orientó un poco más. Aun así, considera que es un proceso «muy duro», sobre todo, al principio. «Cuando empiezas a ver temas se hace todo cuesta arriba», destaca. En su caso, quiere ejercer la especialidad de pedagogía terapéutica, para atender la diversidad de las aulas y para ayudar a niños con necesidades específicas de apoyo educativo –el conocido como alumnado NEAE–. «Cada vez hay más casos y los profesores están sobrepasados, necesitan recursos», asegura.
En principio, tiene pensado abrirse a cualquier isla, para tener más oportunidades laborales. Eso sí, desde su perspectiva señala que el proceso de oposición es bastante injusto. «Te pasas mínimo cuatro años estudiando, te sacas un máster, un título de idiomas y mil formaciones más y al final todo depende de un examen que puede salirte mal simplemente porque tienes un mal día; no creo que eso te defina como docente», critica.
Opositar a FP
La grancanaria Diana Rodríguez es otra de las inscritas en esta edición, en su caso, para el Cuerpo de Formación Profesional (FP). Según confiesa, ha sido un año especialmente exigente, ya que ha tenido que compaginar la docencia directa con la preparación de las oposiciones. Este curso, además, ha estado marcado por una modificación legislativa para estos estudios. «Cualquier cambio de este tipo conlleva ciertas dificultades, por lo que afronto estas últimas semanas con un importante desgaste acumulado y con mucha incertidumbre, pero también con la satisfacción de haber dado el máximo», puntualiza.
Para todos aquellos que, como Leticia, estén en busca de una plaza fija, Silva tiene un consejo: «Lean bien la convocatoria, aunque estén en academias, dediquen un momento a sentarse y leer todo porque cada examen pide una cosa diferente y es importante que sepan en cada momento qué tienen que hacer porque ya le ha pasado a mucha gente que escriben cosas que no pedimos».
"Es un trámite más"
Para Cristina Delgado los exámenes son solo «un trámite que hay que pasar», por lo que deben mentalizarse para sobrellevarlo de la mejor manera posible. «Vayan tranquilos, presenten productos reales con los que se sientan cómodos, sean ustedes mismos y apliquen todo lo que saben; aunque es un momento para lucirse, a veces menos es más», reitera.
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