Rayco Pulido, (48 años, historietista canario): "La historia es cíclica, nos enseña algo y siempre nos las apañamos para olvidarlo"
El canario, ganador del Premio Nacional del Cómic en 2017, reflexiona sobre la relación entre el pasado y el presente y cómo los relatos tienden a repetirse en la actualidad

Rayco Pulido / J. Pérez Curbelo

El canario Rayco Pulido es uno de los historietistas españoles más reputados de los últimos tiempos. Detrás de obras como Nela o Saquen sus muertos —última publicación—, alterna la docencia con su trabajo como autor de cómics. En 2017 fue reconocido con el Premio Nacional del Cómic por su novela gráfica Lamia. Más abajo reflexiona sobre la relación entre el pasado y el presente y cómo los relatos tienden a repetirse en la actualidad.
¿Cómo surge su interés por los cómics?
Yo soy el cuarto de cinco hermanos, mi casa ya estaba repleta de cómics antes de que yo fuese un proyecto porque mis hermanos mayores eran lectores voraces y mis padres fomentaban ese hábito. Para mí el cómic es algo natural, no lo relaciono con algo propio o escogido, no hay un momento de revelación ni nada parecido. Aprendí a leer imagen antes que a juntar letras, eso puede haber marcado mi predilección por la narración visual frente al texto. Eso sí, en casa no había control con respecto al contenido y tuve la acceso a todo tipo de material antes de que tocase por edad, un día cualquiera podía leer una grapa de superhéroes, Iznogud, El Víbora y Zona84. Lo mismo sucede con el dibujo, pura imitación de lo que hacían los mayores en casa, tampoco lo he sentido como algo propio, nunca pensé ser autor, pero tampoco lo contrario.
Arrancó con libros con guiones ajenos. Pero con su tercera obra Sin título, 2008-2011 ya no volvería a compartir autoría ¿Cómo vivió esa transición?
La transición era necesaria, quería contar mis historias y no sabía cómo. El plan era hacer la adaptación de Marianela y seguir el recorrido lógico de pasar de guiones ajenos a adaptación. Lo que ocurrió es que preparé un dossier para participar en el Premio (extinto) de Novela Gráfica Fnac-Sinsentido, esa historia no llegó a nada pero ya se había apoderado de mí, tenía que terminarla y rompió mi plan de auto-formación. El concepto es muy raro, era una meta-historia, un tebeo que habla de otro. Funcionaba en dos planos paralelos. La historia no era sencilla de explicar y mucho menos colocarla en una editorial, pero estaba tan seguro de ella que hice ese libro entero sin editor, nadie vio una página hasta que no estuvo terminado. Cosas de juventud e insensatez. Años más tarde un reputado crítico, ensayista y guionista me comentó que durante bastante tiempo lo usó como manual en sus talleres sobre cómo escribir cómics.
"Cada autor tiene sus códigos, filias y fobias, en mi caso es condensar información, contar mucho con poco, amplias elipsis para que el lector complete lo que falta y primar la narración visual al texto"
En sus obras, ¿imágenes y guion compiten entre sí o se complementan?
El trabajo de un autor es contar una historia de la manera más efectiva posible, buscar el equilibrio entre forma y contenido, que el lector no perciba los mecanismos que se están usando, que la lectura fluya. Luego cada autor tiene sus códigos, filias y fobias, en mi caso es condensar información, contar mucho con poco, amplias elipsis para que el lector complete lo que falta y primar la narración visual al texto. Un autor competente sabe manipular la información para llevar el ritmo lector, ralentizar y acelerar cuando es preciso, plantar y esconder para generar sorpresa, enseñar para crear suspense. Creo que una historia donde imagen y texto compiten tiene muchos números para ser un libro fallido.
La memoria histórica tiene un papel relevante en algunas de sus obras. ¿Cuál es su intención, rememorar el pasado para no olvidarlo o cuestionar cómo se recuerda?
Realmente creo que no pienso demasiado en el pasado, la memoria no es mi tema, o al menos no de manera consciente y un recorrido por mis siete libros lo demuestra. Más que la memoria me interesa la historia como elemento cíclico, siempre nos enseña algo y siempre nos las apañamos para olvidarlo. Parece una condena, pero no hay que confundir parecer con ser o caeremos en la resignación. Estamos viendo el cariz que están tomando hoy la realidad, pero ¿haremos algo? Este punto me parece particularmente interesante, la sensación de inevitabilidad que se siembra, principalmente, a través de las redes sociales, dueñas del relato contemporáneo: propaganda disfrazada de contenido viral que consume lo más valioso, nuestro tiempo. Las buena historias hablan de nosotros y son atemporales porque es cíclica. Como ejemplo, las concomitancias que existen entre Saquen sus muertos y la reciente crisis Ondius, donde se ha retratado todo el mundo.
Ha adaptado obras de Benito Pérez Galdós y Claudio de la Torre. ¿Por qué escogió a estos autores canarios?
Escogí ese material por su calidad, no tanto porque fueran canarios, pero confieso que la mirada periférica siempre me ha interesado y es algo que puedo aportar a la escena nacional. Tras Cervantes, considero a Galdós el segundo escritor más relevante de las letras españolas y a su vez, el injustamente olvidado Claudio de la Torre es el escritor canario más relevante del siglo XX ¿Seguiré adaptando? No sigo un plan predeterminado, por ahora mi idea es no volver a hacerlo.
"Creo que es imposible crear de espaldas a lo que somos, independientemente de que tu obra no hable de manera directa sobre tu territorio"
¿Qué influencia tienen las Islas en su trabajo?
Estoy de acuerdo con la frase que se atribuye a Rilke: "La verdadera patria del hombre es la infancia". Crecí en Taliarte, playa de rocas de en la costa de Telde, una zona entonces aislada y con un entorno socioeconómico determinado. Ese contexto determinó mi mirada y cada cual tiene la suya. Creo que es imposible crear de espaldas a lo que somos, independientemente de que tu obra no hable de manera directa sobre tu territorio. En mi caso, sí que hablo de Canarias, pero sale de manera natural porque sigo la premisa de escribir sobre lo que sé. Me interesa el patrimonio cultural contemporáneo de carácter aperturista, confieso que nunca he tenido demasiado interés por la tradición, tengo mucho que aprender ahí, tampoco he sido demasiado combativo en la defensa nacionalista. Me interesa la calidad y el compromiso con la realidad, venga de donde venga.
En alguna ocasión ha mencionado que las administraciones canarias no le han ayudado...
Cuando me dieron el Premio Nacional llegaron un par de encargos puntuales de ilustración e historieta, pero supongo que fue por cubrir el expediente. En 2011, el Cabildo de Gran Canaria y la Casa-Museo Pérez Galdós no apoyaron el proyecto que luego sería Nela y que resultó ser un éxito. Por poner un ejemplo más reciente, el proyecto de Saquen sus muertos arranca con el compromiso de ayuda por parte de un concejal del Ayuntamiento de Las Palmas, con ese compromiso verbal firmo el contrato con la editorial, luego los técnicos no ven objeto subvencionable en el libro y rompen ese pacto. La sensación es que sólo hay presupuesto para Carnavales y para montar la candidatura a Capital Europea de la Cultura en 2031, lo cual tiene su miga atendiendo la oferta cultural que ofrece la ciudad. Pero la historia termina bien, lo que no vio el Ayuntamiento lo supo ver el Ministerio de Cultura, y ese libro contó con una ayuda para su creación.
Recibió el Premio Nacional del Cómic en 2017 por su obra Lamia. Es inevitable preguntarle por ello, ¿qué significó para usted?
Es el premio más relevante en cualquier disciplina artística, te pone en el mapa y ese año se viaja mucho alrededor del mundo. También viene acompañado de algunos encargos debidamente remunerados y vende por sí solo una edición completa. Luego mantener eso a largo plazo requiere, entre otras cosas, publicar regularmente e invertir mucha energía y tiempo en promoción, dos condiciones que no cumplo. Han pasado diez años entre Lamia y Saquen sus muertos, no se lo he puesto fácil al libro nuevo, sea como sea, el prestigio del premio no se pierde. El contacto con los lectores durante años ratifica que algo hice bien con ese libro, creo que toqué la tecla y conseguí algo muy complejo, que funcione a varios niveles: conecta tanto con lectores ocasionales como con expertos.
"Mi máxima es hacer el tebeo que me gustaría leer, esa es la presión, la autocrítica. Lo demás no lo puedes controlar"
¿Cree que después del galardón se espera que cree un tipo de historia concreta?
"No te sometas al lector, no te olvides del lector; imagina que el lector eres tú". Eso ponía en un cartel en el estudio del mangaka Takao Saito en los 70s. Mi máxima es hacer el tebeo que me gustaría leer, esa es la presión, la autocrítica. Lo demás no lo puedes controlar, hay quien prefiere Nela, hay quien prefiere Lamia y hay quien prefiere Saquen sus muertos, para mí lo importante es que son tres libros sólidos y honestos desde el punto de vista del esfuerzo, eso lo mejor que puedo ofrecer al lector.
Apenas se cumplen unos meses del lanzamiento de su última obra, Saquen sus muertos. Sin embargo, suproceso creativo se remonta a incluso antes de la pandemia...
Un profesional que vive exclusivamente de las ventas produce un libro o libro y medio por año. En mi caso la media está en tres años porque me dedico a otra cosa, hay mucha precariedad en el sector y decidí optar por la docencia. Produzco cómic a base de sacrificar sueño y tiempo de familia, llevo años sin vacaciones. Los autónomos merecen un altar.
"Lamia es un guion original. Eso conlleva un vínculo distinto con este libro, además me acompañó un tramo vital complejo, se hizo entre Inglaterra, Francia y Las Palmas!.
De todos sus trabajos, ¿cuál guarda un valor especial para usted?
Esto es como los hijos, los padres los quieren a todos igual pero siempre hay uno por el que sienten una debilidad especial. Aún no tengo distancia para valorar Saquen sus muertos, Nela me puso en el mapa y estuve con ese libro en la cabeza durante cinco año, pero Lamia es un guion original. Eso conlleva un vínculo distinto, además me acompañó un tramo vital complejo, se hizo entre Inglaterra, Francia y Las Palmas.
Hay personas que ven los cómics como un producto infantil que se limita a contar historias populares. ¿Ese estigma está en el público o en cómo se editan y se venden los cómics?
Es un estigma generacional, se asocia los cómics con las lecturas infantiles. Varias generaciones confunden un género concreto (infantil o juvenil) con todo un medio, es como pensar que las películas de acción son todo el cine que existe. Eso poco a poco está cambiando, el cine y la televisión ayudan porque se adapta mucho material de contenido adulto, además el formato de novela gráfica ha conseguido colarse en la librería generalista y la creación del Premio Nacional de Cómic aporta prestigio. El gran cambio se dará con el relevo generacional de gestores culturales, políticos y asesores. Poco a poco se van viendo cambios como publicaciones y exposiciones promovidas por museos. En ese aspecto aún hay mucho camino por recorrer en Canarias.
"La responsabilidad del autor es hacer buenos tebeos, ser honesto con el trabajo y, en la medida de lo posible, promocionarlo"
¿Son los propios autores los que tienen la responsabilidad de cambiar esa percepción o considera que deben intervenir más agentes?
La responsabilidad del autor es hacer buenos tebeos, ser honesto con el trabajo y, en la medida de lo posible, promocionarlo. Luego tienen que aportar su parte editores, libreros, docentes, bibliotecarios, comisarios, gestores culturales, periodistas y políticos. Probablemente en ese orden.
Aunque es pronto, ¿tiene algún nuevo proyecto entre manos?
Tengo algunas notas, un par de historias antiguas pendientes de reescribir y ganas de hacer algo para el público infantil en lo que pueda implicar a mi hija. Pero por ahora sólo quiero enfocarme en la recta final de la promoción de Saquen sus muertos y descansar. Yo escribo en verano, pero este no pienso hacerlo así que va para largo. Ya veremos si hay próxima obra o no, encaro cada proyecto como el último.

'Sordo' (Edicions de Ponent 2008 / Astiberri 2018)
En el norte de España, en 1942, Anselmo y varios milicianos republicanos derrotados en la guerra civil preparan el sabotaje de un puente. Pero algo sale mal y la bomba explota antes de tiempo. Tras la detonación, Anselmo pierde el oído. Ensangrentado, aturdido y completamente solo, inicia una dura lucha por sobrevivir. Así comienza Sordo, la segunda publicación de Rayco Pulido. Aunque la considera su primer libro. Parte de un guión técnico del guionista de El espinazo del diablo, de Guillermo del Toro, David Muñoz, que escribe para cine, televisión y cómic. Un texto sólido sobre supervivencia, fragilidad humana y la pérdida de la cordura. La historia se apoya en un episodio de la memoria histórica de España y tiene la particularidad de que es prácticamente muda, de manera que tiene un punto experimental. Astiberri lo reedita en 2018 coincidiendo con el estreno de la adaptación cinematográfica.

'Nela' (Astiberri, 2013)
Marianela, una joven huérfana de origen humilde y aspecto poco agraciado, acompaña y guía a Pablo, un muchacho ciego de buena posición social del que termina enamorándose. Él, que conoce el mundo únicamente a través de las palabras de Nela y de las lecturas de su padre, acaba prometiéndole su amor. Aferrada a la ilusión de un futuro juntos, Marianela comienza a construir una inocente fantasía alrededor de esa promesa. Adaptación de la Marianela de Galdós, un proyecto que nace de una necesidad que Pulido detectó como docente: reformular un clásico de nuestras lecturas obligatorias. Este libro le abrió las puertas de Astiberri, fue finalista en los premios del Saló de Barcelona y estuvo a punto de ganar el Premio Nacional de Cómic de 2014. Nela situó al canario en el mapa.

'Lamia' (Astiberri, 2016)
Barcelona, Un brutal asesino en serie mantiene a la ciudad aterrorizada. Mauricio Herr Doktor, un detective privado poco convencional, aparcará su agenda para dar caza al criminal. Entre los clientes que tendrán que esperar está Laia. A sus 32 años, Laia parece haber alcanzado la vida que siempre soñó: un marido que la ama, un hijo en camino y un trabajo en el exitoso programa de radio El consultorio de Elena Bosch. Pero tras esa aparente felicidad se esconde una mentira que la empujará a tomar decisiones cada vez más inquietantes, con consecuencias devastadoras. Laia tratará de salir adelante en la Barcelona nacional católica de posguerra civil. Lamia es la obra con la que Rayco Pulido fue reconocido con el Premio Nacional del Cómic 2017. Un libro que apuntaba alto ya desde que era un proyecto, pues ganó la beca que ofrece la Acción Cultural Española en Angouléme (capital del cómic Europeo). También fue finalista de los Premios Mandarache y del Saló de Barcelona. Un libro oscuro donde casi nada es lo que parece.

'Saquen sus muertos' (Astiberri, 2026).
Verano de mediados del siglo XIX. Una epidemia de cólera devasta una isla atlántica y convierte la capital en un territorio marcado por la muerte y el abandono. Mientras las autoridades y las clases pudientes huyen hacia el interior, la ciudad queda en manos de los desheredados y de quienes no tienen escapatoria.En ese escenario casi apocalíptico se mueve Juan el Chino, un marginado que, gracias a su resistencia a la enfermedad, se vuelve imprescindible para el funcionamiento de una sociedad al borde del colapso. A través de su mirada desfilan el miedo, la miseria y el oportunismo, pero también una historia de amor entre personajes de distintas clases sociales.Con una fuerte carga de crítica social, Saquen sus muertos, última obra del autor, mezcla romance, novela urbana, relato de viaje y drama histórico en una narración donde los límites entre vivos y muertos parecen difuminarse. La obra adapta Verano de Juan el Chino (1971), del escritor canario Claudio de la Torre.
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