Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Guillermo Saavedra, dibujante canario: “Me gustaría ver cómics que nazcan de la idiosincrasia canaria”

El artista grancanario defiende una producción ligada a la experiencia insular, alejada de los gráficos de la Península

El dibujante grancanario Guillermo Saavedra en su estudio.

El dibujante grancanario Guillermo Saavedra en su estudio. / El Día

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Clara Santamaría

Clara Santamaría

Santa Cruz de Tenerife

El dibujante grancanario Guillermo Saavedra, detrás de obras como Siembra o El Secreto de Heluxgrut, dibuja como quien explora un territorio todavía sin nombre. O como un niño que juega con un trasto en su infancia. Sus primeros pasos en el mundo del cómic los dio desde bien temprano. "Yo dibujaba historias de pequeño, pero no sabía que a eso se le llamaba cómic, así que mi inquietud comenzó cuando supe nombrarlo", cuenta. Y es que desde entonces, Saavedra nunca ha dejado de jugar. "Jugar es probar y errar sin consecuencias, es como seguir reglas que no tienen sentido e inventar mundos ridículos, amables y habitarlos, lo único que nos va a salvar", cuenta. Para él, la narrativa secuencial es un lenguaje orgánico y natural que siempre ha estado ahí. "El cómic no es solo una hibridación entre texto e imagen, sino un mundo completamente propio que me suscita mucha fascinación", aclara. 

Pero crecer en Canarias con la ilusión de dedicarse a esta rama artística fue "algo frustrante" para Saavedra. "Tardé mucho en descubrir la forma de profesionalizarme, pero quizás es algo común en la labor artística, sin importar el lugar", cuenta. De hecho, para él son muchos los profesionales que hay en el Archipiélago. "Y como lector no puedo evitar echar de menos una escena alternativa, algo nuevo y loco nacido de la experiencia insular". A Saavedra le encantaría ver nacer cómics que den la espalda a los lenguajes gráficos predominantes en la Península: "Algo así como publicaciones underground que nazcan de la idiosincrasia del Archipiélago".

Influencia canaria en sus creaciones

En su caso, las Islas, de una manera u otra, siempre han estado presentes en su proceso creativo. "Hubo una época en la que me obsesionaba encontrar símbolos concretos para referirme al lugar de donde vengo, representarlo en mi trabajo y transmitir lo que siento hacia él", recuerda. Aunque ahora piensa que la naturalidad es más valiosa. "Los símbolos se van revelando cuando usas tu voz de forma honesta; cuando te desnudas un poquito", confiesa. A su juicio, hay elementos difíciles de cristalizar porque, precisamente, no deben ser cristalizadas. "Es natural que las cosas muten y son otros quienes deben interpretarlas", añade. 

La curiosidad infinita y el disfrute que le produce el cómic se han convertido en sus grandes motores para el hacer. "Además, es un medio muy democrático", añade. Por este motivo, desde que tuvo claro que quería dedicarse a ello lo apostó todo. Se trasladó a Madrid para estudiar Creación Gráfica en la Escuela de Dibujo Profesional (ESDIP). "En los lugares grandes existe más diversidad y la posibilidad de acceder a cosas más específicas. Yo estaba interesado en un curso muy concreto, acorde al tipo de industria en la que deseaba trabajar", apunta. Él siempre se había tomado el arte muy en serio. "Pero tener acceso a ese privilegio hizo que no diera la mejoría por sentado", añade. No obstante, este cambio drástico en su vida también estuvo motivado por la necesidad de experimentar cosas nuevas. 

Formación fuera de las Islas

Durante su época en Madrid también empezó a autopublicar, editando y distribuyendo cómics de ficción y luego autobiográficos. Aunque su interés por este último ha mutado. "El género autobiográfico ha cambiado mucho desde que habitamos las redes sociales, la veracidad no tiene las mismas connotaciones que antes — igual que la privacidad— y perdí el interés en la subjetividad del narrador y en la empatía como motor de las historias", confiesa. Y es que Saavedra lo tiene claro. El futuro está en el secreto y en lo radicalmente íntimo. "Sobre todo, en no ser capaz de verse en el otro y querer comprenderlo aun así", matiza. 

Trabajó un tiempo para la plataforma de cómics eróticos Filthy Figments y como ilustrador editorial en LGBT Films. Hasta que en 2021 publicó Siembra, su primera obra larga con la que realmente comprendió el mundo editorial. "Los proyectos de muchas páginas requieren mucha disciplina, de modo que también aprendí mucho sobre mi propia forma de trabajar", destaca. Sus trabajos pasan por géneros muy distintos —autobiografía, terror, erotismo o fantasía—, precisamente porque considera que probando cosas nuevas y diferentes es más fácil darse cuenta de lo que permanece siempre. 

Una nueva etapa creativa

Su proceso creativo también cambia constantemente, igual que los géneros por los que transita. Saavedra intenta encontrar formas de trabajo que se adapten tanto a la historia que quiere contar como al momento vital en el que se encuentra. "Suelo pasar mucho tiempo pensando, abocetando y decidiendo hasta qué punto depurar las cosas que nacen de mi intuición", explica. Para él, dibujar termina siendo casi la parte más sencilla, incluso mecánica en ocasiones. A lo que de verdad le presta importancia es a conservar el disfrute. "Me gusta descubrir la historia como si fuera un lector más", cuenta. 

En su último momento creativo, además, parece haber encontrado un espacio donde esa búsqueda puede desplegarse con más libertad que nunca. Tras convertirse en el primer dibujante español en ganar la nueva beca Barcelona Angoulême, Saavedra concibe esta experiencia como una forma de "ver el mundo con ojos nuevos". En la ciudad francesa, rodeado de referentes, asegura haber recuperado algo esencial: el juego. "Me he enamorado de dibujar y me parece que todo el esfuerzo vale la pena", dice. Y quizás ahí esté el núcleo de su creatividad. En seguir experimentando, seguir probando y seguir jugando, incluso cuando todo alrededor empuja a hacer siempre lo mismo.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents