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El futuro creativo de Canarias se forma en la Escuela de Arte

La singular oferta formativa del centro tinerfeño Fernando Estévez atrae a un alumnado cada vez más diverso, que encuentra en sus aulas un hogar

En las clases de Ilustración impartidas por la profesora Luján Hurtado mezclan la teoría recogida en los libros y las referencias visuales con sesiones prácticas tutorizadas y analizadas por referentes del sector; todo ello para garantizar el crecimiento técnico y conceptual del alumnado.

En las clases de Ilustración impartidas por la profesora Luján Hurtado mezclan la teoría recogida en los libros y las referencias visuales con sesiones prácticas tutorizadas y analizadas por referentes del sector; todo ello para garantizar el crecimiento técnico y conceptual del alumnado. / Andrés Gutiérrez

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La Escuela de Arte de Tenerife Fernando Estévez no es un centro educativo cualquiera. Si bien en sus aulas se imparte Bachillerato, ciclos y otros estudios superiores, todo se mira desde una perspectiva diferente, más ingeniosa, más creativa y, sobre todo, más artística. Ir a clase no solo es sinónimo de hincar los codos para aprender Matemáticas, Lengua o Física; también supone pasar horas en un estudio de revelado fotográfico tradicional o preparando una exposición que después se abrirá al público. «El perfil del alumnado es muy diferente, lo que nos define, sobre todo, es el buen ambiente. Aquí todos se sienten integrados, todos encuentran su huequito», apunta la directora, María Anunciación Santamaría.

En los talleres, el ritmo es distinto al de una clase convencional. Las mesas están llenas de bocetos, cámaras, telas, piezas de barro, ordenadores abiertos con diseños en proceso y paredes que funcionan casi como cuadernos colectivos. Cada espacio tiene su propio lenguaje y, al mismo tiempo, todos parecen comunicarse entre sí. Una idea que nace en Ilustración puede terminar dialogando, por ejemplo, con Fotografía, con Moda o con Diseño Gráfico. Precisamente esa transversalidad es una de las señas de identidad de la escuela.

Entre los cerca de 800 estudiantes matriculados hay quienes terminan 4° de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y saltan al Bachillerato de Artes o a un ciclo medio para luego seguir escalando hasta el Grado en Diseño, pero también hay quien se inscribe -incluso después de la jubilación- solo por desarrollar su faceta artística. «Hay edades súper variadas y, aún así, nos dicen mucho que aquí han encontrado su lugar», explica.

Desde Animación, Fotografía o Ilustración hasta Estilismo de indumentaria y Técnicas escultóricas. La oferta formativa de este centro -que lleva el nombre del escultor tinerfeño Fernando Estévez- es bastante singular, pues junto a la de Gran Canaria es la única habilitada para impartir Grados en Diseño, una cuestión que hace que llegue gente de todas las Islas. Otro de sus puntos fuertes, a juicio del equipo directivo, es la especificidad y la consolidación de su oferta, es decir, tienen estudios muy específicos que llevan impartiéndose muchos años. Además, añaden, en todos estos cursos se combinan los aspectos artísticos con los técnicos para dar una formación «global y enriquecedora».

En este sentido, tanto la directora como el vicedirector, Carlos Enrique Viña, destacan que un buen porcentaje de los alumnos se queda trabajando en la empresa o institución donde realiza sus prácticas curriculares. «Pueden ir escalando e, incluso, culminar con un máster; en la rama artística hay muchas salidas profesionales y de carácter formativo, pueden evolucionar muchísimo», detalla.

También tienen un programa Erasmus, para que los chicos puedan formarse fuera de Canarias durante, por ejemplo, un trimestre. La experiencia, aseguran, suele ser de las más demandadas curso tras curso y permite que muchos estudiantes amplíen horizontes sin renunciar a formarse primero en las Islas. «Empiezan aquí, pero pueden proyectarse internacionalmente», subraya Viña.

Aunque en toda la escuela se dé mucha importancia al proceso creativo, en la clase de Ilustración impartida por Luján Hurtado siempre van un paso más allá. En esta aula se introduce cada tema de estudio con sesiones «ágiles y visuales», según expone la docente. «Da igual que sea ilustración científica, de moda o de personajes, el objetivo es que antes de empezar a dibujar fomenten el análisis, la investigación y la búsqueda de identidad propia», resalta. Además, mezclan la teoría recogida en los libros y las referencias visuales con sesiones prácticas tutorizadas y analizadas por referentes del sector. Todo para garantizar «el crecimiento técnico y conceptual del alumnado». El día a día de Ilustración es solo un ejemplo de cómo funciona el centro. Las administraciones locales, insulares y hasta regionales, así como instituciones y oenegés les llaman para colaborar u organizar juntos ponencias, mesas redondas y otras actividades. También les reclaman con frecuencia desde otros centros educativos para que les hagan carteles o murales, entre otras piezas artísticas: «Hemos hecho hasta el atrezzo de una ópera».

Más allá de las clases, la escuela mantiene una actividad cultural constante y abierta a la ciudadanía. Las exposiciones, las conferencias, las semanas temáticas y las muestras de proyectos convierten el centro en un espacio vivo y conectado con la escena artística de la Isla. «También hay una inversión de material constante y eso se nota», reitera Santamaría. Durante la Semana del Diseño -celebrada recientemente- reunieron en el centro a profesionales llegados desde distintos puntos del país en charlas y conferencias que abrieron sus puertas al público general y hasta completar aforo.

En los últimos años han ido ampliando los ciclos formativos ofertados y también han intentado avanzar hacia una escuela más sostenible. Por delante, el equipo directivo se plantea varios retos: mejorar los espacios verdes, reforzar la digitalización y fortalecer la colaboración con la escuela de actores y con el conservatorio de músicos. El objetivo es consolidar lo que ya muchos consideran un pequeño distrito de las artes en Tenerife, un espacio donde creatividad, formación y cultura dialogan cada día.

En un escalón algo más ambicioso, desde el centro esperan ampliar las instalaciones porque solo así podrían ofertar más ciclos. Aunque quieran conservar su esencia cercana y familiar, también les gustaría crecer al ritmo de un sector que no deja de transformarse. «El espacio se nos ha quedado justito, tenemos muy limitado el crecimiento», confiesa la directora.

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