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El conejero que conquistó la bolsa venezolana bajo el amparo de Zapatero

Manuel Fajardo, gestor de inversiones de 37 años que la Audiencia Nacional señala como pieza clave en la conexión entre Plus Ultra y el expresidente, empezó jugando al póquer y acabó pilotando fondos de inversión en paraísos fiscales

El conejero que conquistó la bolsa venezolana bajo el amparo de Zapatero.

El conejero que conquistó la bolsa venezolana bajo el amparo de Zapatero. / LP / ED

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Andrea Saavedra

Andrea Saavedra

Las Palmas de Gran Canaria

El experto en activos digitales que conquistó Venezuela bajo el amparo de José Luis Rodríguez Zapatero. El Midas conejero. El nombre de Manuel Aarón Fajardo García, hijo del senador socialista por Lanzarote y exsecretario general del PSOE insular Manuel Fajardo Palarea, saltó esta semana a la palestra por aparecer en el auto del juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama Teixeira por el que se investiga al expresidente del Gobierno por presuntos delitos de tráfico de influencias y blanqueo de capitales. Los investigadores describen al joven empresario canario como la «pieza» clave en las gestiones que la presunta trama corrupta realizó alrededor de la aerolínea Plus Ultra en Venezuela.

Con solo 37 años Fajardo se ha labrado en el país sudamericano una reconocida carrera como gestor cuantitativo -lo que se conoce como quant- y como emprendedor financiero especializado en el análisis matemático de los mercados. Se describe como experto en blockchain, activos digitales y mercados descentralizados y su nombre aparece ligado a una decena de empresas repartidas por el mundo, algunas de ellas localizadas en paraísos fiscales.

«El hombre de Zapatero en Venezuela» no siguió los pasos de su padre. Nunca le interesó la política. Por lo menos, directamente. A los 18 años se trasladó a Madrid para estudiar Derecho, como hizo el senador, pero le duró poco. Durante los primeros días en la capital ya descubrió que el póker le atraía más que la Constitución y el Código Penal. Amante de las Matemáticas, siempre quiso ser físico teórico, pero las circunstancias de la vida lo llevaron por otro camino. El juego de cartas fue determinante para reconducir su futuro.

En 2006 -año en el que comenzó a estudiar Derecho- hubo un boom de póker online y ahí desarrolló una mentalidad estratégica que le permitiría, solo unos años más tarde, cruzar el charco. Acudía al casino Gran Madrid todos los sábados aprovechando que colocaban una mesa sin «barajadora automática» para contar cartas jugando al Blackjack.

Con 18 años, recién llegado a la capital, el joven empresario descubrió que las mesas del Casino Gran Madrid le resultaban mucho más estimulantes que la carrera de Derecho

Su primer referente fue el matemático Edward Thorp que escribió «Beat the Dealer», libro de cabecera de Fajardo durante sus años como estudiante. Tras abandonar Derecho, el joven descubrió que Thorp tenía otro volumen, «Beat the Market», en el que explicaba cómo utilizar modelos matemáticos y estadísticos para obtener beneficios constantes en la bolsa de valores. Y se convirtió en su Biblia. La visión estratégica que adquirió durante esos años le abrió la puerta a un juego más interesante: el de los mercados financieros. Fue en 2010 cuando finalmente decidió ligar sus estudios a las finanzas y ya no hubo vuelta atrás.

Al principio de la década trabaja con trader -operador de bolsa- en Auriga Global Investors, una empresa española dedicada a la intermediación y gestión de productos de inversión. Pero solo era el principio, su ambición lo llevaría mucho más lejos. Le bastaron cuatro años para dar un paso al frente y empezar a liderar sus propios proyectos. En 2014 ya era CEO de Ocean Quant Group y director responsable de la gestión del fondo hedge fund -fondos de cobertura- Multiestrategia Proteus, domiciliado en las Islas Caimán. Fajardo, con solo 26 años, ya lideraba desde Madrid su primer grupo empresarial internacional de inversión y servicios financieros.

Ganas de ganar

En el inicio de su carrera mantiene la mentalidad de jugador profesional, la competitividad y, sobre todo, las ganas de ganar. Cuenta con una ambición extrema y, según muestra en las entrevistas que realiza durante esos años, tiene ganas de comerse el mundo.

En 2016 funda Ocean Capital Advisors LLC, una gestora especializada en desarrollar estrategias innovadoras usando un sistema propietario basado en inteligencia artificial con sede en EEUU. La preside el legendario inversor y analista financiero estadounidense, Jim Rogers. Es en esta etapa cuando Fajardo aprende más del mundillo, gracias -entre otras cosas- a los debates diarios que mantiene con Rogers.

Para Fajardo, Nueva York no fue solo un destino profesional, fue el escenario donde vivió su propia versión de Wall Street, su película favorita. Identificarse con el icónico largometraje revela a un perfil marcado por la ambición clásica del sueño financiero estadounidense. Una personalidad que disfruta con el riesgo calculado y muy ligada a la cultura del éxito rápido. Su paso por EEUU le imprimió ese carácter pragmático, casi cinematográfico, del joven tiburón que llega a la jungla de asfalto dispuesto a comerse el mundo a base de algoritmos y análisis cuantitativo.

Y como en toda buena película, siempre hay un toque de drama. El propio Fajardo afirmó en varias entrevistas que sus inicios fueron «muy duros» por tener que empezar de cero. Añadió, incluso, que vivió situaciones de precariedad en las que tuvo que renunciar a comer.

En EEUU, entre Nueva York y Washington DC, continuó su carrera montando otros fondos de inversión, como el Rogers AI Global Macro ETF y se mantuvo muy ligado a la IA. Tanto que diseña Cassandra, su propio algoritmo para buscar oportunidades de mercado a nivel global. En 2018 también consigue dar el salto a España y funda, basándose en sus proyectos americanos, la empresa Midlantic Solutions.

Fue precisamente Cassandra lo que cambió su vida para siempre. En 2018 la herramienta tecnológica procesó los datos y arrojó un resultado poco convencional para los mercados occidentales de la época: invertir en un régimen de izquierda nacionalista patriotica ajeno a la libre circulación de capital, con una economía intervenida, un estricto control de precios y una de las mayores inflaciones del mundo. Aún así Fajardo reveló en varias entrevistas que el algoritmo le recomendó -con insistencia- invertir en Venezuela. Y el canario jugó esa partida.

Con apenas 30 años viajó hasta allí con la idea inicial de crear un fondo cotizado (ETF) y entró al país con alfombra roja de la noche a la mañana. ¿Cómo? De la mano de José Luis Rodríguez Zapatero. El expresidente socialista lo presentó ante las autoridades venezolanas como su «sobrino», lo que sirvió de trampolín de oro para Fajardo. Esta familiaridad permitió al joven financiero acceder a la cúpula del poder de Caracas en un momento en el que el mercado venezolano estaba fuertemente restringido.

La relación entre Zapatero y el emprendedor viene de lejos y tiene como punto clave la isla de Lanzarote. El socialista veranea en la isla desde 2005 -incluso se compró una casa en Famara-, un año antes de que el joven Fajardo se fuera a Madrid a iniciar su aventura en el mundo de las finanzas. Durante estos años la amistad entre su padre, el senador lanzaroteño, y Zapatero se ha fortalecido, lo que provocó que el empresario se convirtiera en una especie de protegido del expresidente.

El desembarco de Fajardo en la blindada y restringida economía venezolana no fue el de un inversor cualquiera, sino el de un protegido político

Este aval le permitió en 2019 crear Interban Exchange C.A en el país sudamericano, una plataforma electrónica de intercambio de divisas con un capital de apenas un millón de bolívares soberanos -unos 400 dólares americanos-. La iniciativa contaba desde el principio con la autorización del Banco Central de Venezuela (BCV), lo que sorprendió a los inversores locales. El régimen mantenía en ese momento restricciones de cambio estrictas y no cualquiera podía abrir un negocio de ese calibre en el país. Pero Fajardo no es un cualquiera. Es el protegido de Zapatero.

Todo ocurrió muy rápido. Para dar a luz a Interbanex no se partió de cero, sino que se recurrió a lo que en la jerga se denominan «sociedades preconstituidas». Estructuras vacías armadas por despachos de abogados y listas para ser utilizadas. Sus dos pilares accionariales fueron la firma española Ampajesu S.L. registrada en Granada y Bull Equity Management LTD, domiciliada a miles de kilómetros, en Barbados. Un destino conocido entre los inversores por ser un refugio libre de impuestos.

Cierre fulminante

El 18 de enero de 2019 Interban Exchange C.A fue registrada, el 22 recibe luz verde del BCV y menos de diez días después, el 28 de enero, inicia sus operaciones. Pero el negoció cerró de manera fulminante solo cinco meses después del inicio de sus operaciones. Fue el propio Fajardo el que anunció, por sorpresa, el cierre de la bolsa. El 6 de mayo de ese año se publicó un comunicado oficial en el que el empresario agradecía el apoyo recibido y explicaba que el objetivo por el cual fue creado ya se había «cumplido», por lo que su existencia ya no era «necesaria». Poniendo así punto final a su primera, pero no única, aventura en Venezuela.

El proyecto, aunque breve, le sirvió a Fajardo para meter la patita en el mercado venezolano. Tras el cierre exprés de Interbanex, el canario no abandonó el país, ni sus grandes planes. En septiembre creó Inversiones Midven C.A como su base de operaciones permanente en Caracas para canalizar el algoritmo y asesorar a empresas.

Y aprovechando que el respaldo de Zapatero no había caducado, el empresario se mete de lleno en lo que sería uno de los grandes proyectos de su vida: la Bolsa Descentralizada de Valores de Venezuela (BDVE). Esta iniciativa emergió como un salvavidas tecnológico en medio del colapso financiero de Caracas. Su propuesta pasaba por fusionar el parqué bursátil de toda la vida con el mundo cripto, delegando en los registros digitales de la cadena de bloques la tarea de mover fondos sin pasar por el peaje de los intermediarios clásicos. Para una economía cercada por las sanciones externas, la hiperinflación y una férrea intervención estatal, el proyecto se presentó como una solución moderna, como una vía de escape digital para conectar el dinero local con el exterior y seducir a inversores arriesgados.

Un proyecto impregnado de ADN de Fajardo. Una figura que en cada una de sus intervenciones públicas traslada la necesidad de ser percibido como alguien excepcional. Más allá de presentarse como un simple inversor, un operador de mercados o un gestor de fondos, el financiero proyecta la imagen de poseer una mente que funciona a otra velocidad.

Desprecia los métodos de inversión tradicionales y se posiciona fuera del sistema convencional para exhibir un territorio donde casi nadie más es capaz de descifrar las reglas del juego.

Es tanto su rechazo al «academicismo clásico» de los mercados que Fajardo llega incluso a confesar con ironía que utiliza un volumen como el de Edwards y Magee sobre análisis técnico para alimentar el fuego de la chimenea durante los inviernos que pasó en Wisconsin.

El conejero que conquistó la bolsa venezolana bajo el amparo de Zapatero

El conejero que conquistó la bolsa venezolana bajo el amparo de Zapatero / LP / ED

El lenguaje que utiliza el emprendedor refleja mucho de su personalidad. El experto recurre en cada una de sus intervenciones públicas a un vocabulario financiero hiperespecializado, lo que genera una especie de barrera intelectual con el interlocutor. O estás en su mundo, o te quedas fuera. Sus palabras transmiten un mensaje implícito, el de que si el resto no logra comprender la complejidad del discurso es, sencillamente, porque él se mueve en un nivel superior.

Fachada o no, Fajardo logra ganarse el respeto de las autoridades venezolanas y consigue que en septiembre de 2020 la Superintendencia Nacional de Valores (Sunaval) autorice el funcionamiento de la Bolsa Descentralizada de Valores, que empezó a operar en octubre de ese año. En ella se podían canjear acciones, dinero fíat, valores, títulos de deuda o criptomonedas.

Es precisamente en el segundo trimestre de ese año de pandemia donde el auto de José Luis Calama sitúa a Fajardo como posible intermediario de la presunta trama corrupta alrededor de la aerolínea Plus Ultra. En abril de 2020 el presidente de la compañía, Julio Martínez Sola, comunica a sus interlocutores que acaba de hablar con Fajardo. «Que me llama Zapatero», dice. Y solo unas semanas después, el 16 de mayo, Fajardo vuelve a aparecer preguntado por los avales de la compañía y traslada el interés del «amigo» -expresión que el juez vincula con José Luis Rodríguez Zapatero- remitiendo al directivo a Julio Martínez Martínez, empresario alicantino considerado uno de los principales engranajes de la presunta trama investigada por la Audiencia Nacional.

El financiero canario siempre ha exhibido en sus intervenciones en medios un profundo desprecio por el academicismo y los métodos de inversión tradicionales

Estos cruces de mensajes evidencian que, en los meses previos a la puesta en marcha de su ambiciosa bolsa descentralizada, Fajardo mantenía una conexión constante y estrecha con Zapatero.

Sin embargo, su hegemonía en los despachos de Caracas no estuvo exenta de polémica. En ese mismo año de parálisis pandémica, la presencia del financiero canario chocó frontalmente con el desembarco en Venezuela de otra figura muy popular en los círculos de influencia política del entonces Gobierno de España: Víctor de Aldama. Según el testimonio del comisionista del caso Koldo, sus misiones en el país caribeño bajo el paraguas del Ministerio de Transportes provocaron un enfrentamiento con Fajardo, quien no ocultó su malestar al sentir que Aldama estaba invadiendo el terreno que le correspondían a Zapatero.

Después de lanzar la Bolsa Descentralizada de Valores Fajardo aparece durante el año 2021 en algunos medios venezolanos explicando el éxito del proyecto. El último rastro empresarial que existe del emprendedor canario es en febrero de 2022 y lo devuelve a la casilla de salida, a Lanzarote. Aparece registrado como apoderado en la constitución de una nueva sociedad limitada en su isla natal. La empresa Liquid Peer Digital, ubicada en Arrecife, es una firma dedicada a la intermediación financiera y a la compraventa de activos digitales.

Esto no supuso un retorno físico a sus orígenes. Fajardo sigue afincado en Venezuela, un país desde el que ha pilotado todos sus proyectos e influencias en los últimos años. Ha cumplido muchos de los sueños que se planteó aquel estudiante de Derecho insatisfecho, pero todavía hay cosas en su lista. O, al menos, promesas pendientes. En una entrevista de 2014, un joven Fajardo aseguraba que su meta final, si lograba el éxito financiero, era «dinamitar» su capital ayudando en campos de refugiados de África. Más de una década después de aquellas palabras no existe constancia o registro público de que esa promesa haya comenzado a materializarse.

[Este perfil se ha elaborado según fuentes internacionales públicas y con informaciones y entrevistas que Manuel Fajardo ha concedido a medios españoles y venezolanos como los diarios digitales El Debate, Runrun, Banca y Negocios, Criptonoticias, Bitfinanzas y El Universal].

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