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Adiós al hogar de los isleños en La Habana

La crisis aguda de Cuba se lleva por delante la casa de Canarias en el centro de La Habana

Cierra la Casa Canaria Leonor Pérez, lugar de referencia de la amplia comunidad de descendientes de emigrantes isleños que se encuentra en el corazón de La Habana Vieja

La fachada de la sede de la Casa Canaria Leonor Pérez de La Habana, que aparece tapiada y cerrada.

La fachada de la sede de la Casa Canaria Leonor Pérez de La Habana, que aparece tapiada y cerrada. / E. D.

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Daniel Millet

Daniel Millet

Santa Cruz de Tenerife

Unas planchas metálicas pintadas de rojo y azul tapian las tres entradas principales de la casa colonial de dos plantas en la calle Monserrate 258, entre Neptuno y Ánimas, en La Habana Vieja. La crisis galopante que sufre Cuba tras quedarse sin reservas de combustible se ha llevado por delante el centro neurálgico de los descendientes de los emigrantes canarios.

En esta amplia vivienda que acoge la Casa Canaria Leonor Pérez, en memoria de la madre tinerfeña del líder revolucionario cubano José Martí, con enormes ventanales y cuya fachada exterior está pintada de rojo burdeos, ya no se celebran bailes típicos de las Islas, ni se cantan isas y folías, ni se celebran conferencias, reuniones o exposiciones.

El inmueble ha quedado abandonado, sin el bullicio de antaño, sin ese aroma a magua por la tierra de los sucesores de los miles de canarios que entre los siglos XVII y XX cruzaron el charco en diferentes oleadas en busca de una vida mejor que les negaba el Archipiélago.

El viceconsejero de Acción Exterior del Gobierno de Canarias, José Luis Perestelo, confirma que la casona está cerrada, no queda nada dentro y no acoge ninguna actividad. "Ha habido varios intentos por reformarla y reactivar los eventos que albergaba pero no han salido adelante", precisa.

Abierta a finales del siglo pasado con la denominación de Casa Canaria Leonor Pérez, se había convertido en el epicentro de la amplia comunidad canaria en Cuba, formada en la actualidad de forma oficial por alrededor de 60.000 personas, aunque se cree que son muchos más.

Centro social con biblioteca, salón de lectura y un pequeño patio en el que se celebran conferencias y presentaciones de artistas, ahora se cae a pedazos y acumula polvo y basura, en medio de la desesperación de los cubanos, los apagones de hasta 20 horas al día y la carestía de productos básicos para sobrevivir: combustible, comida, medicamentos... Siempre ha estado bajo la supervisión del régimen cubano, concretamente del Ministerio de Cultura.

La historia de la comunidad isleña en el país caribeño viene de mucho más atrás. Se organizó por primera vez a través de la Asociación de Beneficiencia y Protección Agrícola en 1872. El colectivo se fue apagando con el tiempo pero renació después, primero en 1906 bajo la denominación de Asociación Canaria de Cuba y luego en 1997, momento a partir de cual incorpora el nombre de la madre del héroe cubano José Martí, Leonor Pérez.

Sus actividades se iniciaron en un emplazamiento provisional, situado también en La Habana Vieja, para pasar a su sede definitiva a principios de este siglo, en un inmueble construido para la Sociedad Cubana de Ingenieros muy cerca de algunos de los edificios más emblemáticos de la capital, como la Catedral o la Casa de los Capitanes, en el corazón de un espacio urbano declarado patrimonio de la humanidad.

En mayo de 2023, hace ahora tres años, durante una visita del presidente del Gobierno de Canarias de entonces, Ángel Víctor Torres, se anunció que habían comenzado las obras de reforma y mejora del hogar canario en La Habana gracias a una subvención de 90.000 euros de la Dirección General de Emigración del Gobierno de Canarias.

El proyecto perseguía un futuro más sólido para una asociación reconocida en todo Cuba por su labor de promoción y difusión de la cultura canaria. La propuesta, sin embargo, no logró su objetivo y ha desembocado en el cierre definitivo.

El presidente de la asociación de cooperación Juan El Canario, Juan José Marrero, estuvo hace poco en La Habana. Corrobora el cierre de la casona, critica el fracaso del proyecto para reformar el inmueble y lamenta la pérdida del lugar de referencia de los isleños en Cuba.

Mientras la sede central de la comunidad canaria está cerrada, se siguen haciendo actividades en las delegaciones repartidas por otros puntos del país con importante presencia de descendientes de isleños. Por ejemplo, el pasado día 19 tuvo lugar un tenderete, con bailes folclóricos, en Bauta, un pueblo a las afueras de La Habana.

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