Fernando Arancón, director de El Orden Mundial: "Si colapsa el Sahel, sus efectos irradiarán en todas las direcciones"
El medio de análisis internacional se traslada hasta Casa África, gracias a una colaboración entre la entidad y la Presidencia del Gobierno de Canarias, para grabar un capítulo en directo de su podcast “No es el fin del mundo”. En el episodio se analizarán las dinámicas geopolíticas del continente africano

Fernando Arancón, director de El Orden Mundial. / La Provincia
África suele aparecer en la agenda internacional asociada a crisis. ¿Qué cambios geopolíticos se están produciendo hoy en el continente?
Es verdad que el continente africano suele aparecer asociado a cuestiones negativas. La inmigración se presenta como algo amenazante. Eso implica despojar al continente de su agenda propia que nada tiene que ver con Europa. Hay variables como las económicas que sí estan conectadas con el continente europeo, pero no son una amenaza. Igual que se habla de migración, se habla mucho menos de cómo muchos de los recursos que hay en África terminan beneficiando a empresas europeas y occidentales.
En los últimos años hemos visto una creciente presencia de actores como China o Rusia. ¿Cómo está cambiando esto el equilibrio de poder tradicional de Europa en el continente?
La lógica colonial europea sigue marcando la manera en que se piensa África. En los últimos años, y al calor de la transformación mundial, países como Rusia, China, así como Emiratos o Turquía, están aumentando su presencia en el continente a través de inversiones, relaciones diplomáticas y proyectos de cooperación, desplazando progresivamente parte de la influencia tradicional europea. Lo que se ve en el continente africano es también un reflejo de lo que está ocurriendo a nivel mundial.
¿Estamos asistiendo a una nueva "competencia por África" entre potencias internacionales?
Siempre ha habido competencia. La diferencia es que ahora la cuestión ya no es tan eurocéntrica. Cada potencia tiene presencia en el continente en función de sus propios intereses. A Rusia no le interesa tanto la cooperación económica como la dimensión militar o el apoyo a gobiernos con los que pueda mantener afinidad estratégica. China apuesta más por una presencia comercial y económica. Y Turquía tiene una estrategia mucho más diplomática y cultural. Pero, en el fondo, existen disputas, rivalidades y competencias entre Estados que intentan ganar su parte del pastel.
"La lógica colonial europea sigue marcando la manera en que se piensa África"
El Sahel atraviesa una fuerte inestabilidad política y de seguridad. ¿Qué implicaciones tiene esta situación para la seguridad europea y, particularmente, para Canarias?
La situación, sobre todo en el Sahel occidental - Mali, Burkina Faso y Niger - es dramática. En España, en general, somos muy poco conscientes y se está pasando por alto, lo que por desgracia puede acabar teniendo un coste bastante alto. Si se produce un colapso en el Sahel occidental, sus efectos se van a irradiar en todas las direcciones. Hacia el sur, hacia la costa atlántica africana - países como Costa de Marfil o Nigeria - con los que la interdependencia es cada vez más clara y directa. Y también hacia el norte, hacia países como Argelia, Marruecos o Mauritania, con los que también existen vínculos. Si esa parte del Sahel colapsa, la expansión de grupos insurgentes y el aumento de flujos ilícitos - tráfico de personas, armas o drogas - tendería a desplazarse de sur a norte, con un impacto significativo tanto para España como para el conjunto de Europa.
Canarias ocupa una posición estratégica entre Europa, África y América. ¿Las islas están llamadas a jugar un papel más relevante como plataforma entre ambos continentes?
Asumimos que la importancia del Sahel va a ser creciente. Evidentemente, Canarias tiene un papel muy relevante como punto de conexión logística, pero también a nivel económico y en sectores como el turismo. La ventaja es que España cuenta con un trampolín desde el que podría proyectar cierto poder e influencia. Sin embargo, esos recursos y esas ventajas no siempre se utilizan en la medida en que podrían hacerlo.
África será una de las regiones con mayor crecimiento demográfico en las próximas décadas. ¿Qué oportunidades y desafíos plantea esto?
Plantea oportunidades a nivel comercial, por ejemplo, en términos de inversión, porque al final es una población que va a consumir y que va a necesitar infraestructuras y servicios. También plantea retos. Toda la variable demográfica va a suponer mayores flujos migratorios, tanto hacia el exterior como hacia países vecinos, que son los que en general suelen atraer el mayor número de migrantes dentro del continente africano.
"Canarias tiene un papel muy relevante como punto de conexión logística, pero también a nivel económico"
Marruecos está reforzando su presencia política y económical. ¿Cómo afecta esa estrategia a España?
Marruecos está jugando sus cartas de manera inteligente. Es plenamente consciente de la importancia estratégica y del peso que se está jugando, sobre todo en la parte occidental del continente africano, tanto en el Sahel occidental como en parte del norte del Golfo de Guinea. Sabe que depende de todos los flujos que vienen del sur y que necesita gestionar esa realidad. El país está experimentando transformaciones muy relevantes a nivel económico, con inversiones muy potentes en infraestructuras portuarias, comerciales y energéticas.
El control de materias primas vuelve a situar a África en el centro del tablero global. ¿Hasta qué punto la transición energética mundial depende del continente africano?
Un gran número de minerales estratégicos como el oro, el cobre, el níquel o el uranio provienen del continente africano.También hay dinámicas postcoloniales en la explotación de estos recursos. Esto puede extenderse a los hidrocarburos. España, por ejemplo, importa una cantidad relevante de petróleo desde Nigeria, y Guinea Ecuatorial es otro país importante en este ámbito dentro de la fachada atlántica africana.
La cuestión migratoria condiciona el debate político entre Europa y África. ¿Cómo se puede construir una relación orientada a la cooperación?
Es importante asumir, y en España todavía no lo hemos entendido del todo, que un porcentaje altísimo de la inmigración llega de forma regular. Quienes llegan en cayucos o saltando la valla representan una fracción minoritaria, pero, irónicamente, su presencia en el discurso público es inversamente proporcional a su peso real. Eso distorsiona mucho el debate. Solemos pensar que la gente en África quiere venir a Europa cuando, en realidad, más del 98% de la migración en África se produce hacia países del propio continente.
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