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Artes plásticas

El barrio de El Toscal se consolida como foco cultural con la apertura de la Galería Claro

Beatriz Roca materializa su proyecto con una programación que incluye exposiciones, sesiones de escucha y conversaciones abiertas al público

Beatriz Roca ante una de las piezas de la nueva exposión 'Sin previo acuerdo'.

Beatriz Roca ante una de las piezas de la nueva exposión 'Sin previo acuerdo'. / Arturo Jiménez

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Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

El santacrucero barrio de El Toscal se está convirtiendo en uno de los más activos en el ámbito cultural de la Isla en los últimos tiempos. La Galería Claro viene a revalidar esa idea desde que abrió sus puertas el pasado mes de febrero. Sin embargo, más allá de convertirse en un espacio expositivo al uso, busca ser un punto de encuentro para la creación contemporánea en Canarias. De hecho, Beatriz Roca es la emprendedora que está detrás de este proyecto y a ella le gusta definir el proyecto como un "espacio de intervención", ya que su objetivo no es únicamente exhibir obras terminadas, sino abrir procesos, generar diálogo y acercar el arte contemporáneo a quienes habitualmente lo sienten distante.

Claro es un proyecto de largo recorrido puesto que su directora llevaba años imaginando un lugar propio donde confluyeran sus inquietudes personales, su trayectoria profesional y que le permitiera ofrecer respuesta a una necesidad que detectaba en el contexto artístico de las Islas. La oportunidad llegó con la aparición de un local en pleno centro de la capital chicharrera, muy cerca de donde ella misma vive. Se trata de una zona, afirma, que en los últimos años ha experimentado una transformación silenciosa, marcada por la aparición de talleres, estudios de artistas y pequeños espacios culturales independientes, por lo que era el lugar ideal para poner en marcha su propuesta.

Romper barreras

Esta galería abrió sus puertas hace tres meses y ya ha comenzado a consolidarse como uno de los nuevos focos culturales de la capital. El objetivo es ofrecer una programación dinámica, con exposiciones que cambian cada seis u ocho semanas y que conviven con sesiones de escucha, encuentros entre artistas, intervenciones performativas y conversaciones abiertas al público. La idea última de Roca es "romper con la idea de la galería como espacio hermético" y por eso la puerta de esta galería permanece abierta casi todo el día, invitando así a entrar tanto a especialistas como a vecinos que simplemente pasan por delante. "Hay mucha gente que nunca ha entrado en una galería porque siente que existe una barrera invisible", explica la directora del espacio.

La Galería Claro plantea el arte como un proceso compartido puesto que los artistas invitados no solo muestran una obra finalizada, sino que trabajan el espacio desde dentro, adaptándolo a sus propias investigaciones por lo que este lugar se encuentra en constante cambio porque, explica Roca, "quiero que, con cada nueva propuesta, el visitante tenga la impresión de entrar en un universo distinto". Precisamente, la programación prevista hasta final de año confirma esa línea ya que las propuestas se moverán entre la instalación, la escultura, el textil y el arte performativo.

Larga trayectoria

Aunque Claro acaba de abrir sus puertas, Beatriz Roca acumula una trayectoria estrechamente vinculada al ámbito artístico. Estudió Historia del Arte y Humanidades en Madrid y posteriormente cursó un Máster en Dirección de proyectos culturales. Durante años trabajó en la capital desarrollando proyectos curatoriales y escribiendo textos para exposiciones y publicaciones especializadas pero la pandemia supuso un punto de inflexión y decidió regresar a Tenerife. En su tierra natal comenzó a trabajar en el sector y, para su sorpresa, encontró un contexto más activo de lo que esperaba. "En Madrid todo se frenó pero en Canarias la reapertura cultural fue más rápida, y por eso decidí quedarme", recuerda.

Una de las piezas de Silvia Navarro en la Galería Claro.

Una de las piezas de Silvia Navarro en la Galería Claro. / El Día

Precisamente, esa experiencia entre Madrid y Tenerife marca ahora la filosofía de Claro, un espacio que mantiene vínculos con la Península y que aspira a funcionar también como puente para artistas de fuera que quieran desarrollar residencias o proyectos específicos en Canarias.

Romper barreras

Ahora, la relación con el público ocupa un lugar central dentro de esa filosofía de la Galería Claro. Las llamadas artist talks sustituyen las visitas guiadas tradicionales por conversaciones abiertas donde las propias artistas compartirán procesos, dudas y referencias. También se organizarán sesiones de escucha y pequeños conciertos vinculados a las exposiciones en curso.

'Sin previo acuerdo', la segunda muestra

Sin previo acuerdo es la segunda exposición que inaugura la Galería Claro. La muestra reúne obras de las artistas Elian Stolarsky, Estefanía B. Flores, M. Lohrum y Silvia Navarro, en colaboración con la galería madrileña El Chico, recientemente reconocida en ARCOMadrid. Lejos de plantear una exposición colectiva basada en afinidades estéticas, el proyecto propone una convivencia entre lenguajes diversos pero atravesados por una misma voluntad crítica.

Textil, escultura, dibujo performativo e imagen en movimiento conviven en una exposición que reflexiona sobre la periferia, no solo como realidad geográfica, sino también como posición política y simbólica. La muestra cuestiona las dinámicas centralizadas que históricamente han condicionado la legitimación cultural y reivindica la posibilidad de producir pensamiento desde los márgenes.

En las obras expuestas aparecen temas como la memoria migrante, los archivos invisibles, la relación entre cuerpo y representación o las tensiones entre la tecnología y la afectividad. Ninguna de las artistas presentes en esta propuesta busca ofrecer respuestas cerradas ya que sus trabajos operan desde la fragmentación, la discontinuidad y el desplazamiento.

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