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Historia de una profesión, un viaje de la prehistoria hasta la era global

El cuidado de enfermos, tan antiguo como la humanidad, evoluciona hasta convertirse en una labor científica

Enfermeros y médicos en una operación.

Enfermeros y médicos en una operación. / El Día

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La historia de la enfermería es tan antigua como la propia humanidad. Desde las primeras comunidades, el cuidado de enfermos, heridos o personas vulnerables fue una necesidad básica para la supervivencia de la especie. Aquellas prácticas iniciales, basadas en la experiencia y la transmisión oral, evolucionaron con el tiempo hasta convertirse en una disciplina científica esencial en los sistemas sanitarios modernos. Por todo ello, en sus orígenes, la enfermería no se diferenciaba de otras formas de cuidado comunitario; sin embargo, durante siglos, la atención a los enfermos estuvo vinculada a las creencias mágicas y religiosas y a los conocimientos empíricos sobre plantas y remedios naturales.

Con el desarrollo de las grandes civilizaciones, como las nacidas en Egipto, Grecia o Roma, comenzaron a surgir formas más organizadas de atención, aunque el cuidado seguía siendo una actividad doméstica o ligada a instituciones religiosas, desempeñada principalmente por las mujeres. En el mundo clásico, se consolidaron saberes médicos que influyeron en los cuidados, aunque la enfermería aún no se diferenciaba claramente como profesión. En Roma, por ejemplo, figuras como las matronas desempeñaban un papel relevante en la atención doméstica y comunitaria pero, aún así, el cuidado seguía siendo una actividad ligada al ámbito familiar o religioso.

Fue en la Edad Media cuando la enfermería adquirió un carácter marcadamente vocacional y religioso. En aquellos años, los hospitales y los centros de acogida estaban gestionados por órdenes religiosas y el cuidado se entendía como un acto de caridad. Sin embargo, la falta de formación sistemática y de condiciones higiénicas mínimas limitaban la eficacia de estos cuidados. Por todo ello, no fue hasta la Edad Moderna y, sobre todo, con la llegada del siglo XIX cuando la enfermería comenzó a profesionalizarse, impulsada de manera crucial por los avances científicos y los cambios sociales.

Durante esos años, existieron figuras clave que impulsaron reformas en la organización hospitalaria y en la formación de enfermeras y sentaron las bases de una práctica basada en la higiene, la observación y el conocimiento técnico. A partir del siglo XX, la enfermería experimentó un proceso de consolidación como profesión. La incorporación de estudios reglados, la creación de instituciones formativas y el desarrollo de teorías propias contribuyeron a dotar este campo de identidad científica. Además, los avances tecnológicos y sociales transformaron los entornos de cuidado e introdujeron nuevos instrumentos, técnicas y escenarios asistenciales por lo que la enfermería dejó de ser una actividad subordinada para convertirse en un pilar fundamental de los sistemas de salud del mundo avanzado.

Varias enfermeras celebran su día en Tenerife.

Varias enfermeras celebran su día en Tenerife. / Andrés Gutiérrez

En la actualidad, la enfermería se define como una disciplina que abarca no solo la atención directa al paciente, sino también la promoción de la salud, la prevención de enfermedades y la investigación. Su evolución refleja los cambios de la sociedad y responde a nuevas necesidades globales, como el envejecimiento de la población, las pandemias o la sostenibilidad de los sistemas sanitarios. Pero lejos de haber culminado su desarrollo, la enfermería continúa transformándose puesto que su práctica es un elemento esencial en la construcción de las sociedades.

En paralelo al contexto mundial, España siguió una evolución con características propias puesto que, durante siglos, el cuidado de los enfermos estuvo ligado a instituciones benéficas y religiosas, en línea con el modelo europeo, pero el desarrollo de la enfermería como disciplina académica y profesional se produjo más tarde, influido por factores sociales y por la evolución de la medicina en el Viejo Continente.

En el caso español, uno de los elementos clave fue la aparición de distintas figuras profesionales relacionadas con el cuidado, como los practicantes o las matronas, que coexistieron durante largo tiempo sin una unificación clara. A principios del siglo XX surgió además la figura de la visitadora sanitaria, considerada un antecedente de la enfermería comunitaria, con funciones centradas en la prevención y la educación en salud. Sin embargo, la profesionalización definitiva en España se consolidó a lo largo del siglo XX, especialmente con la integración de los estudios de enfermería en el ámbito universitario. Este proceso estuvo impulsado tanto por las demandas sociales como por la influencia de los modelos europeos, lo que permitió el desarrollo de una identidad científica propia y la apertura de nuevas líneas de investigación en historia y práctica enfermera.

Sin embargo, en las últimas décadas, la enfermería española ha experimentado una profunda transformación puesto que ha pasado de una formación técnica a una formación universitaria completa, con acceso a estudios de posgrado y doctorado y se ha consolidado como una profesión autónoma dentro del sistema sanitario.

Por su parte, en el caso de Canarias, aunque el cuidado de los enfermos tiene raíces históricas similares al resto del territorio español, la institucionalización de la enseñanza enfermera en las Islas se produjo de forma más tardía, especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XX. Un hito fundamental fue la creación de escuelas de enfermería vinculadas a hospitales, como la Escuela de Enfermería Nuestra Señora de Candelaria, en Tenerife, que desempeñó un papel pionero en la formación de profesionales en el Archipiélago. Estas instituciones contribuyeron a la consolidación de la profesión y a la mejora de la calidad asistencial en la región. Además, el desarrollo de la docencia enfermera en Canarias, especialmente desde finales de la década de 1970, marcó el inicio de una etapa de crecimiento académico y profesional. La incorporación de estos estudios a la universidad permitió alcanzar niveles formativos más avanzados y favoreció la investigación y especialización en cuidados vinculados a la salud.

Por todo ello, hoy en día, la enfermería en España y Canarias forma parte de un sistema sanitario complejo y altamente cualificado. Las enfermeras no solo prestan cuidados directos, sino que también desempeñan funciones clave en la prevención de enfermedades, la educación sanitaria y la investigación, y todo ese desarrollo es el resultado de un largo proceso histórico en el que el cuidado ha pasado de ser una actividad vocacional a una profesión científica.

Un voluntario de Cruz Roja en Canarias.

Un voluntario de Cruz Roja en Canarias. / María Pisaca

Un punto de inflexión clave en el sector de la enfermería se produjo en 1863 con la fundación del Comité Internacional de la Cruz Roja, impulsado por Henry Dunant tras presenciar las consecuencias de la Batalla de Solferino durante la Segunda Guerra de la Independencia Italiana. A partir de ese momento, se estableció un modelo internacional de asistencia a heridos en conflictos armados que marcó también el desarrollo de la enfermería moderna en contextos de guerra y emergencia.

La creación de la Cruz Roja supuso la institucionalización de los cuidados en situaciones extremas. Desde entonces, su misión ha sido proteger la vida y la dignidad de las víctimas de conflictos y otras situaciones de violencia, sentando las bases del derecho internacional humanitario. Este enfoque impulsó la profesionalización del cuidado enfermero más allá de los hospitales y situó a las enfermeras en escenarios internacionales complejos.

Además, en 1899, se fundó el Consejo Internacional de Enfermeras, que agrupa a millones de profesionales en todo el mundo y promueve estándares comunes de formación y práctica. A lo largo del siglo XX, la participación de enfermeras en guerras, misiones internacionales y campañas de salud pública reforzó su papel como agentes esenciales en la salud global.

En España en concreto, la historia de la Cruz Roja se remonta a 1864 con la creación de la Cruz Roja Española, poco después de la iniciativa internacional. Desde sus inicios, la organización desempeñó un papel fundamental en la atención a heridos de guerra, así como en la asistencia sanitaria en situaciones de emergencia. Con el paso del tiempo, amplió su ámbito de actuación hacia la intervención social, la formación sanitaria y la cooperación internacional.

En el ámbito canario, la implantación de Cruz Roja también tuvo un impacto significativo puesto que la presencia de la organización en el Archipiélago se consolidó a finales del siglo XIX, adaptando su labor a las necesidades específicas del territorio insular. En Canarias, ha desempeñado funciones esenciales en la atención a emergencias, el socorro marítimo y la asistencia a poblaciones vulnerables, ámbitos en los que la participación de enfermeras ha sido constante.

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