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El pergamino de Clío

Pandemias prehistóricas

Pandemias prehistóricas

Pandemias prehistóricas / LP / ED

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Lara de Armas Moreno

Aunque solemos asociar las pandemias a grandes ciudades, barcos, aviones y, en definitiva, a la globalización, las enfermedades masivas existían mucho antes. Pero no hace falta remontarse únicamente al medievo ni a la ya célebre y temida Peste Negra, las epidemias acompañan a la humanidad desde tiempos anteriores incluso a la escritura.

En la prehistoria no había pandemias «globales» como las de hoy, pero sí brotes devastadores que cambiaron poblaciones enteras. La clave está en un gran cambio, el paso de cazadores-recolectores a agricultores hace unos 10.000 años.

El artículo Las enfermedades infecciosas en la Prehistoria: diversos casos de estudio de Alejandro León Cristóbal, investigador de la Universidad de La Rioja, estudia el papel de las enfermedades infecciosas durante la Prehistoria y cómo estas influyeron en la evolución y supervivencia de las poblaciones humanas. El autor explica que, aunque la mayoría de las infecciones no dejan marcas visibles en los huesos, algunas sí producen alteraciones esqueléticas que permiten a la paleopatología reconstruir parte de la historia sanitaria de las sociedades prehistóricas. La aparición del Neolítico, la domesticación animal y el sedentarismo favorecieron la expansión de virus, bacterias y parásitos entre los seres humanos. Algunas hipótesis sugieren que ciertos patógenos transportados por Homo sapiens pudieron contribuir al declive de los neandertales. También se explica que las enfermedades condicionaron la organización social de los grupos humanos, ya que los individuos enfermos o incapacitados necesitaban cuidados, protección y asistencia.

La tuberculosis es considerada una de las enfermedades más antiguas de la humanidad. Tradicionalmente se relacionaba con la domesticación animal, pero diversos hallazgos arqueológicos demuestran que ya existía antes del Neolítico. El caso más relevante procede de Atlit-Yam, en Israel, donde se detectó ADN de Mycobacterium tuberculosis en restos humanos de hace unos 9.000 años. El crecimiento demográfico y el hacinamiento de los primeros poblados sedentarios facilitaron enormemente la propagación de esta enfermedad. También se mencionan posibles evidencias aún más antiguas en Homo erectus y en individuos del Paleolítico asiático.

Otra enfermedad estudiada es la brucelosis, una zoonosis transmitida de animales a humanos. Las hipótesis sugieren que probablemente surgió por el consumo de carne infectada y se volvió más frecuente tras la domesticación ganadera. Destaca el hallazgo de lesiones compatibles con brucelosis en un individuo de Australopithecus africanus de más de dos millones de años, lo que convertiría esta infección en una de las más antiguas conocidas. Esta enfermedad producía síntomas como fiebre aguda, dolor de cabeza, sudores, fatiga y anorexia.

Uno de los hallazgos más fascinantes apareció al analizar ADN de esqueletos de hace unos 5.000 años en Eurasia. Los científicos encontraron una forma temprana de la bacteria responsable de la peste. No era exactamente la misma cepa medieval, pero demuestra que la bacteria llevaba milenios circulando entre humanos mucho antes de las grandes pandemias históricas.

Algunos investigadores creen incluso que ciertas migraciones masivas de la Edad del Bronce pudieron estar relacionadas con brotes epidémicos que vaciaron regiones enteras.

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