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Todas las miradas apuntan a Granadilla ante la llegada del MV Hondius por el brote de hantavirus

Las autoridades instalan un centro improvisado para los periodistas que buscan la primicia

Periodistas en el Puerto de Granadilla.

Periodistas en el Puerto de Granadilla. / Andrés Gutiérrez Taberne

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Un virus desconocido -y difícil de pronunciar- ha situado en el foco internacional a una isla con menos de un millón de habitantes y, más en concreto, a un municipio con apenas 58.000 vecinos. Mientras medio mundo mira de reojo lo que está sucediendo en Granadilla de Abona, la otra mitad del planeta -o, al menos, una buena representación- ya se ha trasladado hasta su puerto industrial para verlo y contarlo en primera persona. El sábado hasta esta zona se desplazaron periodistas de todas las partes del mundo en busca de la primicia del momento: qué pasará con las cerca de 150 personas que viajan a bordo del MV Hondius, el crucero de lujo que el hantavirus transformó en una pesadilla.

Los operarios fueron los primeros en aparecer por el muelle para instalar carpas, vallas y un centro de operaciones casi improvisado. Entre los intrépidos reporteros, los de las televisiones japonesas fueron los más madrugadores. Dos de ellos, acompañados de una traductora, estaban en las inmediaciones del Puerto antes de las 10:00 horas de la mañana alegando que dentro del barco había una compatriota. «La noticia ha recorrido el mundo, todavía tenemos muy presente lo que pasó con el covid», explicaron. Entre los más rezagados, medios argentinos, por ser el punto de origen del barco; holandeses, por ser el de destino; franceses y locales, entre muchas otras nacionalidades.

Aunque muchos medios hicieron guardia durante más de doce horas para capturar cualquier novedad que pudiera producirse durante la jornada, las autoridades solo aparecieron por allí en dos ocasiones: una primera tanda tras la reunión de la mañana y una segunda, con los ministros, sobre las 21:00 horas.

Mientras que en el muelle todas las miradas estaban puestas en lo que pasaría con el barco, una de las imágenes más curiosas se produjo a solo unos kilómetros de la dársena, donde un grupo de caravanistas disfrutaba de un caluroso día de playa, ajenos a toda polémica sanitaria.

Por unos días Granadilla de Abona acapara todas las miradas -y las portadas-, nacionales e internacionales. Solo queda esperar que la historia tenga un final feliz.

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