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¿Es posible acabar con la pobreza en Canarias? Un objetivo asumible, pero con "trasfondo utópico"

La transmisión intergeneracional de la vulnerabilidad dificulta el funcionamiento del ascensor social en las Islas

Varias personas pasean por una calle comercial.

Varias personas pasean por una calle comercial. / Juan Carlos Castro

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Las Palmas de Gran Canaria

¿Es posible acabar con la pobreza en Canarias? El objetivo puede parecer asumible, aunque arrastra también un componente utópico. Así lo sostiene el sociólogo José León García, quien considera que, desde el punto de vista político, institucional y social, existen herramientas para avanzar hacia esa meta. "Pero no solo tienen que arrimar el hombro las administraciones y los gobiernos; también debe implicarse el tejido empresarial e intentar que todos avancen en la misma dirección", señala. La cuestión no pasa únicamente por reducir estadísticas, sino por lograr resultados tangibles en las condiciones de vida de la población. El desafío implica garantizar que el crecimiento económico tenga un impacto real sobre el bienestar social.

Desde hace años, el debate sobre la necesidad de redistribuir mejor la riqueza se mantiene sobre la mesa. "La población también soporta parte de la presión que genera el modelo turístico y, por tanto, debería beneficiarse de una forma más equitativa de esa riqueza, no solo las grandes empresas", apunta el experto. En este sentido, García advierte de que se ha consolidado una especie de "costumbre" en la que la vulnerabilidad se transmite entre generaciones: "Los hijos de familias pobres siguen siendo en gran medida pobres y los nietos también. Existe una dificultad para que funcione el llamado ascensor social, es decir, la posibilidad real de mejorar las condiciones económicas y acceder a una vida más estable".

Un cambio "complejo"

El cambio "es complejo, pero posible". Canarias genera una importante cantidad de recursos a través de indicadores como el crecimiento del PIB, el aumento de los ingresos turísticos o las elevadas tasas de ocupación. La gran cuestión sigue siendo cómo trasladar esa riqueza al conjunto de la población y convertirla en bienestar social real. La clave es impulsar políticas capaces de "movilizar la situación de las personas", especialmente a través de la formación y la mejora de la cualificación profesional. "Tenemos cerca de 150.000 personas en situación de desempleo crónico", explica el sociólogo. La conclusión es clara: superar esta realidad exige "un cambio activo" que permita romper las dinámicas de exclusión.

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