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El Museo Ramón Gaya de Murcia inaugura 'El taller del eremita', primera exposición póstuma del tinerfeño Cristino de Vera

La iniciativa busca consolidar un modelo de colaboración entre instituciones dedicadas a un único creador y reúne obras del último periodo del artista tinerfeño

Varios responsables de la exposición durante la presentación de la misma en Murcia.

Varios responsables de la exposición durante la presentación de la misma en Murcia. / El Día

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Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

El arte canario se proyecta más allá del Archipiélago. La obra del pintor tinerfeño Cristino de Vera llega por primera vez a Murcia en la exposición El taller del eremita, una iniciativa que no solo supone un hito expositivo, sino también el inicio de un diálogo institucional entre museos de autor que aspira a consolidarse como una red de intercambio cultural en España. Esta es, además, la primera exposición de Cristino de Vera que se inaugura tras su muerte, el pasado 16 de enero.

La iniciativa puesta en marcha por el Museo Ramón Gaya de Murcia y la Fundación Cristino de Vera-Espacio Cultural CajaCanarias responde a un modelo de colaboración basado en la afinidad conceptual entre espacios dedicados a un único creador. Se trata de un formato que, lejos de ser restrictivo, abre nuevas posibilidades de investigación, difusión y cooperación entre instituciones con una misma vocación.

Diálogo

El director del museo murciano, Rafael Fuster, explica que este tipo de centros «establecen un diálogo entre universos creativos muy definidos». En este caso, el encuentro entre Gaya y De Vera no es casual. Ambos representan una forma de pintura silenciosa, introspectiva y alejada de las corrientes dominantes de su tiempo, aunque profundamente contemporánea.

La exposición recién inaugurada en las salas del museo murciano hasta septiembre, reúne una selección de obras del último periodo del artista tinerfeño. La muestra propone una inmersión en su universo más íntimo, marcado por la repetición de motivos, la austeridad cromática y una espiritualidad que atraviesa toda su producción.

Difusión

En paralelo, la Fundación Cristino de Vera acoge desde hace varias semanas una muestra dedicada precisamente a Ramón Gaya, por lo que se establece de esta manera un intercambio que refuerza la conexión entre ambas instituciones. Este hermanamiento cultural permite, en palabras del presidente de la Fundación CajaCanarias, Humberto Orán, «generar sinergias muy positivas, no solo en el ámbito expositivo, sino también en la gestión, la conservación y la difusión del patrimonio artístico». La iniciativa incluye, además, la posibilidad de organizar foros y encuentros entre instituciones para compartir experiencias y estrategias.

La figura de Cristino de Vera adquiere una nueva dimensión fuera del Archipiélago puesto que su obra dialoga ahora con otros contextos culturales. «Se trata de trascender la insularidad», señala por su parte el director general de la Fundación CajaCanarias, Oliver González, quien destaca el esfuerzo de la institución por internacionalizar el arte canario con otras exposiciones del artista tinerfeño que se han organizado en ciudades como Roma o París. Además, tras esta iniciativa, se barajan futuras colaboraciones con otras instituciones dedicadas a figuras como Pablo Picasso o Salvador Dalí que permitan ampliar la red de conexión entre distintos puntos del mapa cultural español.

A contracorriente

A pesar de las diferencias estilísticas entre Gaya y De Vera, ambos compartieron una actitud común frente a la pintura porque insistieron en unos pocos temas, exploraron la luz y el silencio y tuvieron una concepción casi mística del acto creativo. «No repiten, insisten», indica uno de los comisarios de la muestra murciana, Juan Manuel Bonet, quien subraya que ambos pintores «han trabajado a contracorriente, manteniendo una figuración personal en tiempos dominados por la abstracción».

Tal y como explica el experto en arte, Cristino de Vera desarrolló una pintura marcada por la austeridad y la profundidad simbólica. Sus obras se encuentran pobladas de velas, calaveras, figuras dolientes y paisajes despojados, que configuran un universo reconocible en el que cada elemento adquiere un significado esencial. Como en el caso de la música de cámara, tal y como asegura Óliver González, esta iniciativa trata ahora de explorar las variaciones posibles dentro de un mismo tema.

Última etapa

Así, muchas de las piezas de la exposición recién inaugurada en Murcia proceden del propio taller del artista en el barrio madrileño de Chamberí, un espacio casi monacal donde desarrolló gran parte de su producción hasta poco antes de su fallecimiento. Allí, rodeado de objetos cotidianos y referencias culturales diversas, De Vera construyó un lenguaje propio que combina tradición y modernidad.

Dos de los cuadros expuestos en Murcia.

Dos de los cuadros expuestos en Murcia. / El Día

El recorrido expositivo en el Museo Ramón Gaya incluye lienzos y obras sobre papel que reflejan la presencia constante de la figura humana a través de cristos, plañideras y figuras anónimas, mientras que tampoco dejó de lado una tendencia a la abstracción contenida, visible en la geometría de las composiciones y en el uso del espacio vacío.

Letras

Como no podía ser de otro modo, la dimensión literaria del artista también está presente en esta propuesta. Así, como Ramón Gaya, Cristino de Vera desarrolló una importante producción escrita, en la que reflexionó sobre la pintura, la espiritualidad y el sentido del arte. Libros como La palabra en el lienzo forman parte de esa producción que es la otra cara de su obra pictórica.

El intercambio entre ambas instituciones pone de relieve, además, el papel destacado de los museos de autor como embajadores culturales. En palabras de los responsables de esta exposición en concreto, estos espacios no solo conservan obras y la memoria del autor protagonista, sino que representan la identidad de un territorio. Así, Gaya es inseparable de Murcia, mientras que De Vera lo es de La Laguna.

Legado

Desde Tenerife, la exposición El taller del eremita se percibe como una oportunidad para reforzar la presencia del arte canario en el exterior, así como una invitación a redescubrir a uno de sus creadores más singulares del Archipiélago. La obra de Cristino de Vera continúa, así, su viaje más allá de la vida del creador tinerfeño.

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