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Canarias pierde cuatro kilómetros de costa cada año: "Es una señal muy preocupante"

Un estudio revela que 91.400 residentes están expuestos a riesgo de inundación: los temporales marinos amenazan a unos 80.000, mientras que los 11.400 restantes viven cerca de barrancos

Dos personas otean el mar en playa Jardín, en Puerto de la Cruz

Dos personas otean el mar en playa Jardín, en Puerto de la Cruz / María Pisaca

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Santa Cruz de Tenerife

Canarias pierde cuatro kilómetros de costa natural cada año. Así lo desvela el último estudio de SOS Costas Canarias, elaborado por el Observatorio de la Sostenibilidad y la Fundación Canarina y presentado este jueves en la Universidad de La Laguna (ULL). En este mismo trabajo, la entidad advierte que entre 1980 y 2000 se construyeron la mayor parte de los puertos, hoteles y núcleos turísticos costeros a una velocidad que «supera con creces» la capacidad del territorio para absorber nuevos desarrollos. Como resultado de este ritmo frenético, casi una quinta parte (18%) del suelo en los primeros 500 metros desde el mar ya es artificial.

Las islas capitalinas –Tenerife y Gran Canaria– y, sobre todo, los municipios más turísticos son los peor parados. «En estos enclaves se ha producido el mayor incremento de superficie artificial, lo que confirma que el desarrollo turístico está siendo el mayor vector de transformación del suelo.

Para el profesor de Geografía Física de la ULL Abel López la pérdida de cuatro kilómetros de costa cada año es una señal «muy preocupante». Según argumentó, el hecho de que el proceso de artificialización –transformar un terreno natural en zona urbanizada– esté prolongándose en el tiempo tendrá consecuencias para el paisaje, para el modelo económico de las Islas y para la seguridad de los vecinos. «No solo es una pérdida ambiental, si seguimos ocupando costa a este ritmo cada vez seremos menos capaces de adaptarnos al cambio climático y a fenómenos extremos como temporales o inundaciones», advirtió.

De hecho, el riesgo de inundación ya es el que mayor gasto genera en pagos de seguros en España, representando el 69% de los pagos del Consorcio de Compensación de Seguros por desastres naturales. En las Islas, en concreto, unos 91.400 residentes están expuestos a estos riesgos en el escenario de cien años: unos 800.000 viven cerca de la costa y 11.400, en zonas próximas a barrancos y escorrentías.

Una superficie igual a la de 1.737 campos de fútbol

En este sentido, el informe sostiene que los temporales marinos amenazan a 1.300 hectáreas de 54 municipios costeros, es decir, a una superficie similar a unos 1.737 campos de fútbol del tamaño del Heliodoro Rodríguez López. Además, la superficie inundable cerca de barrancos asciende a unas 600 hectáreas, de las cuales casi 370 presentan impacto intenso. «Proteger a estos vecinos y a estos enclaves en riesgo requiere planificación y decisiones valientes», sentenció López.

El primer paso –defendió– es dejar de urbanizar zonas inundables. También hay que recuperar barrancos, respetar las dinámicas naturales de la costa y adaptar infraestructuras críticas. «Además, hace falta mejorar los sistemas de alerta temprana, los planes de emergencia y la cultura de prevención; muchas personas viven en zonas en las que se ha construido durante décadas sin atender al riesgo natural y el cambio climático ahora va a intensificar todos estos episodios», apuntó.

Municipios que preocupan

En el Archipiélago hay varios municipios con una «enorme» presión urbanística y turística sobre el litoral. En Gran Canaria, preocupan municipios como Mogán y San Bartolomé de Tirajana. «En ambos, la ocupación del territorio costero es muy intensa y la presión sobre espacios naturales sigue aumentando», explicó. En Lanzarote, Yaiza se posiciona como uno de los ejemplos más extremos, con gran parte de su costa ya urbanizada. En Fuerteventura, La Oliva y Pájara están en una situación similar por la presión sobre espacios protegidos, mientras que en Tenerife la mirada está puesta en enclaves como Arona.

La conservación de las costas es uno de los mayores desafíos que enfrenta la región. Aunque Canarias todavía conserve enclaves de enorme valor natural gracias a la red de espacios protegidos, el informe muestra que existe una presión creciente y acumulativa sobre el litoral. «Tenemos problemas de urbanización excesiva, contaminación por vertidos, pérdida de suelo agrícola, presión turística y exposición creciente a riesgos naturales; en muchos casos, el litoral ha superado ya niveles muy difíciles de revertir», alertó. Aun así, señaló que las administraciones están a tiempo de evitar que el deterioro sea irreversible en muchos tramos de costa.

Medidas "urgentes"

El documento presentado este jueves plantea diez medidas que deberían realizarse «de manera urgente». Entre ellas está la moratoria inmediata a nuevos desarrollos en la franja de 500 metros desde la línea de costa, la prohibición de nuevos desarrollos en áreas con riesgo de inundación y la creación del Observatorio Costero Permanente con indicadores actualizados y participación ciudadana.

En esta línea, también exigen al Gobierno regional y a los cabildos que paralicen de manera cautelar todos los nuevos planes parciales y proyectos urbanísticos en las franjas de 500 metros y un kilómetro desde la costa y que constituyan una mesa técnica y política para revisar los Planes Insulares de Ordenación y el planeamiento municipal en las zonas de mayor presión turística.

López reiteró que seguir retrasando medidas supone avanzar hacia un litoral cada vez más artificializado, vulnerable y menos resiliente frente al cambio climático. «Si no se actúa ahora el escenario es bastante claro: más erosión, más inundaciones, más dependencia exterior y más degradación ambiental», criticó.

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