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Entrevista | Lucila Juliá Dramaturga

Lucila Juliá (33 años, dramaturga), la argentina que encontró en las Islas su hogar artístico: : «Canarias es un lugar muy poético y yo ahora escribo para él»

La creadora afincada en Tenerife estrena una obra nacida del trabajo colectivo con más de 70 estudiantes canarios

La dramaturga Lucila Juliá habla sobre su trabajo

Arturo Jiménez

Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

Lucila Juliá tiene 33 años y es la dramaturga que está detrás del estreno de Boca adentro, una pieza nacida del Laboratorio de Creación Escénica de Juventud a Escena, que esta semana se subió a las tablas del Espacio La Granja de Santa Cruz de Tenerife. Más de 70 estudiantes isleños participaron durante los últimos meses en este proceso colectivo que ha dado ahora lugar a un montaje fresco, cercano y profundamente ligado al territorio. Se trata de una propuesta divertida, ligera y muy honesta que ha supuesto para algunos chicos una puerta de entrada al teatro, la que podría convertirse, quién sabe, en su futura profesión. Juliá es la creadora argentina afincada en la isla desde 2018 que ha escrito la historia. En Canarias, dicen, ha encontrado un nuevo hogar artístico.

¿Cómo nace Boca adentro?

Surge de un proceso muy colectivo. Desde el principio la idea era trabajar con los jóvenes participantes, escucharles y construir algo que realmente les representara. La obra está llena de detalles que nacen de ellos, como palabras, situaciones o formas de expresarse. Incluso el título lo eligieron ellos. Para mí, era importante que sintieran que esto también les pertenece.

Llegó a Tenerife desde su Argentina natal. ¿Cómo fue ese cambio?

Llegué en 2018, un poco por amor, la verdad. Mi pareja es uruguaya y vivía aquí, así que decidimos probar suerte. Fue un camino con altibajos, como el de cualquier persona migrante. Desde que llegué, he trabajado en muchas cosas, lo que yo llamo ser una niñera mágica, pero siempre con el teatro como horizonte.

Precisamente, ¿de dónde viene esa vocación?

Desde muy chica. En Buenos Aires el teatro es algo muy cotidiano, se ve mucho. Empecé a los 14 años y luego estudié la licenciatura en Actuación en la Universidad Nacional de las Artes. Allí actuaba muchísimo, aunque, como suele pasar, cobraba poco. Cuando llegué aquí intenté continuar en la interpretación, pero el acento a veces es una barrera, así que empecé a escribir.

¿Qué diferencias encontró entre el teatro argentino y el canario?

Son modelos muy distintos. En Argentina se produce mucho, pero con pocos medios; puedes ensayar durante todo un año sin cobrar. Aquí todo es más intensivo. Hay menos tiempo pero todo está más concentrado. También cambia la exhibición porque en Argentina se hacen temporadas largas, mientras que aquí se gira más. Me costó adaptarme, pero ahora lo entiendo y estoy muy a gusto.

¿Y cómo cambia el público de un lugar a otro?

También es diferente. En Buenos Aires el público es muy crítico porque consume mucho teatro. Aquí siento que hay más apertura, que a la gente le gusta dejarse sorprender y no hacen tanto análisis. Eso permite que ocurra cierta magia en escena, y es muy bonito.

¿Cómo influyó Canarias en su faceta como dramaturga?

Muchísimo. Es un lugar muy poético, lleno de historias y de belleza. Yo escribo para este lugar, con referencias canarias y con su manera de hablar. Después de casi ocho años, siento que mi casa está aquí y que mi trabajo también pertenece a este contexto.

Boca adentro ha sido creada junto a los adolescentes protagonistas. ¿Cómo ha sido ese proceso?

Muy emocionante. No es la primera vez que trabajo con jóvenes, pero sí con un grupo tan grande. Tienen una energía increíble. A veces se dice que la juventud está desmotivada, pero yo encontré todo lo contrario: pasión, compromiso y ganas. Solo hay que conectar con ellos y el resto sucede.

Después de todos los trabajo de dramaturgia que ha realizado a lo largo de este tiempo, ¿ha cambiado su visión de la autoría?

No creo en el autor como una figura aislada. El teatro es siempre colectivo, y en este último caso lo ha sido más aún. Así que podemos decir que todos son autores de lo que ocurre en escena porque incluso han diseñado el vestuario o la iluminación. Yo simplemente he ordenado y acompañado.

Lucila Juliá.

Lucila Juliá. / Arturo Jiménez

¿Cómo vive el momento del estreno?

Con alivio. En este caso, además, el foco es educativo, así que el resultado es casi lo de menos. Lo importante es todo lo que han vivido durante el proceso. Yo sufro un poco al principio, luego suelto y al final siempre estoy contenta.

¿En qué proyectos trabaja ahora?

Siempre estoy escribiendo. Tengo varias obras en marcha, como un monólogo con un compañero y un proyecto que salió de Canarias Escribe. Aquí hay que estar en movimiento constante, con varias ideas a la vez.

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