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Cuatro de cada diez canarios no saben qué hacer ante una alerta meteorológica

Una investigación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) demuestra seis de cada diez isleños confunde los avisos meteorológicos y las alertas de protección civil

Borrasca Therese

Borrasca Therese / Rafael Arturo Jiménez Rivero

Verónica Pavés

Verónica Pavés

Santa Cruz de Tenerife

Casi cuatro de cada diez canarios no sabe qué medidas tomar cuando el Gobierno decreta una alerta por calima, mala mar o lluvias torrenciales; y muchos de ellos tampoco actuarían aún recibiendo la alerta directamente con instrucciones en su teléfono movil. Se trata de varias de las conclusiones del trabajo de un grupo de geógrafos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) que, por primera vez, que ponen de relieve que informar, incluso con tiempo suficiente, quizás no sea suficiente.

Los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más habituales en las Islas, y con su mayor recurrencia, se afianza la convivencia de los isleños con una miriada de alertas, prealertas, alertas máximas y avisos de colores. El vaivén fruto del cambio climático, el incremento de la población y la sobreexplotación del territorio complican la gestión de las emergencias ante unos eventos con consecuencias más graves e impredecibles.

Sin embargo, lo que demuestra un reciente artículo es que, a menudo, los esfuerzos comunicativos de la Administración caen en saco roto, bien porque la información no se está divulgando correctamente, bien porque no se adapta a las necesidades, intereses e idiosincrasias de todos los sectores de la población.

Borrasca Therese.

Borrasca Therese. / Rafael Arturo Jiménez Rivero

La interpretación que la ciudadanía hace de la información que le llega a través de este tipo de boletines, emitidos en Canarias por la Dirección General de Emergencias, puede ser clave en cómo se resuelve finalmente y la magnitud de la catástrofe. Y es que si bien no es lo mismo que la población esté informada de una situación peligrosa a que se encuentre completamente ajena a ella; no es el único indicador que entra en juego.

Mujer mayor y con estudios, las que más reaccionan al riesgo

"La gente mayor, las personas con estudios y las mujeres tienen una percepción del riesgo mayor", asegura el geógrafo de la ULPGC, Fernando Medina, uno de los científicos de este grupo de investigación que, recientemente, ha publicado un artículo con respecto a la percepción de las alertas y los avisos meteorológicos en las Islas. Son algunas de las conclusiones de un análisis demográfico llevado a cabo sobre la percepción del riesgo, donde los científicos se han encontrado también con que no existe una información sectorizada.

Como explica Medina, los avisos y los mensajes de alerta que se emiten en Canarias se difunden a toda la población en general. "No se está teniendo en cuenta que no es lo mismo un señor de 80 años que un chaval de 23", insiste el científico, que recalca: "así se queda mucha gente fuera". Como explica, esto afecta especialmente a las personas más vulnerables, como las personas mayores, las que viven solas o las que se encuentran en situación de indigencia.

Otros ni se inmutan cuando reciben alertas. En un estudio previo, los investigadores trabajaron con una alerta que se había mandado a través de ES-Alert, en la que indicaban a la población de Gran Canaria que debía rellenar un cuestionario. "Solo lo rellenaron 50.000 personas de una población de más de 900.000", explica el investigador, que explica que este mismo estudio les permitió saber la "latencia social", es decir, el tiempo que se tarda en tomar medidas desde que recibe el mensaje. "Es más o menos de un minuto y medio", insiste.

El 60% no distingue entre alertas y avisos

A través de un estudio basado en 915 encuestas realizadas a personal vinculado a las dos universidades públicas canarias, se examinó el nivel de conocimiento de los avisos, la percepción del riesgo y la capacidad de respuesta ante fenómenos meteorológicos. Los resultados permitieron constatar que, a pesar de que hay mucha información sobre riesgos disponible a través de diferentes canales, no siempre resulta fácil de entender.

"Aunque el 70% conoce los aviso de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), el 60% no sabe distinguirlos de las alertas de Protección Civil", revela. Cabe recordar que, en el caso de la meteorología, la Aemet emite avisos de diferentes colores en base a la intensidad y la probabilidad de que ocurra un fenómeno u otro en cierto lugar. Su único fin es proporcionar información actualizada sobre el avance de un peligro.

La Dirección General de Emergencias es, por su parte, la encargada de crear y emitir alertas con el objetivo de proporcionar tips de autoprotección a la población y organizar los dispositivos de seguridad para afrontar una eventual emergencia. Lo hace evaluando, además del peligro, la vulnerabilidad de la población y los eventuales daños a infraestructuras.

"Se tiende a pensar que existe una correspondencia entre los avisos y las alertas, de tal modo que un aviso amarillo se traduzca en una prealerta, uno naranja en alerta y uno rojo en alerta máxima", explica Medina quien, sin embargo, niega dicha correlación. "Solo hay que mirarlas con detenimiento para ver que muchas veces no coinciden", revela.

Mapas de colores

En este mismo sentido, la investigación también pone de manifiesto que la forma de comunicar las emergencias, a través de boletines, quizás tampoco sea la más acertada. "Son complicados de entender, muchas veces solo se informa de una parte técnica que proviene de la protección civil y se traslada a todo el mundo", indica Medina que concluye: "los boletines de alerta deberían llevarse mejor con el semáforo de colores y los mapas".

Esta recomendación va en consonancia con el trabajo que ya se está llevando a cabo en el área. Según la propia dirección de Protección Civil del Gobierno de Canarias, una vez actualizado el Plan Territorial de Protección Civil de la Comunidad Autónoma de Canarias (Plateca) –algo que se estima para mediados de 2026–, el Archipiélago aunará todas estas fases previas a la activación de planes en una sola: la preemergencia.

De esta manera, la activación de estos recursos se dividirá en tres fases: preemergencia, emergencia y recuperación. "Es un tema semántico, pero nos permite darle importancia al trabajo posterior a la emergencia", insiste Montsé Román, jefa del servicio de Protección Civil del Gobierno de Canarias. Además, en lugar de boletines de alerta, cuando Canarias se enfrente a un fenómeno adverso, lo que recibirán los ciudadanos a partir de su aprobación será un mapa de riesgo dividido por colores que afinará más a la hora de predecir dónde será mayor el impacto.

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