Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Ni en el supermercado ni en el bar: evitar el gluten es una odisea para los celíacos de Canarias

La Asociación de Celíacos de Canarias demanda más apoyos tras el diagnóstico, un censo nacional de afectados y medidas para aliviar un encarecimiento anual de 1.000 euros en su cesta de la compra

Una persona protesta durante una manifestación de la Asociación de Celíacos y Sensibles al Gluten.

Una persona protesta durante una manifestación de la Asociación de Celíacos y Sensibles al Gluten. / EP

Santa Cruz de Tenerife

El 1% de la población de Canarias es celíaca. Para esas 22.000 personas que conviven con este trastorno autoinmune crónico, comer se ha convertido en toda una odisea. Ir al supermercado a comprar productos básicos –como el pan, la harina o la pasta– en su versión sin gluten les supone un desembolso extra que ronda los 1.000 euros anuales. La situación tampoco mejora cuando quieren comer fuera de casa, pues a día de hoy todavía son minoría los bares y restaurantes libres de contaminación cruzada.

Ante este panorama, las familias afectadas exigen buscar una fórmula para que, al menos, la cesta de la compra les pueda salir algo más barata. El presidente de la Asociación de Celíacos de Canarias, Aarón Santana, señala que hay dos opciones que podrían ser viables: «Se puede lograr a través de incentivos a la propia industria o a través de una compensación a los consumidores».

Los productos sin gluten certificados que se comercializan en Canarias ya están exentos de pagar el Arbitrio sobre Importaciones y Entregas de Mercancías (AIEM), un impuesto estatal que grava la importación de ciertos bienes a las Islas. Aunque la entidad lo valora como un avance significativo, resalta que no es suficiente.

¿Cuánto gastan en productos sin gluten?

Una familia con un solo miembro celíaco afronta un incremento en el precio de su cesta de la compra de 20,79 euros semanales. Este dato se traduce en un sobrecoste de 83,15 euros mensuales y de 997,85 euros anuales, si se compara con el gasto promedio de la población general. Asimismo, esta enfermedad tiene una fuerte base genética y hereditaria, por lo que el desembolso podría ser mucho mayor si dentro de la unidad familiar hay varias personas con este problema.

En casa de Santana, por ejemplo, de los cuatro integrantes, tres son celíacos. «El gasto no se multiplica de forma directa, pero sí que aumenta de manera considerable», apunta. Para ellos, no solo es complicado llenar el carro en el supermercado, sino que también tienen que planificar con antelación dónde comer fuera. Sus salidas, por tanto, dependen mucho de la oferta gastronómica que haya en esa zona, pues no todos los bares y restaurantes tienen opciones sin gluten. «La restauración ha ido mejorando en los últimos años, pero no estamos del todo contentos, nos gustaría salir a comer y sentarnos en cualquier sitio con la tranquilidad y la seguridad que lo hace todo el mundo», resalta.

¿Qué ocurre en los bares?

La contaminación cruzada, es decir, el paso involuntario de gluten desde alimentos, superficies o utensilios a productos sin gluten es la principal amenaza que enfrentan, ya que muchos locales no pueden garantizar que no se produzca esta transferencia. Para un celíaco, esas pequeñas trazas pueden causar daños intestinales graves. «Estamos intentando concienciar al sector de que es muy fácil adaptar algunos platos, ese pequeño gesto nos ayudaría a no estar siempre pensando dónde puedo comer y dónde no», añade.

Antes de tener que preocuparse por qué comer, lo más habitual es que estos pacientes pasen entre seis y doce meses saltando de especialista en especialista para llegar a un diagnóstico. Para el presidente de la asociación canaria, ese periplo tampoco concluye con la detección: «Cuando ya saben qué les pasa, empiezan otra batalla, pero esta vez en solitario». La celiaquía no tiene cura, el único tratamiento eficaz es llevar una dieta sin gluten estricta y de por vida. «Al no tener solución, el seguimiento es muy limitado, ni siquiera hay un censo nacional de afectados», añade.

Solos ante el diagnóstico

Precisamente, una de las reivindicaciones históricas del colectivo es tener más apoyos después del diagnóstico. «Hay muchas dudas que se entremezclan en el cerebro y que incluso llegan a causar ansiedad», detalla. Entidades como esta suplen las carencias del sistema público, pues no solo brindan apoyo emocional, sino que también ayudan a reeducar la alimentación

Apoyo unánime de la Cámara regional a la petición del colectivo

El Parlamento de Canarias se ha unido para tender la mano a los isleños con celiaquía. Este miércoles, la Cámara aprobó por unanimidad una Proposición No de Ley (PNL) del Grupo Socialista en apoyo a este colectivo. Con esta iniciativa, instan al Gobierno regional a desarrollar medidas para paliar el sobrecoste de las cestas de la compra sin gluten. Aunque será el Ejecutivo el que tenga la última palabra, todos los grupos se han posicionado ya del lado de los celíacos porque consideran injusto ese desembolso extra en el supermercado. Durante su intervención en el Pleno, el diputado y portavoz de Sanidad del PSOE, Miguel Ángel Pérez del Pino, defendió que con este texto se intenta dar respuesta a las reclamaciones de las asociaciones de afectados. «Un producto sin gluten puede ser hasta tres o cuatro veces más caro, no podemos seguir ignorándolo», añadió.

Como ejemplo, se refirió a países como Italia, Bélgica o Grecia que ya disponen de ayudas económicas o alimentarias para familias con miembros celíacos. El modelo italiano, por ejemplo, funciona a través de cupones mensuales que sirven para comprar artículos sin gluten en farmacias o tiendas que cooperan con su servicio de salud. Según alegó Pérez del Pino, la barra de pan, el pan rallado y la harina son los productos con mayor diferencia de precio. «Esto se traduce en que muchos canarios no puedan acceder a alimentos básicos o en que terminen optando por no realizar la dieta y eso, a su vez, puede generar patologías más graves», añadió.

El diputado por la Agrupación Herreña Independiente, Raúl Acosta, lamentó que a día de hoy el Archipiélago no tenga un sistema de apoyo económico directo que compense este sobrecoste. «Pese a que en los últimos años este asunto se ha tratado mucho en la Cámara, seguimos sin avanzar lo suficiente para darle una respuesta adecuada a los afectados», reconoció. Por su parte, Melodie Mendoza (ASG) confesó que, aunque votan a favor, lo hacen con pocas esperanzas porque estas iniciativas «siempre terminan metidas en un cajón».

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents