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La migraña, el trastorno que lleva a más pacientes las consultas de Neurología en Canarias

El dolor de cabeza pulsátil afecta hasta a un 18% de canarios, lo que sitúa al Archipiélago como la comunidad autónoma con mayor prevalencia de todo el país

Pacientes, a las afueras del Hospital Universitario de Canarias.

Pacientes, a las afueras del Hospital Universitario de Canarias. / Arturo Jiménez

Santa Cruz de Tenerife

La migraña, una enfermedad crónica que provoca cefaleas intensas y pulsátiles —generalmente en un solo lado de la cabeza—, constituyen el principal motivo de consulta neurológica en Canarias. Los dolores de cabeza se presentan como un problema bastante común entre la población española, pero en el caso concreto de esta patología, su prevalencia en las Islas es aún mayor. En este sentido, la migraña se consolida como la primera causa por la que los pacientes acuden a Neurología, tanto en Atención Primaria —es decir, en los centros de salud— como en Atención Especializada.

Así lo confirma el neurólogo especialista en cefaleas y migrañas del Hospital Universitario de Canarias (HUC), Cristian Morales. Y es que en las Islas, la migraña afecta hasta a un 18% de canarios, lo que sitúa al Archipiélago como la comunidad autónoma con mayor prevalencia de todo el país. De hecho, se estima que unos 400.000 isleños conviven con esta enfermedad en el día a día, y más de 7.000 la padecen de forma crónica. "Es verdad que el estudio del que se extraen los datos tiene ya algunos años, pero la prevalencia es similar en la actualidad porque la migraña siguen siendo el principal motivo de consulta", aclara el neurólogo.

Un posible componente genético explicaría este fenómeno

En cuanto a la predisposición de los canarios a desarrollar esta patología, aún se desconocen las causas de por qué se produce este fenómeno. "Es ahora cuando estamos empezando a investigar, pero nosotros abogamos por un origen multifactorial", menciona. En esta línea, el neurólogo considera que probablemente exista un gen que favorece la aparición de esta enfermedad. Asimismo, señala que hay factores climatológicos, como la calima, y sociales, como el estrés, que también podrían interferir en este proceso.

El diagnóstico de esta enfermedad es exclusivamente clínico y no precisa de pruebas complementarias como resonancias y analíticas. De hecho, el testimonio del paciente es el único elemento que necesitan los neurólogos y médicos de cabecera. "La clave para identificar esta enfermedad, y diferenciarla de otras que también se unen a dolores de cabeza, es atender a los síntomas que vienen con ella y por eso necesitamos saber bien lo que le ocurre al paciente", indica Morales. En general, la migraña suelen venir acompañada de náuseas, vómitos, intolerancia al ejercicio físico y aversión a la luz, el ruido y los olores. "Todas estas señales son las que nos ayudan a identificar que el paciente sufre una cefalea intensa y pulsátil", añade.

Tipos de migrañas según la duración

Por otro lado, Morales advierte que no todas la migraña se desarrolla de la misma manera. Existen varios tipos. La migraña puede ser episódica si el paciente experimenta menos de 14 días de dolor al mes, o crónica si esta cifra es superior a 15. Además, se pueden diferenciar entre las que producen síntomas neurológicos transitorios o no. Es decir, alteraciones visuales como destellos u hormigueo en algunas partes del cuerpo.

"Es cierto que es la enfermedad en sí misma es crónica, porque depende de cómo es el cerebro de cada uno y eso no se puede modificar, pero si se atiende clínicamente y se tienen en cuenta tratamientos farmacológicos, tanto de prevención como de crisis, se puede controlar e impedir que condicione el día a día –que es lo que hace el segundo tipo de migraña, de ahí su categorización como crónica–", apunta. Por este motivo, el neurólogo recomienda acudir a consulta cuanto antes para aprender a controlar su curso. Y aboga por una detección temprana. "Aunque la gran mayoría de los pacientes, afortunadamente, van a tener una migraña episódica, es decir, con menos de 14 días al mes", concreta.

Principales desencadenantes de las crisis

Los desencadenantes de estas crisis pueden ser varios. Desde hábitos de sueño irregulares hasta alimentos concretos o rutinas de mucho estrés. "Aunque es una patología un poco caprichosa y lo que le afecta a uno no tiene por qué pasarle a otro», advierte. La edad de debut suele situarse en torno a la adolescencia, aunque su punto álgido suele producirse en la tercera década de la vida. "Y el perfil típico son mujeres de entre 20 y 50 años, pero eso no quiere decir que no afecta a hombres y menores de edad", señala.

Cuando aparecen estos episodios, los pacientes no pueden continuar con su actividad con normalidad. "La gran mayoría no está capacitada para seguir con su día, sino que tienen que parar por completo, acostarse en la cama y descansar", cuenta. Por ello, aconseja llevar un estilo de vida saludable e implementar buenas rutinas de descanso, de alimentación, prescindir del ayuno y evitar situaciones de estrés.

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