Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Rusia se retira del norte de Mali en pleno avance de los grupos armados

Los recientes ataques en múltiples ciudades de Mali han intensificado un escenario de incertidumbre que abre interrogantes sobre el futuro político del país y sus posibles repercusiones en Canarias

Soldados del Ejército de Malí

Soldados del Ejército de Malí / Nicolas Remene/ Zuma Press/ Europa Press

Las Palmas de Gran Canaria

Una situación cada vez más convulsa. Si Mali ya atravesaba un contexto complejo, marcado por una profunda crisis política y de seguridad que, lejos de ser un fenómeno aislado, lo ha consolidado como uno de los principales países de origen de migrantes que llegan a Canarias, los últimos acontecimientos agravan aún más el escenario. Al menos ocho ciudades fueron atacadas el pasado sábado de forma simultánea por grupos yihadistas vinculados a Al Qaeda, como JNIM, así como por el Frente de Liberación de Azawad, vinculado a los separatistas tuareg. Como consecuencia de esta escalada de violencia, Rusia - que mantiene presencia en el país a través del Africa Corps, heredero de la estructura del antiguo Grupo Wagner y encargado de apoyar a las fuerzas malienses en la lucha contra la insurgencia terrorista - ha replegado sus efectivos del norte, especialmente de la ciudad de Kidal, uno de los principales focos de los ataques durante esta ofensiva y donde, en la actualidad, se ha intensificado la presencia de grupos separatistas tuareg.

La pregunta que ahora está sobre la mesa es clara: ¿lograrán los separatistas tuareg mantener el control de la ciudad y qué implicaciones tendrá esto para el futuro político de Bamako? Kidal constituye un bastión estratégico para estos grupos y todo apunta a que han logrado consolidar su dominio. La retirada de efectivos rusos —que habían desempeñado un papel clave en el apoyo a las fuerzas malienses tras la salida de las tropas occidentales de la región— refuerza esta percepción, al debilitar la capacidad de respuesta del Gobierno en una de las zonas más inestables del país.

A este escenario se suma la muerte del ministro de Defensa, Sadio Camara, una figura central dentro de la Junta Militar y principal interlocutor con Moscú, encargado de articular la cooperación en materia de seguridad. Su fallecimiento supone un duro golpe para el equilibrio interno del régimen y para la continuidad de la estrategia militar en el norte. Además, han circulado informaciones - aún no confirmadas oficialmente - sobre la posible muerte del jefe de los servicios de inteligencia, lo que incrementa la incertidumbre en torno a la estabilidad institucional. La Junta Militar que gobierna Mali, presidida por el coronel Assimi Goïta - quien habría sido evacuado tras los ataque -, afronta así uno de sus momentos más delicados. A la pérdida de figuras clave se suman ataques en enclaves estratégicos como Kati, considerado uno de los principales centros militares del país, lo que evidencia el alcance y la coordinación de la ofensiva insurgente.

La situación a corto plazo

Las previsiones a corto plazo, según fuentes consultadas, no invitan al optimismo. La Junta Militar ha quedado seriamente debilitada y sumida en la incertidumbre, en un escenario en el que nadie tiene claro cuál será el siguiente paso. Los grupos yihadistas, por su parte, no parecen buscar la toma directa del poder. Sobre la mesa se manejan distintas hipótesis, desde un posible golpe interno dentro del propio régimen - que accedió al poder tras los golpes de Estado de 2020 y 2021 encabezados por el coronel Assimi Goïta - hasta la configuración de un gobierno de transición de carácter provisional.

Aunque en la capital, Bamako, la situación se mantiene relativamente tranquila - con restricciones como el toque de queda -, en otras ciudades el impacto es mucho más notable, con colegios cerrados y limitaciones a la movilidad. Este contexto está teniendo consecuencias directas sobre la población civil, con denuncias de detenciones arbitrarias, especialmente entre la población tuareg. En este escenario, la Alianza de Estados del Sahel - integrada por Mali, Níger y Burkina Faso tras su salida de la CEDEAO - ya ha iniciado contactos para el posible envío de tropas en apoyo al Gobierno maliense. Sin embargo, la Junta Militar se mantiene, por el momento, a la espera de definir su estrategia.

Los desplazamientos forzosos

En lo que respecta a Mali, se ha consolidado como uno de los principales epicentros del terrorismo a nivel global. De acuerdo con el Global Terrorism Index, la región del Sahel - de especial relevancia estratégica para Canarias - concentra más del 50% de las víctimas mortales por terrorismo. Desde Mali han llegado a Canarias 27.575 personas entre 2023 y enero de 2026, según datos de Frontex, lo que evidencia la estrecha conexión entre la inestabilidad en la región y los flujos migratorios hacia el Archipiélago. En el corto plazo, y a raíz de los últimos episodios de violencia, las previsiones no apuntan a un aumento de las salidas hacia Canarias, pues los desplazamientos forzosos se estarían redirigiendo hacia países como Mauritania o Senegal.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents