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Mercado laboral

Canarias dobla la tasa de paro juvenil de la Unión Europea

La notable mejoría del cierre de 2025 no impide que el desempleo joven roce en las Islas el 30% y duplique el 14% en que Eurostat calcula la media comunitaria

Una joven limpia las calles de la capital grancanaria.

Una joven limpia las calles de la capital grancanaria. / ANDRES CRUZ

Andrea Saavedra

Andrea Saavedra

Las Palmas de Gran Canaria

A la cola de Europa. El paro juvenil es una asignatura pendiente en Canarias desde hace años y, aunque las cifras del último trimestre de 2025 presentan una clara mejoría, la región sigue ocupando una posición en el vagón de cola del ranking continental. Los últimos datos de Eurostat reflejan que España lidera la tasa de paro juvenil en Europa. Y las Islas, junto a Extremadura, Andalucía y la Comunidad Valenciana, presentan las peores cifras del país.

El desempleo joven en el Archipiélago rozó en 2025 el 29,5%, doblando el 14% de la media comunitaria y superando el 25% nacional. Lo que se traduce en que uno de cada cuatro jóvenes canarios que quiere trabajar no encuentra empleo. Una realidad que evidencia la dificultad de acceso al mercado laboral para este colectivo y que condiciona su emancipación y su desarrollo profesional.

Las cifras del cuarto trimestre de 2025 muestran un cambio de tendencia puntual, pero el bajón no fue suficiente para dar un giro a los datos anuales del pasado año. El Archipiélago alcanzó la tasa de paro más baja de su historia en este grupo de edad, un 19,41% según la Encuesta de Población Activa (EPA) y logró situarse por debajo de la media nacional. Solo el tiempo dirá si lo ocurrido esos meses no responde a una etapa puntual y se repite a lo largo de 2026, permitiendo a Canarias alejarse de la cola y mejorando en lo que ya es uno de los grandes retos estructurales de la comunidad autónoma. Los expertos insisten en que la evolución deberá consolidarse durante varios trimestres para poder hablar de un cambio real de ciclo y no de un ajuste coyuntural.

Lejos de Baleares

En el análisis de cifras anuales, Canarias solo superó en 2025 a Extremadura (27,36%), Andalucía (32,67%) y a la Comunidad Valenciana (30,51%). Y se quedó muy lejos de las Islas Baleares, que con un 17,1% se posicionaron como la región española con menor tasa de paro juvenil del país. Esta distancia refleja las diferencias en la estructura productiva y en la capacidad de generación de empleo entre territorios.

El 2025 rompió la tendencia de descenso que venían presentando los datos canarios desde 2021, tras la pandemia de la covid, cuando el porcentaje alcanzó el 57%. Desde entonces la comunidad había logrado cerrar cada año con un dato mejor alcanzando en 2024 una tasa del 28,5%, la más baja desde que estallara la crisis inmobiliaria en 2008. Antes, en los primeros años de los 2000, el desempleo en este grupo de edad no superaba el 18%, diez puntos menos que las cifras actuales. Entonces muchos jóvenes, al cumplir la mayoría de edad, se dedicaban a la construcción, que estaba en pleno auge. Pero la crisis financiera empujó a muchos al paro y la tasa en el Archipiélago llegó en 2013 a su máximo histórico con un porcentaje del 65,3%.

Unos años después la pandemia marcó otro punto de inflexión. El 2025 rompe ahora con la mejora de los últimos años a pesar de que en términos de empleo se batieron todos los récords y la economía canaria gozó de una buena salud con un sector turístico con cifras históricas. El elevado porcentaje de desempleo juvenil en las Islas refleja que se trata de un problema estructural y que el mercado laboral canario es incapaz de absorber a esos demandantes de empleo.

Escasez de mano de obra

Y mientras esto ocurre, se produce otra realidad: las empresas isleñas se quejan de la escasez de mano de obra en Canarias. Hay vacantes y hay jóvenes que quieren trabajar, pero hay gente en las listas de paro. ¿Por qué? Los empresarios no encuentran los perfiles que demandan, lo que reflejan un desajuste profundo entre formación y mercado laboral. Existe una brecha entre las habilidades que tienen las personas que buscan empleo y las que requieren las empresas, lo que genera un desajuste. 

Pero también entran en juego otros factores como el salario mínimo o las condiciones de trabajo de los puestos vacantes. Los sindicatos defienden que si no se «mejoran las condiciones y no se hace que los puestos de trabajo sean atractivos», la gente acaba buscando otras salidas. El problema para buscar trabajadores se da en todos los sectores, pero especialmente en actividades como la hostelería, el sector hotelero, la construcción, el comercio o la restauración.

Además, existen otras variables que también actúan la falta de trabajadores o que haya parados que acaben rechazando ofertas de trabajo. Una de ellas tiene que ver con el incremento del precio de la vivienda, lo que provoca que muchos trabajadores del sector turístico no puedan acceder a inmuebles cercanos a su puesto de trabajo. Este encarecimiento expulsa a potenciales empleados de las zonas con mayor oferta laboral y añade presión a un mercado ya tensionado.

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