Entrevista | Jesús Rodríguez Falcón Profesor de Matemáticas, ajedrecista y fotógrafo
Jesús Rodríguez Falcón (45 años): de las Matemáticas y el ajedrez al Camino de Santiago con su cámara de fotos
El profesor de Matemáticas expone en la Universidad de La Laguna una selección de imágenes que aúnan geometría y arte, fruto de sus pasiones

El tinerfeño Jesús Rodríguez Falcón. / Arturo Jiménez

Entre tableros de ajedrez, senderos y cámaras de fotografía, Jesús Rodríguez Falcón (45 años) se ha propuesto enseñar a pensar mientras se patea el mundo. Profesor de Matemáticas, ajedrecista autodidacta, fotógrafo creativo y peregrino incansable del Camino de Santiago, ha sabido conectar disciplinas aparentemente distintas y consagrar su vida a ello. Ahora llega a la octava edición del Festival en el M/A/L (Música, culturA y Letras), donde expone una selección de imágenes que combinan la precisión geométrica y la sensibilidad artística en la Facultad de Ciencias Sociales y Comunicación de la Universidad de La Laguna (ULL).
Profesor, ajedrecista, fotógrafo y senderista. ¿Qué fue lo primero de todo eso?
El ajedrez. Empecé con 13 años y no tenía profesor, así que aprendí solo, a través de los libros. Me suscribí a una revista que me llegaba a casa y pasar horas estudiando solo en mi habitación. Fue una escuela de autodisciplina.
¿Ese aprendizaje solitario dio resultados?
Sí, y de una forma muy bonita. Me presenté a torneos escolares y fui campeón de Tenerife. Cuando me preguntaron por mi entrenador, dije que era yo mismo. Había aprendido de los campeones del mundo a través de los libros y eso me marcó mucho.
¿Y cuándo aparecieron las matemáticas?
En el instituto. Una profesora vio que me gustaba razonar e investigar y me animó a estudiar Matemáticas. Empecé la carrera pero no la terminé. Aunque me quedan algunas asignaturas, llevo más de 20 años dando clases. El ajedrez tuvo mucho que ver porque descubrí la conexión entre ambas cosas.
En todo ese viaje también apareció la naturaleza de por medio.
Claro. De joven, mis amigos y yo salíamos todos los fines de semana al monte con bocadillos. Eso se quedó en mí. Hoy hago lo mismo con mis alumnos porque preparamos excursiones por Anaga, llevamos el ajedrez y comemos juntos. Es una forma de aprender diferente. A veces me emociona ver cómo los niños descubren así cosas de sí mismos.
Pero no solo da clase a menores, también a adultos. ¿De todos destaca lo mismo?
Totalmente. Tengo alumnos médicos o ingenieros que sienten los mismos miedos que un niño: miedo a perder, al qué dirán. El ajedrez es un espejo brutal. Y el entorno natural ayuda a romper todas esas barreras.
El Camino de Santiago también es otro pilar en su vida.
Sí. Empecé en 2019 y desde entonces lo hago cada año. He recorrido varias veces el Camino Francés, más de 900 kilómetros, durante unos 35 días. Es una desconexión total.
¿Siempre lo hace solo?
Casi siempre. De hecho, creo que la primera vez debe hacerse en soledad aunque lo curioso es que nunca estás solo. Haces amigos en minutos. Empiezas hablando en la guagua y acabas llegando juntos a Finisterre.
En esos casos, ¿también lleva el ajedrez?
Sí, me autodenomino embajador del ajedrez en el Camino. Llevo un tablero enrollable, lo dejo en los albergues y la gente empieza a jugar. Es una forma de conectar culturas. El ajedrez tiene historia y está vinculada a España porque la figura de la dama, por ejemplo, se transformó en Europa con Isabel la Católica, haciendo el juego más dinámico. Además, el ajedrez rompe barreras porque yo he visto en el Camino a personas de todas partes jugando juntas, sin importar idioma o cultura. Eso es muy poderoso.

Jesús Rodríguez con dos de sus fotografías en la exposición en la ULL. / Arturo Jiménez
¿Y cómo llegó la fotografía a su vida?
Fue hace unos 20 años. Empecé con cámaras sencillas y luego una expareja me regaló una réflex. Ahí me enganché de verdad. Hice un curso on line y descubrí a mi maestro, José Benito Ruiz quien, más allá de la técnica, me enseñó a estudiar a pintores como Caravaggio o Da Vinci y a entender la luz. Intento hacer la foto en el momento, con iluminación real. Uso flashes y linternas para evitar el retoque posterior. Me gusta construir la imagen en el lugar. Es más complejo, pero más auténtico.
¿Ha unido de algún modo el ajedrez, las matemáticas y la fotografía?
Claro, a través de la geometría. En el ajedrez no calculo, visualizo formas, líneas, vértices y estructuras. Lo mismo ocurre en la fotografía o en la pintura. Todo está conectado.
¿Y eso lo transmite a sus alumnos de ajedrez o Matemáticas?
Sí. Intento que vean que todo es una unidad. Que no se trata de ser buenos en Matemáticas, sino de desarrollar sensibilidad y empatía para que entiendan la naturaleza, que piensen y sientan.
¿Hay algún momento que le haya marcado como docente?
Sí. Una vez una madre me envió una foto de su hijo, de noche en la cama, resolviendo problemas de ajedrez por iniciativa propia. No era obligación, sino pasión. Ahí sabes que has conectado de verdad.
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