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El talento isleño brilla en las Jornadas de Inclusión en las Artes Escénicas en Tenerife

Cinco colectivos canarios presentan sus creaciones escénicas en las 17º Jornadas de Inclusión en las Artes Escénicas del INAEM en el exterior del Auditorio de Tenerife

Jornadas de Inclusión en las Artes Escénicas del INAEM

Arturo Jiménez

Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

Representantes de las artes escénicas de toda España descubrieron este miércoles 22 de abril el talento de las más variadas propuestas canarias. Y lo hicieron en el exterior del Auditorio de Tenerife, que se convirtió en una sala de espectáculos más. Frente al mar, con un ambiente relajado y sin normas, las escaleras exteriores del espacio escénico tinerfeño se transformaron en gradas desde las que varios centenares de personas disfrutaron de una de las actividades para público general y gratuitas enmarcadas en la programación de las 17º Jornadas de Inclusión en las Artes Escénicas impulsadas por el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM) y que se celebran hasta el viernes día 24 en la capital. Bautizada como La Placita, este espacio acogió, a partir de las cinco de la tarde, cinco propuestas de artistas y colectivos de Canarias, que actuaron ante vecinos y participantes de este encuentro nacional que se traslada por primera vez al territorio insular.

Este mosaico de microescenas estuvo inevitablemente atravesado por el lema de las jornadas de este año, Desplazamientos: escenarios de resistencia, ya que esta edición pone el foco en las migraciones y en cómo estas se conectan tanto con la sociedad como con las prácticas artísticas. El grupo de teatro vinculado a la Fundación Canaria El Buen Samaritano fue el encargado de inaugurar las actuaciones con Ndànk-ndànk (poco a poco), protagonizada por migrantes que han llegado en los últimos tiempos a las Islas, desde diferentes partes de África. La propuesta introdujo, así, una dimensión social que nace de procesos comunitarios con personas en situación de vulnerabilidad.

Realidad

«Lo que vamos a contar hoy aquí es nuestra historia, lo que nos ha sucedido a nosotros surcando los mares», indicaron los jóvenes, quien aseguraron que poseen «la fuerza de los que resisten y sobreviven». De este modo, la puesta en escena no buscó tanto la perfección sino la autenticidad y animó a miembros del público a participar, conociendo las historias de boca de sus protagonistas. Deseos de convertirse en culturista, el amor por la comida canaria o el desconocimiento de otras islas más allá de Tenerife fueron algunos de los detalles que pudieron descubrir los espectadores que tuvieron la suerte de compartir algunas palabras con los jóvenes migrantes.

A continuación llegó el turno de la creadora tinerfeña Acerina Amador con Anacaona, cuya intervención se situó en un territorio híbrido entre la performance y la narración contemporánea. A través de una intervención del asistente de voz de Apple, Siri, dio comienzo esta pieza que hizo sonreír a más de un asistente. «Llamarse Acerina es importante, más incluso que llamarse Ernesto», introdujo la creadora, quien explicó que su nombre «significa manantial» y realizó un repaso por la historia de ese personaje.

Historia

Acompañada por el actor tinerfeño Diego Lupiañez, lamentó que en la escuela canaria se haya eliminado parte de esa historia aborigen y, así, se encargó de exponer aquello que parece hacer vulnerable a una sociedad como la canaria. Su objetivo fue dar forma a una escena que terminó convirtiéndose en un lugar compartido: «Las historias de las mujeres que pagaron con sus vidas pueden enseñarnos muchas cosas en estos días».

Junto a Cintia Rodríguez López y su grupo musical, la Asociación Artística Memvus de Gran Canaria ofreció un breve recital musical. El trabajo de esta organización se inscribe en una línea de investigación donde el cuerpo se convierte en archivo ya que se trata de un espacio donde se inscriben experiencias de vida, desplazamientos y pertenencias. Su intervención se centra en el Método Memvus, un programa de aprendizaje musical creado por el compositor, teórico musical y pedagogo Vicente Umpiérrez Sánchez y que integra la formación artística, el desarrollo creativo y los valores sociales. El grupo interpretó varios temas demostrando una destreza vocal envidiable.

Inclusión

La compañía tinerfeña Satélite Teatro sacó a La Placita un extracto de Astronautas, una obra en la que una misteriosa tripulación llega a un nuevo planeta y descubre que no están solos, así que les toca descubrir ese extraño mundo nuevo. Una vez más, el público formó parte del espectáculo, en esta ocasión asumiendo el papel de los alienígenas a los que los astronautas trataron de descifrar. Saludos en la lejanía o los juegos de espejo se sucedieron en las escalinatas del Auditorio de la mano de estos astronautas que parecía que pisaban un planeta nuevo. La compañía impulsada por Brian Rodríguez juega de este modo con los códigos teatrales, fragmentándolos y reconfigurándolos en este formato breve con el que muchos de los intérpretes se estrenan en el mundo del teatro.

Cerró este recorrido en La Placita Barrios Orquestados, el proyecto que trabaja desde la música comunitaria con niños y jóvenes en distintos barrios de Canarias desde hace ya más de una década. En esta ocasión, la actuación corrió a cargo de la sede del barrio santacrucero de Ofra. Como los propios componentes expresaron, Barrios Orquestados construye una red de apoyo para las familias: «Cuando las instituciones y los proyectos sociales se unen, conseguimos una sociedad mucho más armónica».

Estreno

Algunos de los componentes que actuaron ayer son niños que tan solo llevan en la formación dos semanas pero que ya están plenamente integrados y fueron capaces de tocar sin partituras, tal y como acostumbra Barrios Orquestados, que enseña todo de memoria, a través de la imitación y la repetición. «En el escenario, al igual que en la vida, sin música no hay esperanza», concluyeron los jóvenes antes de hacer sonar sus instrumentos.

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