Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | Sandra Dorta Modelo y actriz

Sandra Dorta, funcionaria y actriz: la tinerfeña que desafió los 40 y triunfa en moda e interpretación

Con más de una década de experiencia, la canaria ha encontrado en la moda y la interpretación una forma de explorar nuevas facetas y demostrarse que nunca es tarde para reinventarse profesionalmente dentro y fuera de las Islas

Sandra Dorta.

Sandra Dorta. / María Pisaca

Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

Sandra Dorta sabe que nunca es tarde para aprender algo nuevo. Con más de 40 años probó suerte en el mundo de la moda y la interpretación y más de una década después no puede estar más encantada por aquella decisión. «Nunca pensé dedicarme a esto, pero ahora no quiero parar», afirma la tinerfeña, quien tras algunos trabajos de figuración, comienza ahora a abordar papeles de reparto. Una de sus próximas apariciones será en la adaptación para televisión de Las hijas de la criada.

¿Siempre tuvo claro que quería dedicarse al mundo de la moda y la interpretación?

Para nada. De hecho, soy funcionaria y estudié Magisterio. Mi vida iba por un camino completamente distinto. Todo empezó hace unos 15 años, cuando mi hija entró en una agencia de modelos. Yo la acompañaba a las clases y los castings, y en una ocasión la agencia necesitaba madres para un trabajo. Me lo propusieron y dije que no, porque me daba mucha vergüenza. Pero insistieron, probé y me encantó. A partir de ahí fue un no parar, aunque he estado más vinculada a la moda.

¿Y cómo dio el salto a la interpretación?

Casi por casualidad. La misma agencia empezó a mandarme castings cuando comenzaron a rodarse series en Canarias, sobre todo antes de la pandemia. Conseguí un papel como figurante y, durante el rodaje, al director le gustó mi imagen. Me propuso hacer una pequeña escena con actores profesionales. Yo no tenía ni idea de actuar, pero me lancé. Luego me vi en pantalla y pensé que si me iba a dedicar a ello tenía que formarme.

¿Eso supuso dejar su otro trabajo?

No, aún lo compagino. Empecé a formarme como quien hace una actividad extraescolar: cursos de interpretación, teatro, incluso ópera. Era un regalo para mí, algo que me daba vida. Y poco a poco se ha convertido en un segundo trabajo. Tengo la suerte de teletrabajar varios días, lo que me permite organizarme. A veces incluso me llevo el portátil a los rodajes para aprovechar las horas muertas.

Tiene una agenda bastante apretada...

Sí, además es un sector muy irregular. Hay meses en los que no paras y otros en los que no sale nada. Ahora mismo, por ejemplo, estoy en varios castings para el mismo día. Digo que sí a todo hasta que se concreta algo. Es algo muy distinto a la vida laboral estable.

¿Esa inestabilidad puede ser frustrante?

Mucho, sobre todo para quien depende al 100% de esto. Aquí no basta con ser bueno: tienes que encajar en lo que buscan. A veces no es cuestión de talento, sino de perfil. Eso te enseña a relativizar y a entender que no todo depende de ti.

Más allá del trabajo, ¿qué le ha aportado esta experiencia en el mundo de la moda y la interpretación?

Muchísimo a nivel personal. Yo tuve una vida muy estructurada: me casé joven, tuve hijos, tenía un trabajo considerado normal… Cuando me divorcié, me encontré sin saber muy bien quién era o qué me gustaba. Todo esto apareció en ese momento y fue un descubrimiento para mí. Me ha ayudado a conocerme, a explorar nuevas facetas y a demostrarme que nunca es tarde.

¿Cómo fue volver a estudiar interpretación con más de 40 años?

Fue liberador. Empecé con un curso intensivo y me di cuenta de que podía soltarme, perder la vergüenza y expresarme. Pensaba que no sería capaz de memorizar textos o interpretar emociones, pero sí pude. Fue como romper una barrera mental.

¿La edad ha sido para usted un obstáculo o una ventaja?

Creo que en esta profesión hacen falta todos los perfiles. Si buscan a una mujer de 40 o 50 años, necesitan a alguien real, no a una actriz más joven caracterizada. En mi caso, además, tengo una imagen bastante particular, con el pelo canoso y largo, y eso juega a mi favor. Cuanto más te diferencias, más posibilidades tienes de hacerte con el trabajo.

Sandra Dorta durante la entrevista.

Sandra Dorta durante la entrevista. / María Pisaca

¿Siempre ha tenido apoyo en esta nueva faceta de su vida laboral?

En general sí, aunque hay generaciones a las que les cuesta entenderlo. Mi madre, por ejemplo, no lo ve claro: piensa que debería estar en casa. Pero mis hijos y mi entorno cercano me apoyan totalmente.

También ha trabajado fuera de Canarias. ¿Cómo han sido esas experiencias?

Increíble. El año pasado fue especialmente bonito: desfilé en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, hice campañas nacionales y viajé por trabajo. Algo tan sencillo como coger un avión sola por primera vez con casi 50 años fue todo un logro personal.

¿Cómo definiría su estilo, que tan buenas noticias le está dando en los últimos años?

Soy atrevida y me gusta jugar con la moda. Me divierte experimentar, probar cosas nuevas y salirme de lo esperado. Creo que eso también forma parte de lo que soy: alguien que se ha permitido explorar sin miedo.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents