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Francisco García (rector de la ULL): «No firmar la financiación con el contrato programa antes de verano sería un fracaso social para Canarias»

En el ecuador de su mandato, el rector destaca las mejoras asistenciales para el estudiantado y el aumento de los intercambios internacionales

El rector de la ULL, Francisco García.

El rector de la ULL, Francisco García. / María Pisaca

Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

El rector de la Universidad de La Laguna (ULL), Francisco García, es catedrático de Organización de Empresas de origen palmero y lidera la institución académica desde 2023. A mitad de su mandato -el primero tan largo debido a la entrada en vigor de la LOSU- , valora la labor social realizada hasta el momento para abrir la universidad a todos los ciudadanos. Aunque reconoce que aún hay retos a los que enfrentarse, celebra la buena marcha del centro de formación superior en los últimos años.

Es el primer rector de las universidades españolas que estrena la nueva legislación y su mandato es el primero de seis años.

Efectivamente, inauguramos esos nuevos mandatos. Es un periodo largo y tiene el añadido de que no se puede repetir. Yo creo que ese cambio aporta cosas positivas porque facilita el trabajo y la planificación sin que se pueda dejar nada a la especulación, por si hubiera otro mandato futuro, y tampoco se puede renunciar a nada porque todo hay que dejarlo hecho. Estos primeros tres años se me han pasado muy rápido y estoy muy orgulloso de muchas de las cosas que han pasado, así que es difícil decantarme por uno de esos logros. Pero si tuviera que elegir uno, hablaría del estudiantado. Hemos mejorado en el diálogo y la conexión y hemos institucionalizado la escucha a través de acciones como el debate sobre el estado de la universidad para los estudiantes. Me genera mucho orgullo escucharlos porque tenemos una juventud muy formada, en contra de lo que se quiere hacer creer, y no solo desde el punto de vista intelectual, sino también desde la sensibilidad social. Creo que las delegaciones de estudiantes están funcionando muy bien y han hecho un gran trabajo en ese sentido.

¿Es la parte social de la que se siente más orgulloso hasta ahora?

Sí. También hemos aumentado mucho los intercambios internacionales. Hemos pasado de unos 750 a 1.300 en este último curso. Y eso se debe a que estamos pagando por adelantado las becas de desplazamiento Erasmus. Los chicos viajan ya con el dinero recibido, mientras que antes se iban sin tenerlo. Así que estamos facilitando que viajen todos los que quieran hacerlo y no sólo los que puedan hacerlo.

«Hemos pasado de unos 750 a 1.300 viajes internacionales este último curso, y eso se debe a que estamos pagando por adelantado las becas de desplazamiento Erasmus»

¿Esas mejores condiciones se ven reflejadas en el número de matrículas que manejan en los últimos años?

Sí. Ese es también un indicador positivo porque ahora mismo tenemos 21.000 estudiantes, de los que 19.800 cursan un grado o máster y 1.200 son estudiantes de doctorado. Estamos en niveles del curso 2014-2015, antes de que se estableciera el Plan Bolonia, por lo que podemos decir que estamos en niveles máximos. A pesar de que tenemos un marco financiero complejo, desde el punto de vista de la acogida, la ULL goza de una buena salud.

Y, por el contrario, ¿cuál ha sido hasta ahora el mayor reto al que te ha tenido que enfrentarse en estos primeros tres años?

Eso sí lo tengo claro. El reto que no hemos salvado hasta ahora es el de contar con una estructura de financiación estable que nos permita mirar más allá del próximo año. Ese es, sin duda, el gran debe. Era uno de los objetivos que nos planteábamos al entrar al Rectorado pero la Universidad de La Laguna continúa infrafinanciada. Se podrían poner muchos indicadores sobre la mesa pero yo el otro día hablaba con un compañero y me decía una cosa que se entiende perfectamente. La Universidad de Baleares tiene un presupuesto para el año 2026 de 203 millones de euros y cuenta con 15.000 estudiantes. La Universidad de La Laguna tiene un presupuesto para este año de 181 millones de euros, y tiene 21.000 estudiantes. Esa es la mayor evidencia de que necesitamos más recursos. La Universidad de Baleares tiene un contrato programa desde la anterior legislatura y, aunque el color político ha cambiado, tienen estabilidad financiera. La financiación suficiente es un elemento que yo echo de menos y si logramos el contrato programa podríamos multiplicar nuestro margen de acción y ser mucho más útiles a Canarias. No firmar el contrato programa antes de verano supondría un fracaso social.

«Tenemos 21.000 estudiantes; estamos en niveles del curso 2014-2015, antes de que se estableciera el Plan Bolonia, por lo que podemos decir que estamos en máximos»

A las puertas de celebrar el primer centenario de su época moderna, ¿ha sabido la ULL adaptarse a los nuevos tiempos?

Estamos en un proceso continuo de adaptación. Quizás el elemento más evidente son las titulaciones. Hemos realizado un estudio amplio y riguroso, como nunca se había hecho antes, de nuestros 47 grados y 38 másteres oficiales. Hemos preguntado al estudiantado, al profesorado, al personal de administración, a los antiguos alumnos y a las empresas con las que colaboramos, y eso nos ha permitido disponer de una herramienta estratégica para poder modificar y adaptar los contenidos de cada título. Ese estudio también nos ha valido para crear una agenda de nuevas titulaciones. Este curso hemos puesto en marcha ocho dobles grados y un doble máster y estamos trabajando ahora en un proyecto de nuevos grados para el curso 2027-2028, como el de Ingeniería aeroespacial, de Inteligencia Artificial y análisis de datos, Ingeniería eléctrica o Biomedicina. También estamos trabajando en seis másteres oficiales, entre ellos uno de Ingeniería para la observación científica que queremos ofrecer en La Palma. También trabajamos en un máster interuniversitario en Vulcanología y otro en Física. Estamos tratando de adaptarnos.

Y en ese proceso, ¿qué papel juega el profesorado? ¿Están sabiendo adaptarse debidamente a esas nuevas titulaciones y también a las nuevas formas de dar clase?

Sí, estamos invirtiendo en formación del profesorado y en nuevas tecnologías aplicadas a la docencia, porque está claro que esta sociedad cambia de manera vertiginosa. La Inteligencia Artificial es el elemento de innovación tecnológica más importante y lo ha venido a cambiar prácticamente todo. Por eso estamos tratando de adaptarnos.

Pero más allá de los aspectos digitales, ¿cómo se adapta la ULL a esa etapa de continua transformación?

Tenemos un proyecto muy bonito que se llama Campus Extendido para tener presencia en más lugares, como nuestro Campus Sur y en La Palma, que es donde ya contamos con docencia oficial. Queremos hacerlo 100% presencial para que se note que la universidad está en todos esos sitios. Además, en el caso del Campus de La Gomera, estamos trabajando para que su actividad se extienda durante todo el año y que no sea sólo una iniciativa estacional. Así es como tratamos de adaptarnos a esta sociedad tan cambiante para la que lo único indispensable es la flexibilidad. En el Campus Sur queremos lograr la presencialidad plena de los cuatro cursos de cara a 2026-2027. En La Palma, vamos a hacerlo de manera paulatina durante tres años y empezaremos el próximo curso con los de primero.

«Con el proyecto Campus Extendido queremos ofrecer docencia cien por cien presencial en nuestros Campus Sur y en La Palma a partir del próximo curso»

En una sociedad eminentemente tecnológica, ustedes apuestan ahora por la presencialidad.

Claro, la Universidad de Laguna es un centro plenamente presencial y eso hoy también es una ventaja competitiva porque la presencialidad aporta valores y calidad, que son fundamentales en la actividad docente. Obviamente, tenemos una oferta on line y precisamente estos días hemos renovado la Cátedra de Tecnología Educativa con la Fundación Mapfre. Pero la presencialidad permite generar encuentros e interacciones que van más allá de la adquisición de conocimientos y que nos ayudan a crecer, también como personas.

¿Qué papel juega la investigación en la estrategia de la ULL?

La universidad no se entiende sin investigación, y somos punteros en ello. El ranking de Shanghai nos sitúa en el puesto 20 de entre los centros españoles y en el puesto 702 a nivel mundial. Gran parte de los problemas sociales que tenemos que afrontar encuentran su manual de instrucciones en la investigación, desde el cambio climático al reto migratorio, así que tenemos que apostar por ello.

Durante muchos años, la plantilla del profesorado ha estado envejecida. ¿Se está logrando revertir esa tendencia?

Es uno de los grandes retos que teníamos, pero creo que hemos sabido iniciar el rejuvenecimiento de nuestra plantilla y, de hecho, en los últimos tres años, la edad media del profesorado ha pasado de los 57 a los 54 años. Se han incorporado jóvenes, sobre todo en el ámbito del ayudante doctor, que es la vía inicial para acceder a la carrera académica. Además, hemos hecho un esfuerzo para ampliar la plantilla y la hemos incrementado en tres años en 146 personas. En realidad, hemos hecho casi 500 contrataciones de personal estable.

«Hemos hecho un esfuerzo para ampliar la plantilla de profesores y en tres años la hemos incrementado en 146 personas, pero hemos hecho casi 500 contrataciones»

A pesar de que se contratan más profesores, cada año, en la asignatura de Trabajo de Fin de Grado, se producen quejas de los estudiantes porque aseguran que no hay suficientes tutores.

Es verdad que hemos tenido algunos núcleos problemáticos en ese sentido, sobre todo en el caso de los grados en Educación y en Trabajo Social, porque son estudios que tienen una gran cantidad de alumnado y no es fácil incorporar profesorado con la rapidez que nos gustaría. Afortunadamente, es un problema que hemos ido corrigiendo, aunque es complicado con el escenario presupuestario que tenemos.

Más allá de la introducción de nuevas titulaciones, ¿tiene la Universidad títulos obsoletos que van a terminar desapareciendo?

Yo no hablaría de títulos obsoletos, sino de algunos en los que se puede corregir su diseño. También estamos haciendo un análisis en ese sentido y si viéramos que existe una demanda insuficiente, los dejaríamos de ofertar.

El rector de la ULL Francisco García.

El rector de la ULL Francisco García. / María Pisaca

Afirma que para esos informes también han contado con la opinión de las empresas que colaboran con la Universidad. Precisamente, ¿qué relación tiene el tejido empresarial canario con la formación superior?

Los empleadores son fundamentales. Actualmente, tenemos casi 2.000 empresas con las que colaboramos para que nuestros alumnos puedan realizar prácticas empresariales y, al contrario de lo que se suele decir, la ULL sabe responder a las demandas del mercado de trabajo. Un año después de haber egresado de nuestra universidad, el 63% de los titulados está trabajando. Eso significa que el mercado de trabajo es capaz de absorber a la mayor parte de ellos. Y lo mismo podemos decir sobre las estadísticas de desempleo. La tasa media de desempleo en Canarias es del 12%. En el caso de las personas que tienen un título de grado, desciende hasta el 9%; si tienes un posgrado es un 7%; y si tienes el doctorado es el 0%. Es decir, el nivel de inserción laboral de las personas con título de doctor es prácticamente del 100% en Canarias.

El trabajo con las empresas crecerá ahora que van a consolidar los Campus Sur y de La Palma.

Sin duda. Y también estamos trabajando en grados en colaboración con la Formación Profesional. Queremos poder reconocer parte de los contenidos trabajados en FP. Además, en el contexto de conexión con el tejido productivo, hay un programa del que nos sentimos particularmente orgullosos, el de microcredenciales. Hemos diseñado alrededor de 150 y están a pleno rendimiento. Son títulos cortos, flexibles y apilables, de manera que una vez que se supere la microcredencial se puede asociar a otra para ir construyendo títulos mayores. Para mí, las microcredenciales son un elemento estratégico y de conexión con el tejido productivo.

Se trata además de una forma de que la sociedad permanezca relacionada con la universidad más allá de la etapa formativa habitual.

Efectivamente, la formación a lo largo de la vida se ha convertido en algo cotidiano. También contamos con un programa específico para personas adultas con el que en la actualidad se están formando 400 personas. Cada vez es más habitual ver a personas mayores en nuestros grados oficiales y tenemos que atender a un público distinto del tradicional. Es un reto pero también nos hace sentir muy a gusto porque es un público muy motivado.

La renovación de algunos edificios y facultades continúa siendo una cuenta pendiente en la ULL.

Sí, tenemos dos grandes edificios pendientes, las facultades de Educación y Medicina. Afortunadamente, el proyecto de la facultad de Educación ya está en licitación y esperamos tenerlo listo para finales de año. En el caso de Medicina, estamos terminando de evaluar el nivel de solidez del terreno donde iría ubicado el nuevo edificio para también sacar a concurso la redacción del proyecto y tenerlo disponible a comienzos del próximo año. Los recursos económicos para Medicina los obtuvimos del Cabildo de Tenerife gracias al retraso en la entrada de las clases y, en el caso de Educación, vamos a financiar la facultad con recursos propios.

«Un año después de salir de la ULL, el 63% de nuestros titulados está trabajando, por lo que podemos afirmar que el mercado es capaz de absorber a la mayor parte de los egresados»

¿Y qué pasa con el resto de infraestructuras de la ULL?

Estamos trabajando para hacerlas un poquito más confortables porque son edificios que tienen una edad media-alta y, aunque a nivel estético son magníficas, hay que cuidar la parte funcional. Además, hemos tenido que hacer frente a un invierno especialmente insistente, lo que ha sometido a nuestros edificios a un test de estrés extra. Por eso, hemos implementado medidas preventivas en el Campus de Guajara y, en cuanto termine el mal tiempo, vamos a mejorar muchísimo.

Durante estos tres años ha fomentado especialmente el área cultural de la ULL con diferentes iniciativas. ¿Qué tienen preparado para los próximos tres años?

Este año tenemos un proyecto que tiene que ver con el Día del Libro, y habrá actividades diversas durante todo el año. El próximo año lo vamos a dedicar a la Generación del 27, precisamente porque vamos a conmemorar el centenario del nacimiento de la etapa moderna de nuestra universidad y la Generación del 27 nació ese mismo año. Tenemos un programa ambicioso, pero también estamos colaborando con muchas instituciones, como con la Sinfónica de Tenerife, que vuelve así al Paraninfo, donde inició sus ensayos cuando se fundó.

«El invierno especialmente insistente ha sometido a nuestros edificios a un test de estrés extra y, por eso, hemos implementado medidas preventivas en el Campus de Guajara»

A día de hoy, ¿volvería a presentarse como candidato a rector?

Sin duda, sí. Estoy muy satisfecho por lo que he hecho, porque yo he venido para servir a esta universidad pública y, haciéndolo, tengo clarísimo que también estoy sirviendo a la sociedad. Tengo vocación de servicio.

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