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Infancia

Ciudades que miman a los más pequeños: estos son los cinco municipios de Canarias que renuevan votos con Unicef

Breña Baja, Las Palmas de Gran Canaria, La Oliva, La Orotava y Tegueste serán Ciudades Amigas de la Infancia durante los próximos cuatro año, un reconocimiento –y una importante responsabilidad– que sus ayuntamientos consideran un «antídoto» para combatir las amenazas en los entornos digitales

Un grupo de niños en la puerta de un colegio.

Un grupo de niños en la puerta de un colegio. / Andrés Gutiérrez

Santa Cruz de Tenerife

Cinco municipios de Canarias han renovado uno de sus títulos más especiales: el de ciudades amigas de la infancia. Este reconocimiento, otorgado por Unicef, les sitúa como entornos seguros, protectores y propicios para que los niños que corretean a diario por sus calles puedan desarrollar todo su potencial. Breña Baja (La Palma), La Oliva (Fuerteventura), Las Palmas de Gran Canaria, La Orotava y Tegueste (Tenerife) son los cinco enclaves repartidos por el Archipiélago que, tras ostentar esta distinción al menos durante cuatro años –algunos llevan más ediciones–, reafirmaron este jueves su compromiso con la cantera de las Islas.

Representantes de estos cinco ayuntamientos asistieron este jueves al acto de entrega del reconocimiento Ciudades Amigas de la Infancia, celebrado en el Parlamento autonómico. Durante el encuentro, también firmaron los nuevos convenios, un gesto que para la presidenta de Unicef Canarias, Rosa Suárez, simboliza «el compromiso formal y bien estructurado» que adquieren estas zonas.

Ahora, añadió, su deseo es que se vayan uniendo a esta red todos los municipios del Archipiélago. Por el momento, solo quince están dentro; cinco de ellos en fase de ser reconocidos y tres aspiran a ser candidatos.

¿Qué requisitos hay?

Para lograr este reconocimiento, estos enclaves deben hacer un trabajo inicial de diagnóstico de la situación de la infancia de su municipio, para conocer cuántos niños hay, dónde están, en qué condiciones y qué necesidades tienen. A partir de ahí, debe elaborar una estrategia que responda a los problemas detectados y que sitúe a los más peques como protagonistas, no solo de su programación de eventos y actividades, sino de todas sus políticas. Para ello, se propone darles voz a través de un órgano de participación.

Precisamente, al acto del Parlamento autonómico también asistió un grupo de niños en representación de los consejos de la infancia y la adolescencia de La Orotava y Tegueste. Juntos aprovecharon la oportunidad para reclamar que se les escuche siempre, «no solo cuando sea más fácil», porque «somos una parte importante de la sociedad». En esta línea, pidieron que se tuvieran en cuenta sus opiniones, sobre todo, para decisiones importantes. «Ayúdenos a crecer sin miedo y con oportunidades; defender los derechos de la infancia no es opcional, es necesario porque gana toda la sociedad, el presente y el futuro», destacaron.

El gran reto

Los adultos presentes, además de comprometerse a cumplir con las demandas de estos chicos, aprovecharon la ocasión para enumerar los asuntos que amenazaban a la juventud de las Islas. En este sentido, el alcalde de La Orotava, Francisco Linares, advirtió que los próximos cuatro años –así como los ejercicios venideros– estarán marcados por un importante reto: el uso de las pantallas. «Las redes sociales, internet o la inteligencia artificial son un arma de destrucción masiva si no se usan bien», aseguró.

A su juicio, la distinción otorgada por Unicef es un «antídoto» para combatir las amenazas en los entornos digitales. Una idea apoyada por la presidenta de la Cámara, Astrid Pérez, quien además subrayó que con las pantallas los niños están expuestos incluso dentro de sus propios hogares. «Los peques del Archipiélago se encuentran en una situación de vulnerabilidad y desprotección que no se veía desde hace mucho tiempo», apuntó.

Escuchar y ejecutar sus ideas

Además, Pérez destacó la importancia de protegerlos en una «etapa decisiva» en la que se construyen sus capacidades, su inteligencia emocional, su talento y su capacidad de progreso. «Son el futuro de nuestra sociedad, de ahí la importancia de diseñar políticas que los pongan en el centro», manifestó la presidenta.

Para el regidor de Breña Baja, Borja Pérez, este compromiso es una manera de hacer política, «de escuchar más», sobre todo a los jóvenes. Como ejemplo de ese proceso de escucha citó la petición de los chicos del municipio de contar con una fuente de agua y una mesa de pin pon para «no estar con el móvil» en el periodo entre clases.

Por su parte, la concejala de Servicios Sociales de La Oliva, Joana Pérez, recalcó que el municipio «confía mucho y cree firmemente» en sus niños y adolescentes. Además, detalló, apuesta por que estos estén en el centro de las decisiones y ofrece acompañamiento y respaldo a las familias.

Aprender de los niños

María del Carmen Vargas, concejala de Bienestar Social del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, resaltó el trabajo que se está realizando en la Isla –y, en especial, en la capital– para conseguir un territorio donde «los niños y los adolescentes no solo viven, sino que participan, opinan y ven plasmados sus derechos». Así, agregó que «ellos nos enseñan cada día a mirar la ciudad con otros ojos».

En representación de Tegueste, la concejala de Acción Social, Érika Hernández, coincidió con sus colegas en la necesidad de que la infancia tenga protagonismo en la vida y en las políticas públicas, por ello, afirmó que este es «el proyecto más importante» de su área.

Linares, que fue uno de los últimos representantes municipales en intervenir, señaló que este reconocimiento es «un suero de vida en un momento tan complicado como el actual».

¿Cómo pueden inscribirse?

A nivel nacional ya son 277 las Ciudades Amigas Infancias. Se trata de un título al que pueden acceder ayuntamientos, mancomunidades, cabildos y consejos insulares. Cada dos años Unicef España abre una convocatoria para que los interesados les hagan llegar sus candidaturas. Si se acepta su incorporación, la distinción tiene una validez de cuatro años y, una vez finalizado este plazo, debe ser el gobierno local el que solicite su renovación.

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