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La situación de los alquileres obliga a los canarios a vivir con la maleta preparada

Los cambios de residencia se incrementan espoleados por las constantes subidas de los arrendamientos y la falta de oferta

Varios turistas pasean con sus maletas por Triana.

Varios turistas pasean con sus maletas por Triana. / E.D.

Las Palmas de Gran Canaria

Un constante vaivén, con las pertenencias a cuestas y en busca de una vivienda estable. Esta es la situación a la que se enfrentan desde hace años muchos jóvenes en Canarias. Las dificultades para acceder a una vivienda, derivadas de la escasez de oferta y los altos precios, han agravado este escenario y empujan cada vez a más personas a cambiar de casa, incluso dentro de la misma localidad. Los datos lo confirman. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la movilidad residencial se mantiene en niveles muy elevados: en Canarias se registran cerca de 88.000 mudanzas entre municipios al año. Una cifra que se traduce en más de 7.300 mudanzas al mes y alrededor de 240 al día.

La lectura es, en este sentido, clara: la crisis de la vivienda que azota al país obliga a los jóvenes a mudarse más que a sus padres. Prueba de ello es la situación a la que se ha enfrentado Marta Herrera (nombre ficticio) en su búsqueda de un hogar. Tiene 24 años y, en apenas tres meses, se ha mudado dos veces. ¿El motivo? La dificultad para acceder a una vivienda que se ajuste a sus necesidades, tanto económicas como personales. Son precisamente los precios y las condiciones del mercado inmobiliario los que la han empujado a cambiar de casa: "Necesitábamos algo que fuese amplio, pero al mismo tiempo con un precio razonable".

Sus mudanzas se han producido dentro del mismo municipio, una paradoja evidente: ¿quién se traslada a una vivienda situada tan cerca de la anterior? "Esperamos no tener que mudarnos más", reconoce Herrera. Pero las dificultades siguen sobre la mesa. Más allá del precio de los alquileres, los caseros "piden hasta dos meses de fianza más el mes corriente. Los precios están disparados". Alquilar implica, además, ajustar el presupuesto y renunciar "a algunos caprichos". Y mudarse tantas veces y enfrentarse al mercado inmobiliario se convierte en una experiencia "cansada, estresante y agobiante: siempre corriendo para poder entrar a vivir lo antes posible".

Una tendencia que se agrava

La tendencia se agrava y cada vez son más las personas que se ven atrapadas en ella. Los datos del INE muestran que la movilidad residencial en Canarias se ha mantenido elevada durante la última década, afectando a decenas de miles de personas. Las inmigraciones intermunicipales - es decir, los movimientos de personas que cambian de municipio dentro del país - alcanzaron los 87.994 en 2024, frente a los 86.844 registrados en 2021, lo que supone un incremento del 1,3%. Aunque el crecimiento es moderado, las cifras reflejan una movilidad sostenida y especialmente alta desde hace más de diez años, con máximos recientes en 2022 y 2023. En contraste, en 2020 se produjo un descenso puntual, coincidiendo con las restricciones de la pandemia.

Iriome Santana se ha mudado tres veces en los últimos dos años. En ninguna de las viviendas ha superado el año de estancia. "Muchas veces he tenido que cambiar de casa porque los propietarios han decidido venderla", explica. Los obstáculos a los que se ha enfrentado durante la búsqueda de vivienda han sido numerosos: desde el cumplimiento de múltiples requisitos hasta el desembolso de una cantidad de dinero que, en ocasiones, resulta difícil de asumir. "Te piden garantías, fianzas, el mes corriente… Entre unas cosas y otras tienes que pagar cerca de 2.000 euros. Es complicado", indica.

Lejos de ser situaciones aisladas, la situación de los alquileres obliga a los canarios a vivir con la maleta preparada con todo lo que ello conlleva: "Vivo en un pueblo que no me gusta nada, estoy aquí porque no me queda de otra y económicamente es muy difícil". A ello se suma el "agobiante" proceso de buscar alquileres con el que se enfrente de manera recurrente: "He llegado a visitiar más de 10 páginas inmobiliarias y lo más barato que he visto son 700 euros". Dentro de esta experiencia también caben las malas experiencias. "He llegado a empezar a llevar muebles a una casa y, después, decirme que no me la podían alquilar".

Los datos por provincia

Lejos de ser situaciones aisladas, la tensión en el mercado del alquiler obliga a muchos canarios a vivir con la maleta siempre preparada, con todo lo que ello implica: "Vivo en un pueblo que no me gusta nada. Estoy aquí porque no me queda otra y, económicamente, es muy difícil". A ello se suma el proceso "agobiante" de búsqueda de vivienda, al que se enfrenta de forma recurrente: "He llegado a visitar más de diez páginas inmobiliarias y lo más barato que he visto son 700 euros". Dentro de esta experiencia también hay cabida para las malas vivencias: "He llegado a llevar muebles a una casa y, después, decirme que no me la podían alquilar".

Por provincias, los datos muestran comportamientos diferentes. En Las Palmas - caso de María e Iriome - las mudanzas aumentaron un 4,6% entre 2021 y 2024, al pasar de 40.921 a 42.816 cambios de municipio. En cambio, en Santa Cruz de Tenerife la movilidad se mantiene muy elevada, aunque con un ligero descenso del 1,6%, pasando de 45.923 mudanzas en 2021 a 45.178 en 2024. Dentro de esta realidad se encuentra Néstor Mederos. Lleva tres años independizado en el municipio de San Cristóbal de La Laguna, al que se trasladó para estudiar. En este tiempo, ha vivido en una vivienda distinta cada año. "Del primero me mudé porque el piso no estaba en muy buenas condiciones; del segundo, porque no me permitieron renovar el contrato, aunque probablemente también me habría marchado", reconoce.

En su caso, los precios también se mantienen como el principal obstáculo: "Han ido aumentando año tras año". Un escenario que se agrava por la fuerte competencia. "Cuando aparece una buena oferta puede desaparecer en menos de un día, y las condiciones del contrato también son un problema: algunos exigen fianzas exageradamente altas", denuncia Mederos. En este contexto, las expectativas de los jóvenes canarios se mantienen bajas. Los tres coinciden en que, si el mercado inmobiliario continúa con la tendencia actual, el acceso a la vivienda seguirá complicándose e incluso podría empeorar. La posibilidad de volver a mudarse permanece sobre la mesa y, por ahora, descartan la compra de una vivienda a medio plazo.

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