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El mercado de Onlyfans y la pornografía en Canarias: "Es la pedagogía de la prostitución"

Ana Lía Hernández es una ‘stripper’ tinerfeña que, a raíz del Covid-19, decidió vender contenido pornográfico en una plataforma 'online' que facturó 7,2 mil millones de dólares en 2025

Ilustración sobre el consumo de Onlyfans.

Ilustración sobre el consumo de Onlyfans. / ED

Daniel Valle

Las Palmas de Gran Canaria

Ana Lía Hernández nunca quiso buscar un trabajo convencional. "Desde que era pequeña, yo veía los striptease en la tele y me encantaba. Quería ser stripper". Así define esta canaria las causas que la llevaron a debutar en una profesión en la ya lleva más de una década, desde 2009. Las trabajadoras sexuales, entendiendo como tal a aquella profesional que intercambia servicios de satisfacción o entretenimiento sexual por dinero, han existido a lo largo de gran parte de la humanidad y, al igual que otros muchos oficios, han evolucionado con el paso de los tiempos.

Canarias lidera el ranking nacional del número de usuarios únicos que consumen pornografía, según los últimos datos emitidos por Gfk Dam, medidor oficial de consumo digital en España. En el caso de la tinerfeña, el confinamiento por el Covid-19 la obligó a cambiar el enfoque de su profesión hacia el sector tecnológico: comenzó a vender contenido pornográfico en Onlyfans.

Este formato es una línea peligrosa, adaptada a la realidad digital, que nos recuerda a algo tan viejo y despreciable como es el proxenetismo

Ana Paredes

— Sexóloga

La plataforma digital nació en el año 2016 como una red social que orientada a ser un punto de encuentro entre influencers de moda y sus seguidores. Sin embargo, el objetivo inicial del proyecto terminó difuminándose, y a día de hoy es la plataforma líder en venta de contenidos sexuales con una facturación de, aproximadamente, 7,2 mil millones de dólares en 2025.

El funcionamiento es simple: las creadoras —y creadores, porque también hay hombres— ponen un precio a su perfil y sólo aquellos que estén suscritos pueden acceder a su contenido. "En la pandemia no podía ejercer mi trabajo y tuve que buscarme la vida. Ahí me creé mi cuenta", relata Hernández.

La clave en el auge de esta plataforma, según la tinerfeña, es "consumir contenido erótico de personas que son accesibles o que conocen". En ese sentido, añade que, a pesar de que "hay pornografía gratuita por un tubo", la gente paga porque "es más morboso tener a una persona, aunque sea en cámara, que la pueda ver en un gimnasio o por la calle".

La mayoría de las mujeres que están en trata de prostitución, antes de iniciarse, son obligadas a visualizar pornografía para aprender los deseos sexuales masculinos

Ana Paredes

— Sexóloga

La concepción de Onlyfans como proxenetismo digital –un tercero se lucra del trabajo sexual de otra persona– ha sido motivo de debate en multitud de ocasiones: "La plataforma se lleva un 30% de todos los ingresos generados, tanto por los suscriptores como por los contenidos que vendas aparte", revela Hernández.

Al respecto, la sexóloga Ana Paredes afirma que este tipo de formatos, en los que se promociona a la mujer como una emprendedora que usa el sexo para empoderarse, "no son más que una vía para romantizar la explotación sexual". "Este formato es una línea peligrosa, adaptada a la realidad digital, que nos recuerda a algo tan viejo y despreciable como es el proxenetismo", añade.

De igual manera, Paredes expone que este modelo de suscripción puede derivar "en una mayor cosificación de la mujer" porque refuerza "la estructura de desigualdad de poder" y "perpetúa una actitud sexual falocéntrica" en la que "el placer femenino es ficción". La pornografía centra sus contenidos en la imagen de la mujer, con "planos de sus pechos, genitales o sus exageradas expresiones de placer", convirtiéndolas en "mercancía para el consumo masculino": "Un consumo de bajo riesgo y alto rendimiento para la industria pornográfica".

La pornografía se ha convertido en la pedagogía de la prostitución

Ana Paredes

— Sexóloga

Esta concepción mercantilizada del físico femenino deriva en una 'pornificación' de la sociedad que se relaciona intrínsecamente con el consumo de prostitución en España, sector en el que el país es líder europeo. "La pornografía se ha convertido en la pedagogía de la prostitución", comenta Paredes, al generar una demanda de hombres que acuden a los prostíbulos "para reproducir con las mujeres prostituidas las prácticas de la pornografía".

El porno «implica una banalización de la prostitución», añade la sexóloga, que revela un dato extraído de un estudio de la académica Esther Torrado sobre la explotación sexual en Canarias: "La mayoría de las mujeres que están en trata de prostitución, antes de iniciarse, son obligadas a visualizar pornografía para aprender los deseos sexuales masculinos".

Pornografía en menores

El consumo de contenidos pornográficos por parte de menores es un problema añadido. Según datos del Ministerio de Igualdad, el 90% de los adolescentes consume pornografía, iniciando su consumo desde los 8 años. Hernández cuenta que «si bien es cierto que te piden información para crearte una cuenta», lo único realmente necesario "es tener acceso a una tarjeta de crédito". "Puede haber chicos menores de edad consumiendo mi contenido y yo no me entero", confiesa.

Paredes señala los graves problemas que esto puede tener en las relaciones entre los jóvenes, que "guarda relación con la imagen que tienen de las mujeres como objetos, convirtiéndolas en mercancía para el consumo masculino". "El consumo de pornografía forma parte de su normalidad" y no pasar por el aro "supone una presión social".

He llegado a ver mis imágenes en páginas pornográficas e, incluso, en portales de prostitución

Ana Lía Hernández

— Creadora de contenido en Onlyfans

La venta de este tipo de productos audiovisuales deriva en problemas a los que las creadoras se enfrentan diariamente. La tinerfeña expone que los consumidores "hay veces que se obsesionan" y le escriben "ofrecimientos sexuales por redes" e, incluso, recibe numerosas llamadas durante todo el día: "Insisten tanto que no puedes estar tranquila en ningún sitio, ni descansando, ni trabajando".

De igual manera, el robo de contenidos está a la orden del día, y ha encontrado su propio producto siendo vendido por otras personas en canales de Telegram. "He llegado a ver mis imágenes en páginas pornográficas e, incluso, en portales de prostitución. Duele ver tu creación robada generando beneficios para otra persona y que encima te anuncien con lo que no eres".

Perder el control

La inteligencia artificial es uno de los grandes miedos de Hernández. "A una amiga de mi hija le hicieron un vídeo con los pechos al aire y lo difundieron por Telegram". A pesar de que suene paradójico, la tinerfeña afirma que crea su contenido "para conseguir un rédito económico" bajo "unos límites" establecidos por ella. En el momento en el que entra en juego esta nueva herramienta digital, no sólo pierde "el beneficio económico", sino también "el control" sobre las formas del contenido.

Las consecuencias negativas derivadas de la pornografía también afectan a los clientes. Paredes asevera que un consumo excesivo de contenidos explícitos puede acarrear problemas a nivel físico, al "sobreestimular el circuito de recompensa del cerebro". Esto genera que, debido a la dopamina liberada por su consumo, "el cerebro se desregule y se enfoque a conseguir sentir más placer a través de una misma conducta" para "evitar el malestar de la abstinencia". La incapacidad para "experimentar excitación en encuentros sexuales reales" también puede derivar, en el caso de los hombres, en problemas de disfunción eréctil, "ya que necesitan visualizar escenarios similares a los de la pornografía para sentirse excitados".

Si pudiéramos asistir al rodaje de una sesión de pornografía, seguramente dejaría de ser tan atractiva, pues desmitificaría el placer que nos vende

Ana Paredes

— Sexóloga

A nivel psicológico y social también existen repercusiones. La "expectativa irreal hacia el desempeño sexual" puede llevar al consumidor a "una falta de sensibilidad emocional hacia conductas sexualmente agresivas" que dejen en un segundo plano "la empatía hacia la mujer", cuenta la sexóloga. Esa "concepción del deseo basada en la violencia" afecta a la complicidad e intimidad de las relaciones y puede derivar "en que las chicas crean que deben participar en prácticas degradantes y agresivas para satisfacer sólo a sus parejas".

Para Paredes, la mejor herramienta para combatir estos problemas es la educación sexual, pero cree que no está enfocada de la manera correcta: "Si estuviese más centrada en el placer compartido, sabríamos que un alto porcentaje de las mujeres no llega al orgasmo sólo con la penetración, al contrario de lo que muestra en la pornografía".

Mentira del porno

Por ello, incide en que el componente del placer y sus diferencias entre hombres y mujeres deberían tratarse en los centros educativos para "dejar de escondérselo" a las generaciones venideras y que tengan que buscar respuestas "en la mentira del porn": "Si pudiéramos asistir al rodaje de una sesión de pornografía, seguramente dejaría de ser tan atractiva, pues desmitificaría el placer que nos vende", concluye la sexóloga.

Rentabilidad

El año 2025 fue un año extremadamente rentable para Onlyfans. El ejercicio supuso un incremento del 9% en su facturación, con unos ingresos que pasaron de 6.600 millones a 7.200. Un estudio de Barchart Data, una web especializada en datos de mercado en tiempo real, sitúa la compañía británica como la tecnológica que genera una mayor rentabilidad por empleado: 37,6 millones de dólares de media por trabajador. Por contextualizar, en el caso de Youtube la cifra es de 7,6 millones, y en los de Nvidia o Instagram, 3,6 y 2,5 millones, respectivamente.

Estos números se entienden al ver la tendencia alcista en las cifras de usuarios que la utilizan. Si bien países como Estados Unidos, Reino Unido y Australia cuentan un aumento ínfimo, en el caso de los países del sur de Europa el crecimiento durante 2025 fue exponencial. En el caso de España, el gasto en la plataforma ha crecido un 25,55%, con un monto total cercano a los 167 millones de euros que le sitúa como el décimo país del mundo que más ingresos ha aportado a la plataforma.

Los cinco países que más dinero gastan —según los buscadores de Onlyfans— son Estados Unidos, con 2.267 millones; Reino Unido, con 456,9 millones; Canadá e Italia, con 305,1 millones cada uno y México, con 250,1 millones de euros.

A pesar del paso de los años, el trabajo sexual sigue siendo uno de las ocupaciones que más consecuencias negativas puede acarrear y, a su vez, de las que más dinero genera.

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