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Entrevista | Mariola Cubells Periodista

Mariola Cubells (periodista) reflexiona sobre cultura y entretenimiento: «Bien usados, el sarcasmo y la ironía son síntomas de madurez intelectual y concordia»

La periodista valenciana protagoniza una doble cita en la Fundación CajaCanarias para debatir sobre la cultura, la música y el arte y con su espectáculo ‘Señoras y señoras’

Mariola Cubells, en Tenerife.

Mariola Cubells, en Tenerife. / María Pisaca

Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

La periodista valenciana Mariola Cubellsprotagoniza una doble cita en la Fundación CajaCanarias de Santa Cruz de Tenerife. Este miércoles 8 de abril clausura, junto al cantautor Víctor Manuel, los diálogos Contra el olvido: democracia, derechos y arte. Además, el jueves día 9 inicia una pequeña gira canaria con su espectáculo Señoras y señoras. Junto a la también periodista María Guerra estará en el Espacio Cultural de la capital chicharrera este jueves, en el CICCA de Las Palmas de Gran Canaria el viernes 10 de abril y un día más tarde en el Espacio Cultural de la Fundación CajaCanarias de Santa Cruz de La Palma.

Llega a Espacio Cultural CajaCanarias para charlar junto a Víctor Manuel de la cultura, la música y el arte contra el olvido. Se trata de un bonito lema en los tiempos que corren.

Me parece un delicioso lema. Con Víctor Manuel he compartido muchas cosas a lo largo de los años y siempre lo pongo como ejemplo de conversador excepcional, lúcido, divertido, entrañable y generoso. Son cosas difíciles de encontrar en un interlocutor, sobre todo de su categoría y talante. Él es mucho más que un cantante. Tiene una mirada crítica sobre el mundo, un compromiso vital apabullante que desgrana, no solo en sus canciones, sino cuando conversas de cualquier tontería con él. Creo que no hay mejor cosa que cantar contra el olvido y, si hay alguien que puede representar ese lema, ese es Víctor Manuel. Hay pocos cantautores que tengan himnos a lo largo de tantas décadas, cubriendo asuntos de calado y que tengan tal cantidad de canciones. Sobre todo porque son canciones escritas contra el tiempo. Ahora es muy fácil estar, escribir, opinar, decir y alzar la voz, pero Víctor Manuel fue un visionario a la hora de detectar asuntos vitales y sociales complejos. Tiene una mirada especial.

Dice que ahora es más fácil hablar de muchas cosas, pero ¿también es más fácil olvidar las cosas de las que se habla?

Es verdad. Gestionar la abundancia es muy complicado, y gestionar la rapidez, todavía más. Pero yo soy poco apocalíptica y confío en el sosiego, que también existe. Precisamente creo que existe cierta corriente en este momento, en este tiempo tan convulso, para volver a la calma. La calma puede ser balsámica. A Víctor Manuel le pasa eso: su cadencia y reflexión muestran que lo que dice no es improvisado, sino que está muy digerido. Creo que esa corriente se está dando incluso en la gente más joven, que no quiere tener tanta prisa, sino que apuesta por masticar bien, digerir, disfrutar y paladear en todos los sentidos.

Pero en mitad de tanta oferta, ahora parece que hay que hacer un ejercicio más concienzudo de búsqueda si se quiere dar con algo concreto.

Sí, ahora hay que buscar mejor, pero me parece que ese ejercicio también es contra el olvido, no solo de las grandes causas, sino de las pequeñas.

¿Qué valoración hace sobre la diferencia entre cultura como entretenimiento y cultura como ejercicio contra el olvido?

Creo mucho en la intersección entre ambas cosas. Soy muy pop y me gusta mucho el entretenimiento y disfrutar de las canciones por puro entretenimiento. Me parece que lo que hace Víctor Manuel es precisamente unir ambas cosas, y eso es algo tremendamente complicado. Pero también creo que cada uno se dedica a lo que se dedica. Él es un cantautor y sus canciones están pensadas, meditadas y reflexionadas. Escribe con una intención. Luego está el reguetón, que es entretenimiento. Creo que Víctor Manuel ha transitado por todo ello.

Usted también puede ser el reflejo de esa intersección. Ha analizado la sociedad española a través de la cultura.

Efectivamente, yo soy partidaria de la cultura pop y de la frivolidad, que no de la superficialidad, que son cosas distintas. A mí me parece que la frivolidad es un arte a lo largo de la historia, y en la literatura, el cine o el audiovisual hay clarísimos ejemplos. Creo que el sarcasmo y la ironía, bien usados, son síntomas de madurez intelectual y concordia. Hay que hacer un esfuerzo para estar en esos dos mundos y creo que navego muy bien entre los dos. Tiene mucho que ver también con aquello a lo que te has dedicado profesionalmente.

«La cultura del entretenimiento hace el mundo más feliz y permite gestionar los quebrantos»

Precisamente usted ha comunicado sobre televisión, música, espectáculos, gastronomía… Todas esas parcelas vertebran la sociedad y permiten analizarla.

Sí, creo mucho en la cultura del entretenimiento porque me parece que, bien entendido, hace un mundo más hermoso, feliz y permite gestionar nuestros propios quebrantos. Yo me tomo muy en serio el entretenimiento. Me tomo muy en serio opinar sobre ello, contar y hacer recomendaciones. Creo que a través del humor y el entretenimiento se pueden lanzar mensajes tremendamente importantes para que la vida sea más grata.

¿En qué punto se encuentra actualmente España en cuanto a la cultura del entretenimiento?

Existen grandes posibilidades de buscar, encontrar y gestionar bien en medio de la gran abundancia que existe, y que es abrumadora, al igual que ocurre con la información porque, hoy en día, para estar bien informado hay que hacer un ejercicio titánico, mucho mayor que el que se tenía que hacer hace tan solo cinco años. Para buscar buen entretenimiento, aquel que te acaricie y no te arañe, hay que hacer un gran esfuerzo. Y por eso todos estamos desconcertados y tratando de encontrar pequeños lugares en los que no nos volvamos locos. Pero también creo que hay que asumir los privilegios de los que disponemos y hay que usarlos para nuestro propio bienestar.

También visita Canarias para subir al escenario, junto a su compañera María Guerra, Señoras y señoras. ¿Cómo surgió idea?

Creo que hay que atreverse a hacer cosas. A mí me ha ido muy bien profesionalmente porque he hecho lo que he querido y este espectáculo es una aventura más. Escribí un libro hace tres años, un encargo, que se llamaba Mejor que nunca y era algo diferente a lo que había hecho hasta el momento, porque era un ensayo sociológico sobre la revolución de las mujeres nacidas en la década de 1960. Como no sabía qué hacer, me hice una pregunta que luego hemos incorporado al espectáculo: ‘¿qué haría un hombre mediocre en mi lugar?’. Pensé que él diría que sí y por eso pedí más dinero y me puse a escribir el libro. Me di cuenta entonces de que había un relato que no había sido contado y me envalentoné. El espectáculo surgió de una manera muy orgánica junto María Guerra. Escribimos el guion en julio de 2024 y en enero de 2025 estrenamos en Málaga. Llevamos 25 bolos sin haberlo planeado.

¿Y qué es lo que se ve sobre el escenario?

Es un espectáculo pop muy desenfadado pero con mucha sustancia. Nuestra intención es mostrar quiénes somos, por qué estamos aquí, quiénes formamos partes de nuestra generación. Pero también interpelamos a más mujeres y a otras generaciones. Además, somos mucho más feministas, ahora que hace 25 años. Yo no tengo la sensación de haber peleado como se debe hacer ahora, sino que tuve muchas facilidades. El colectivo que se ha generado ahora ha dado lugar a una unión que me encanta y por eso nos hemos dejado arrastrar por las más jóvenes.

¿Y se están logrando todos los avances necesarios?

Precisamente una de las cosas que tengo claras es que no podemos dejar de pedalear. Creía que no había posibilidad de involución, pero tenemos que seguir luchando más que nunca para poder garantizar los avances conseguidos.

¿Señoras y señoras es un espectáculo dirigido únicamente a mujeres?

Vienen hombres y mujeres, pero no por igual. El 95% del público es femenino. Eso siempre es así. No se trata de un monólogo al uso, sino que es una conversación entre nosotras dos e, incomprensiblemente, se trata de un relato que no existía y ahora notamos que había muchísima gente con ganas de escucharlo.

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