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El biólogo tinerfeño José Luis Martín Esquivel, nuevo director del Parque Nacional del Teide

El científico, que lleva décadas trabajando como investigador el Parque Nacional, sustituirá a Manuel Durbán tras su jubilación

José Luis Martín Esquivel, en la sede del Parque Nacional en La Orotava.

José Luis Martín Esquivel, en la sede del Parque Nacional en La Orotava. / MARIA PISACA

Verónica Pavés

Verónica Pavés

Santa Cruz de Tenerife

El biólogo José Luis Martín Esquivel, uno de los científicos que más ha defendido la conservación del Teide, es el nuevo director del Parque Nacional. Martín Esquivel cubrirá así la jubilación del ingeniero de montes Manuel Durbán que ha dedicado veinte años a dirigir este enclave de las Islas.

El científico, que ha sido hasta ahora coordinador del área de conservación del Parque Nacional del Teide, ha sido uno de los investigadores que más se ha volcado con el estudio de este lugar y, en especial, la delicada relación entre el desarrollo humano y la vida natural en un ecosistema natural. Como gestor ambiental, explica en su ResearchGate, «me interesa evitar la pérdida de biodiversidad y explorar la forma de conciliar esa conservación con el desarrollo».

Un breve recorrido por su vida laboral

Durante su vida laboral ha estado siempre vinculado de alguna manera u otra con la gestión pública de los recursos naturales. Entre 1988 y 1992 fue profesor asociado del Departamento de Biología Animal de la Universidad de La Laguna (ULL). En 1990 entró a formar parte del cuerpo de funcionarios del Gobierno de Canarias, llegando incluso a ser jefe de Áreas Protegidas. Entre 2002 y 2009, desempeñó el puesto de Jefe de Biodiversidad del Gobierno de Canarias, y entre 2009 y 2013 fue el Director de Desarrollo Sostenible de la Agencia Canaria para el Desarrollo Sostenible y Cambio Climático. Desde 2013 ostentaba el puesto de Jefe de Conservación del Parque Nacional del Teide, hasta este momento, en el que pasa a tomar las riendas del Teide.

Durante años ha alertado de los cambios que está produciendo el cambio climático en este entorno de alta montaña, y ha realizado –junto a otros investigadores de Canarias y del resto de España– diversos experimentos para tratar de salvar de la extinción a las delicadas especies que coexisten en el Teide. Su trabajo y sus principales hallazgos los ha recogido en diversas publicaciones que ha coordinado o bien firmado como autor principal, tales como el libro Cambio Climático en Canarias –que también firmó la geógrafa María José Pérez González–, Canarias Parques Rurales y Naturales; Fauna invertebrada en el Parque Nacional Timanfaya; Naturaleza de las Islas Canarias –que firma junto al ecólogo y biogeógrafo José María Fernandez-Palacios–o el Atlas de biodiversidad de Canarias.

Situación del Teide con el cambio climático

El investigador ha sido uno de los que más empeño ha puesto en difundir el delicado estado en el que se encuentra el Teide debido al aumento de temperaturas, que en este enclave ya está «más cerca de los dos grados», como él mismo ha expresado en algunas entrevistas. También fue pionero en advertir que este enclave va a sufrir una «catástrofe climática impresionante». De hecho, sus últimos trabajos muestran que el posible colapso ecológico está más cerca de lo que parece.

En uno de sus últimos artículos, publicado en 2022, sentenció que la cobertura de retamar del Teide ha disminuido un 30% en apenas 30 años debido al aumento de temperaturas. Detrás de este rápido declive de la biodiversidad endémica de la isla estaba, y así lo hacía notar este artículo, el intenso calor y la prolongada sequía, que cada vez se prolonga durante más tiempo. De continuar a dicho ritmo, Esquivel pronosticaba que el retamar podría llegar a desaparecer en 10 o 30 años, lo que causaría un «colapso» del ecosistema.

Hallazgo de un 'lago' de aire gélido

Martín Esquivel también es uno de los firmantes del asombroso hallazgo de un lago de aire gélido en las faldas del Teide. Se trata de una zona concreta, cercana al Portillo, donde los termómetros llegan a marcar -16 grados centígrados apenas unas horas antes de la salida del Sol. Se trata de una extensión de hasta 10 kilométros de territorio con una profundidad máxima de 70 metros registraba a unísono temperaturas inusualmente bajas en comparación con el resto del Parque Nacional cada cierto tiempo.Fue Martín Esquivel, de hecho, quien hizo la primera medición de temperatura pensando que era un error. «Acababamos de instalarla estación meteorológica y pensamos que podría ser un error de calibración», sentenció en una entrevista en ese momento.

Pero no ha sido lo único. En lo que se refiere al cambio climático, Martín Esquivel también ha tratado de advertir sobre las consecuencias que tendrá en la totalidad de la Isla y también en Canarias. n

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