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Rafael Arocha cuestiona la identidad canaria a través de 40 fotografías que rompen moldes

El fotógrafo grancanario, tras dos décadas fuera de Canarias, regresa a su tierra natal para cuestionar el relato histórico y la construcción de la identidad, con un proyecto que busca ampliarse

Pablo, de 15 años, al cuidado de unas cabras en la romería de Chinamada, en Tenerife.

Pablo, de 15 años, al cuidado de unas cabras en la romería de Chinamada, en Tenerife. / Rafael Arocha

Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

Alguien recordará al gallotia auritae es una propuesta que reflexiona sobre la construcción y representación de la identidad cultural canaria en el espacio público. El fotógrafo y docente Rafael Arocha (Gran Canaria, 1978) se encuentra detrás del objetivo de la cámara que ha capturado todos esos momentos y que conforman ahora este primer proyecto que se puede descubrir a través de internet de la mano de la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, a través del programa Identitaria Canarias, y que se centra en la promoción de creadores que, desde el arte contemporáneo, contribuyen a ensanchar la comprensión del patrimonio cultural canario y a fortalecer una identidad plural, crítica y abierta al futuro, en este caso, a través de la fotografía.

Recorrer Canarias con una cámara puede parecer un ejercicio de contemplación paisajística o documental. Sin embargo, para el fotógrafo Rafael Arocha, ese recorrido se convirtió –tras recibir el encargo de la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural– en una exploración mucho más profunda y la he servido ahora para realizar un profundo cuestionamiento sobre la identidad, el relato histórico y la forma en que la sociedad canaria se mira a sí misma.

Ampliación

Esta labor ha dado como resultado una serie de 40 fotografías que se alejan deliberadamente de la imagen turística o folclórica del Archipiélago. En su lugar, el grancanario propone una mirada –en ocasiones– incómoda, crítica e incluso contradictoria, que invita al espectador a replantearse qué significa realmente «lo canario». A pesar de que el encargo inicial contemplaba 25 imágenes, esta cantidad le parecía al autor insuficiente y por eso finalmente ha realizado una selección de 40 fotografías, tomadas en un periodo de apenas seis meses, tras recorrer cada una de las islas. Reconoce que ha sido un proceso intenso durante el que no solo obtuvo respuestas a algunos interrogantes sino que además le ha hecho cuestionarse otras muchas cosas.

Al amparo de la propuesta institucional, este proyecto busca ofrecer nuevas formas de representar la identidad contemporánea de Canarias. En este sentido, Arocha celebra la libertad creativa que le ha sido concedida y que, en ocasiones, puede llegar a escasear en este tipo de trabajos. Es por eso que el fotógrafo ha convertido este trabajo «en algo personal». Y por eso incorporó algunas de las inquietudes que ya venía trabajando desde hacía años atrás, como la permanencia o transformación de los elementos culturales aborígenes en la sociedad actual y la construcción del relato identitario. Arocha partía de una premisa clara: es imposible abarcar toda la complejidad del patrimonio canario. Por eso, optó por abordar un enfoque híbrido, en el que conviven lo documental y lo simbólico, lo espontáneo y lo escenificado.

Incomodidad

La serie de imágenes resultante ofrece elementos fácilmente identificables de la cultura canaria, mientras que otras introducen una ruptura que puede llegar a descolocar al espectador. Entre las escenas plasmadas se encuentra la de las primeras mujeres que participaron en la tradicional Danza de los Enanos en la Bajada de la Virgen de las Nieves de La Palma, un acontecimiento que rompe con más de un siglo de tradición masculina. Para el fotógrafo, esta imagen simboliza la tensión entre lo heredado y lo que está por construirse.

Retrato de Gara y Saray, primeras mujeres en ser bailarinas de la Danza de los Enanos de la Bajada de la Virgen de las Nieves desde 1905.

Retrato de Gara y Saray, primeras mujeres en ser bailarinas de la Danza de los Enanos de la Bajada de la Virgen de las Nieves desde 1905. / Rafael Arocha

En otras ocasiones, la reflexión se vuelve más simbólica, como es el caso de la instantánea que muestra una momia compuesta por partes de distintos cuerpos –el torso de una mujer y la cabeza de un hombre–, un hallazgo que, más allá de su valor arqueológico, sirve como metáfora de la construcción artificial del relato histórico. «A veces se construyen narrativas aunque las piezas no encajen», sugiere Arocha quien añade que precisamente esa idea atraviesa todo el proyecto: el patrimonio no es solo un conjunto de elementos heredados, sino también una interpretación y un relato en constante revisión.

Redescubrir

Para llevar a cabo este proyecto, Arocha optó por compaginar la planificación con la improvisación. En algunas islas partía con ideas claras y en otras se dejaba llevar por las conversaciones y los encuentros fortuitos. En realidad, reconoce, «la fotografía es una excusa para relacionarme con el mundo». Precisamente, ese enfoque le permitió descubrir realidades que desconocía, incluso siendo canario. Tras haber vivido dos décadas fuera del Archipiélago, su regreso en 2019 supuso un redescubrimiento del territorio desde una mirada más consciente y que ahora se ha venido a completar con este nuevo trabajo.

Recreación de una lapa que se custodia en el garaje de Cristina días previos a que salga en la procesión de la Fiesta de La Lapa de Caleta de Caballo en Lanzarote

Recreación de una lapa que se custodia en el garaje de Cristina días previos a que salga en la procesión de la Fiesta de La Lapa de Caleta de Caballo en Lanzarote / Rafael Arocha

Así, este proyecto le llevó a conocer historias locales, prácticas culturales y personas que forman parte de un tejido invisible pero esencial para el sostenimiento de la cultura y la historia canarias. Desde los ganaderos más jóvenes que mantienen aún hoy en día las tradiciones rurales, hasta los custodios de la lapa que sale en procesión Caleta de Caballo, en Lanzarote.

Nuevas lecturas

Tras su publicación a través de internet, Arocha afirma que las imágenes han provocado las impresiones que él esperaba del proyecto, tanto reconocimiento como rechazo y también desconcierto o incomodidad. Afirma que estas opiniones son una parte fundamental del proceso porque «me interesa que el espectador no se sienta del todo cómodo», ya que genera un espacio fértil desde el que cuestionar las ideas asumidas y abrir la mente hacia nuevas lecturas.

Esta postura coincide, explica Arocha, con una reflexión más amplia sobre la sociedad canaria, que, según algunos análisis, ha tendido históricamente a aceptar ciertos relatos sin cuestionarlos. Así, este proyecto plantea ahora una invitación a revisar esas narrativas y a asumir las contradicciones que forman parte de cualquier identidad.

Continuación

Aunque el encargo inicial ya ha sido entregado, este proyecto está lejos de concluir. Rafael Arocha lo concibe como un proceso abierto y adelanta su intención de ampliarlo y convertirlo en una publicación más extensa. Aunque también existen obstáculos, como la parte logística, ya que continuar recorriendo las Islas requiere de tiempo y recursos. Pero la motivación permanece intacta porque, sentencia, «es el encargo de mi vida».

Los tres textos que completan las imágenes

Pero el proyecto Alguien recordará al gallotia auritae no se limita únicamente a la parte visual. Rafael Arocha decidió incorporar textos de autores canarios, rompiendo con la idea de una única voz interpretativa, que completan la lectura de las imágenes y hacen más rica la propuesta de la página web. Esta decisión busca enriquecer el proyecto con perspectivas diversas, incluso contradictorias. Los autores elegidos son Dara Medina, Silvia Navarro y Pablo Estévez.

«Las fotografías son una excusa para reflexionar», explica Arocha. Los textos, al igual que las imágenes, no ofrecen respuestas cerradas, sino que abren nuevas preguntas sobre la identidad, la memoria y el presente del Archipiélago. Más allá de su dimensión artística, el proyecto plantea una reflexión de fondo: en un momento de cambios sociales, culturales y políticos, ¿cómo se construye la identidad de un territorio? ¿Qué elementos se conservan, cuáles se transforman y cuáles se cuestionan?

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