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El terrorismo cae a mínimos en dos décadas, pero el Sahel concentra más de la mitad de las muertes

Mali se mantiene como epicentro global del yihadismo y como uno de los países con mayor impacto en los flujos migratorios hacia Canarias

Un soldado maliense camina entre los restos de una base militar tras un ataque islamista

Un soldado maliense camina entre los restos de una base militar tras un ataque islamista

Las Palmas de Gran Canaria

Un récord positivo. Los ataques y muertes por terrorismo alcanzaron en 2025 sus niveles más bajos en casi dos décadas. Así lo reflejan los datos del Global Terrorism Index, publicado por el Institute for Economics & Peace (IEP), que además apunta que el Sahel —una región de gran relevancia estratégica para Canarias, especialmente por su impacto en fenómenos como la migración— concentra más del 50% de las víctimas mortales. Esta zona africana se mantiene, un año más, como el epicentro mundial del terrorismo. Países como Burkina Faso, Níger y Mali figuran entre los diez más afectados a nivel global. Mali, además, es uno de las principales países emisores de migrantes que llegan al Archipiélago a través de la ruta atlántica, considerada la más letal del mundo.

El año pasado se registraron 5.582 víctimas mortales por actos de terrorismo, lo que representa un 28% menos que en 2024. Sin embargo, sobre estas cifras está la constante amenaza de un repunte, impulsado por los conflictos emergentes en distintas regiones del mundo. Un escenario que, además, podría reactivar las rutas migratorias y revertir una tendencia que parece consolidarse en el Archipiélago, donde la ruta canaria ha registrado el mayor descenso de llegadas desde 2006.

El caso de Mali

Aunque las muertes por terrorismo han descendido hasta su nivel más bajo, Mali se mantiene como el epicentro global del terrorismo y se perfila como uno de los principales actores del Sahel. La frontera entre Malí, Níger y Burkina Faso sigue siendo el foco de la violencia, concentrando casi tres cuartas partes de los atentados y muertes registradas. Esta misma franja fronteriza es una de las principales rutas de tránsito para personas migrantes que encuentran en Canarias la principal puerta de entrada a Europa. Así, la expansión de las crisis de seguridad, guerras y episodios violentos coincide con los principales momentos de presión migratoria que han impactado a Canarias en las últimas décadas.

Mali, sumido en una profunda crisis política y de seguridad, se ha consolidado como el principal país de origen de migrantes que llegan a las Islas. La falta de oportunidades, unida al aumento de la violencia y a la presencia de grupos extremistas, ha intensificado el éxodo de miles de malienses que emprenden la ruta canaria. De este modo, los vínculos entre el Sahel y Canarias se estrechan cada vez más, impulsados por dinámicas migratorias que convierten cualquier cambio político, social o económico en la región en un factor determinante para el Archipiélago. Es tal esta influencia que, según datos de Frontex, entre 2023 y enero de 2026 llegaron a las Islas 27.575 personas procedentes de Malí, frente a 266 de Burkina Faso, 9 de Níger y 274 de Nigeria.

Este escenario podría agravarse si se tiene en cuenta la situación del país africano, que ocupa el quinto puesto entre los países más afectados por el terrorismo y continúa enfrentándose a importantes desafíos en materia de seguridad. Según informaciones procedentes de fuentes regionales, las autoridades malienses habrían liberado a más de un centenar de presuntos yihadistas con el objetivo de frenar los ataques contra convoyes de combustible, que estaban provocando un fuerte impacto en la economía local. El acuerdo alcanzado entre Bamako y estos grupos armados permitiría la apertura de un corredor de seguridad destinado a facilitar el paso de camiones cisterna hacia distintas localidades del país, en un intento de aliviar la escasez energética y reducir la presión sobre la población, que enfrenta importantes carencias provocadas por el colapso energético que sufre la región.

A esto se suma que recientemente las fuerzas rusas del Africa Corps, desplegadas en el Sahel para apoyar a la junta militar maliense, sufrieron un ataque directo de un suicida que conducía un coche bomba contra su convoy en Mali. El atacante detonó el vehículo cargado de explosivos mientras las tropas rusas y malienses se desplazaban por carretera. Un suceso que subraya la vulnerabilidad de estas unidades frente a tácticas extremistas.

Las muertes aumentan en Occidente

A pesar del descenso casi histórico registrado a nivel global, en Occidente se ha producido un fenómeno contrario: las muertes por atentados aumentaron un 280%. De las 57 víctimas contabilizadas, destacan las del ataque en Bondi Beach - en Australia -, con 15 fallecidos, y el atropello masivo en Nueva Orleans, que dejó 14 muertos.

Este incremento se asocia, principalmente, a factores como la intensificación de la polarización política y los procesos de radicalización de jóvenes a través de Internet. Asimismo, el informe subraya que los llamados "lobos solitarios" fueron responsables del 93% de los atentados mortales en países occidentales. El análisis también evidencia una reconfiguración en la geografía del terrorismo global: Pakistán encabeza por primera vez la lista de los países más afectados, mientras que Colombia reaparece en el ranking tras más de una década fuera. En el caso de Pakistán, desde 2023 han llegado a las Islas 408 personas procedentes de ese país.

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