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La última, y nos vamos

Jéssika Rojano: de abogada a humorista, la tinerfeña que hace reír con Ultraperiférica

La cómica canaria busca conectar con el público a través de la honestidad en su nuevo espectáculo, 'Ultraperiférica', que estrena el 8 de abril en el Teatro Leal

Jéssika Rojano.

Jéssika Rojano. / Andrés Gutiérrez

Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

Jéssika Rojano es humorista, actriz y productora, pero en el pasado también fue abogada. Nacida en Venezuela, llegó a Tenerife cuando tenía 15 años y desde entonces ha hecho de la risa una válvula de escape y, desde hace unos, también su forma de vida. Autoproduce sus propios espectáculos y el 8 de abril llega al Teatro Leal de La Laguna con Ultraperiférica, su última propuesta.

¿Por qué decide cambiar la abogacía por el humor tras siete años ejerciendo?

El humor siempre ha sido mi lenguaje natural. Durante un tiempo compaginé las dos cosas pero llegó un momento en que me era imposible mirar a la cara al juez habiendo contado chistes delante de él la noche anterior en un micro abierto.

¿De dónde le viene esa vena cómica?

Me viene de familia. Recuerdo siempre las cenas de Navidad contando chistes, sobre todo por parte de las mujeres. He crecido en la cocina, entre faldas, oyéndolas hablar y reír. Además, mis bisabuelos tenían una compañía de zarzuela que fue bastante famosa en la década de 1930. Ella era tiple cómica, que es el personaje de alivio cómico de esas piezas. Me corre por las venas porque mi tío también trabajaba en la radio y trató de montar un proyecto de humor. Cantaba canciones a las que les cambiaba la letra y fue con ellas a actuar a varios sitios. Yo me las sabía de memoria.

¿Se llegó a imaginar a usted misma ganándose la vida con el humor?

No. De hecho, cuando me entró el gusanillo del stand-up comedy me daba miedo porque no había demasiadas mujeres que sirvieran de referente. En ese momento se comenzaban a oír nombres como Eva Hache y, aunque en Canarias también había referentes, no se las conocía. Fue cuando descubrí a Petite Lorena que decidí dedicarme a ello.

Hoy en día, ¿el público recibe por igual una propuesta cómica de una mujer que de un hombre?

Creo que cada vez hay menos trabas, pero siguen existiendo. No estamos en la situación ideal. Hay una gran parte de la población que cree que las mujeres no somos graciosas porque cuando nos ven actuar piensan que estamos hablando completamente en serio, y se ofenden. Aunque existe un reto, también creo que estamos en un buen momento y en Canarias más, porque somos más mujeres que hombres en la comedia.

¿Cómo definiría su último espectáculo, Ultraperiférica?

Es una propuesta muy honesta y personal porque creo que lo personal es universal. Para darle forma me he preguntado a mí misma ¿qué me da miedo de no encajar?, ¿qué me parece estúpido? o ¿qué me da rabia de tal tema? Y a partir de ahí voy escribiendo los chistecitos. Estoy muy orgullosa de lo que he escrito porque me parece de lo más gracioso que he hecho nunca. Me he quitado muchas capas y con esa honestidad la gente acaba conectando. Muestro cómo me siento, en qué me he equivocado y en qué he sido incoherente.

Jéssika Rojano.

Jéssika Rojano. / Andrés Gutiérrez

¿Se siente cómoda mostrando esa parte autobiográfica sobre el escenario?

Nos nutrimos de lo que vemos porque, de lo contrario, es imposible. Hay dos tipos de cómicos, el que te dice que habla de su vida personal y el que miente. Es así, porque la vida es la que te lo da todo y el sentido del humor también se crea a partir de nuestras vivencias.

Demuestra con sus propuestas que cualquier tema puede ser susceptible de risas, desde hacer un bizum hasta la masificación de Canarias por los turistas. ¿Llevar esos temas fuera de Canarias es complicado?

No. Puede parecer algo muy local, pero es también algo muy universal. La gentrificación y la pérdida de la identidad es algo que nos afecta a todos. El sentimiento de estar perdiendo las tradiciones es algo de todos y por eso la gente empatiza.

¿Es difícil hacer humor hoy en día, con los sentimientos de la gente están a flor de piel?

Todo depende de lo entregado que esté el público. Cuando saben lo que van a escuchar, el humor es simplemente un canal de comunicación que está abierto, y la gente se muestra pletórica. Pero cuando actúo en un lugar que no es el habitual, donde la gente no me conoce, hay que tener mucha mano izquierda. En esas ocasiones soy un poco más didáctica, siempre a través de la risa.

Por lo que dice, el humor para usted es mucho más que una forma de trabajo, también es una válvula de escape.

Yo me como mucho la cabeza y precisamente también me río de eso. Por eso tampoco podría hacer otro tipo de humor. He tratado de hacer un humor más observacional, pero no, al final siempre tengo que hablar de las cosas que me interesan, aunque con un tono surrealista. Convierto las situaciones en tan delirantes que acaban siendo divertidas. El otro día estaba intentando escribir un bloque sobre hacer bizums y terminé hablando del capitalismo… No sé, soy así...

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