Mariloli, la costalera más veterana de Tenerife: "El futuro de la Cofradía está asegurado"
Tras más de dos décadas cargando a Jesús Cautivo, Marçia Dolores Delgado Martín destaca la importancia de la unión femenina en la cofradía, en un contexto donde la participación de los hombres es menor

La costalera María Dolores Delgado. / María Pisaca

María Dolores Delgado Martín, Mariloli, es la costalera más veterana de la Cofradía chicharrera de la Esperanza Macarena y Jesús Cautivo. A sus 74 años, vive la fe como una forma de vida, pero se trata, sobre todo, de una manera muy personal de enfrentarse al mundo, con sus propias normas. Tras dos décadas cargando los cerca de 900 kilos que pesa la imagen de Jesús Cautivo, afirma que su organización se encuentra en un buen momento, con el futuro asegurado, pero no sucede lo mismo con el resto de la religión católica.
Fue usted de las primeras costaleras mujeres en llevar la imagen de Jesús Cautivo hace más de 25 años, cuando la imagen llegó a Tenerife. ¿Por qué decidió dar ese paso tan importante?
Me emocionaba aquella posibilidad. Yo antes salía en las procesiones como nazarena, con el famoso capirote, y veía a los hombres costaleros cargando las imágenes y me desconsolaba. Cuando supe que esta cofradía iba a ser la primera de España que tuviera únicamente mujeres costaleras no me lo pensé y quise ser la primera en entrar. No sabía muy bien lo que iba a tener que hacer pero desde el principio conformamos una cuadrilla grande y estable y no me arrepiento para nada.
¿Cambió mucho su percepción de la fe de su etapa como nazarena a la de ahora como costalera?
Yo me siento religiosa de igual modo, y a lo largo de toda mi vida. Creo en Dios y en la Virgen y sé que arriba tiene que haber algo. Soy religiosa, pero soy practicante cuando quiero. Hay semanas que voy a misa, hay otras que no, algunos domingos veo la misa por televisión... Lo que pasa es que, como todos, yo he visto cosas de la Iglesia que no me han gustado. El Señor era un pobre viajero con cuatro cosas, que vivía descalzo e iba predicando sin pedir nada a cambio. Por todo eso me choca ver a personas en el seno de la Iglesia con una gran cruz o anillos de oro y moviéndose en grandes coches. Eso no es religión, y ahí creo que hay cosas que no cuadran. Yo soy más pobre que una rata y por eso hay cosas que me hacen dudar, no de la religión en sí o de mi fe, sino de las otras personas que están hablando de la fe cristiana en nombre de todos nosotros. No es posible que se cobre por hacer una misa en memoria de un difunto. No, el Señor hablaba gratuitamente.

Mariloli junto a algunos compañeros de la Cofradía en el local que tienen en Santa Cruz de Tenerife. / MarÍa Pisaca
¿Pueden ser esos detalles el detonante para que la juventud poco a poco se haya ido desvinculando de la religión?
Creo que sí, porque no perciben la unión que debería existir en el seno de la Iglesia. Por eso nosotras, en la Cofradía, trabajamos tanto para fomentar la unión y llamar la atención de las juventudes. Las animamos a que vengan y que salgan con nosotros porque la Iglesia ha retirado a mucha gente a lo largo de la historia, aunque el Señor no retiraba a nadie, al contrario, los recogía. Recogía a mendigos, recogía a prostitutas y recogía a toda clase de personas, pero parece que hoy en día lo que hacen es poner trabas para que la gente se sume a la fe.
Históricamente, la religión ha sido una forma de unión entre el pueblo, la razón por la que muchas mujeres se reunían par a rezar, por ejemplo.
Totalmente. Hay mucha gente creyente, pero también existe un gran desapego hoy en día. También es algo que depende de la propia ciudad de la que hablemos. Por ejemplo, en La Laguna se nota mucho más esa hermandad que debe rodear a la fe que en Santa Cruz. En La Laguna se vive de otra manera, se trata de un modelo más castellano.
¿Ser costalera tiene fecha de caducidad?
Yo voy a seguir hasta que me deje el cuerpo. Yo pienso que el año que viene volveré otra vez, si el cuerpo me deja. Aunque todas estamos tocadas, de las cervicales, de la espalda, de las lumbares… Pero cuando nos metemos debajo del paso no sentimos dolor, todo se nos pasa.
«Soy costalera desde hace 20 años y con el paso de los años ha ido creciendo el interés por participar»
¿Ha pasado por diferentes momentos la Cofradía de la que forma parte? ¿En qué momento diría que se encuentran en la actualidad?
Empezamos con 28 mujeres costaleras y ahora somos 32. Este es el año en el que van a salir más mujeres y hemos tenido que alargar los travesaños del paso para poder entrar todas, porque no queremos dejar a nadie fuera. Así que podemos decir que con el paso de los años ha ido creciendo el interés por ser costalera. Pero también sucede que muchas van y vienen. Muchas de nosotras somos mayores y sufrimos enfermedades que no nos permiten seguir cargando y también hemos tenido algún fallecimiento. Luego está el caso de personas que un año participan y al siguiente no. Pero en general todas tenemos la misma ilusión por poder llevar a Jesús Cautivo.
Así que la Cofradía tiene el futuro asegurado...
Totalmente. Hay muchas familias integradas, porque las madres han traído a sus hijas y las nuevas generaciones están entrando con fuerza. Pero más allá de las mujeres, los hombres también nos apoyan y eso a mí me emociona mucho. Cuando salimos en procesión, los hombres nos aplauden y nos vitorean y nunca ha habido un pique ni un mal rollo. Al contrario, el año pasado, por ejemplo, el paso de Jesús Cautivo cumplió 25 años y decidimos compartir con los hombres la procesión. Ellos lo cargaron un tramo y nosotras otro tramo, y fue muy emocionante.
Sobre todo después de la pandemia, cierta parte de la población más joven ha redescubierto la fe y proliferan ahora grupos que emplean la religión para conectar entre ellos.
Sí. Hay mucha gente que está encontrándose de ese modo y me gusta, me parece bien, pero también es verdad que hay mucha rotación en ellos, la gente no dura y eso ocurre porque falta algo.
«Cuando salimos en procesión, los hombres nos aplauden y vitorean; nunca ha habido piques o mal rollo»
Aunque han recibido el apoyo de los hombres a lo largo del tiempo, eso no es algo que abunde porque hay casos de cofradías o hermandades que no permiten el acceso de la mujer. ¿Cómo se vive eso en pleno siglo XXI?
Es algo que no entiendo. En nuestro caso, si en algún momento faltaran mujeres costaleras, no tendríamos ningún problema en que un hombre procesionara junto a nosotras. De hecho, en el caso del paso de la Esperanza Macarena, hemos ayudado a entrar a hombres y ellos nos lo han agradecido.
¿Todas las costaleras son personas muy creyentes y practicantes?
No todas. No estamos todo el día en la iglesia. Somos practicantes, pero no forofas.
¿Y en su caso concreto?
Yo tengo fe en mi Cristo y creo en Dios, pero lo que más me mueve es poder estar debajo de Jesús Cautivo durante la procesión. Lo considero un honor y es algo que no sabría explicar con palabras. A todas nos duele el cuerpo en ese momento, pero eso no importa. Yo fui la primera de las costaleras en salir descalza en la procesión por una promesa y después me siguieron muchas otras, pero este año ya no nos dejan porque la calle no está en condiciones, así que buscaremos otra forma de cumplir nuestras promesas.

Mariloli en la entrada del local de la Cofradía, junto al barranco de Santos de Santa Cruz de Tenerife. / María Pisaca
A pesar de que la Semana Santa es un momento muy importante para los cristianos, la fe se practica durante todo el año, y en eso ustedes son un ejemplo, porque trabajan los doce meses del año.
Sí, todo el año. Siempre tenemos algo que hacer y, si no, estamos inventando algo. El año pasado se hizo el palio y lo bordamos entre todas. Si se rompe algún faldón, lo arreglamos, si se rompe una jarra, nos ponemos a ello y así estamos todo el año. Estamos siempre en contacto.
¿Qué aportan las mujeres a organizaciones como estas?
En este caso, las mujeres montamos, desmontamos y hacemos de todo juntas. Hay muchos hombres que tienen sus trabajos y que tienen otra vida y no podrían vivir la fe como la vivimos nosotras. Yo creo que las mujeres estamos más unidas que los hombres en lo que a la práctica religiosa se refiere y, sobre todo, durante todo el año.
¿Por eso cuentan con tantas mujeres también en la Junta de Gobierno de la Cofradía?
Yo creo que sí. Tenemos una hermana mayor y en la Junta de Gobierno son siete mujeres, todos los miembros lo son, y además hay personas de todas las edades.
Pero más allá de esta Cofradía de la Esperanza Macarena y Jesús Cautivo, ¿diría que hay machismo en la religión católica?
Mucho. Hay casos de cofradías en Sevilla que no han permitido entrar a las mujeres para que carguen las imágenes. Pero yo creo que con el paso del tiempo eso cambiará porque ya se está notando que los hombres están abandonando también estas organizaciones. Creo que los hombres tienen otra forma de afrontar la fe en esos grupos porque se lo plantean como fechas puntuales, mientras que nosotras lo vivimos durante todo el año. También está el caso de la Esclavitud del Cristo de La Laguna, que ha negado la entrada de las mujeres durante años y el caso ha llegado incluso al Vaticano. No sé a qué viene tanto revuelo, porque todos somos iguales. De hecho, son las mujeres las que están sosteniendo la fe y, en este caso en concreto, las que más quieren participar en las procesiones.
«Muchos jóvenes se suman a grupos religiosos pero también hay mucha rotación y eso ocurre porque falta algo»
El futuro de la Cofradía parece estar asegurado pero, ¿cómo valora la práctica de la fe cristiana en la actualidad?
Yo creo que el grueso se concentra en la Semana Santa. Normalmente, entras en iglesias como la Concepción de Santa Cruz de Tenerife durante el año y está vacía, pero llega el Jueves Santo y no se puede ni entrar. Está claro que no se puede afirmar que sea así en todos lados, pero sí es cierto que antes se veía a más gente visitando las iglesias. Además, en la propia Semana Santa, en buena parte de las procesiones, se ve muy poca gente. Pero cuando llega nuestro turno eso cambia. Salimos cerca de la diez de la noche pero desde las cuatro de la tarde ya hay personas esperando, porque es como un espectáculo y también hay mucha devoción por estas dos imágenes en concreto, por la Esperanza Macarena y por Jesús Cautivo. En ese caso, podemos decir que se revierte un poco la religiosidad y vemos a gente llorando y aplaudiendo. Hace tiempo hasta le tiraban joyas a las imágenes, las mujeres sobre todo.
¿Qué llega a hacer la gente por devoción?
Muchas personas tienen devoción por Jesús Cautivo. Por ejemplo, este año un matrimonio ha donado el traje que va a lucir. Creo que esa es la mayor muestra de fe, porque imagina lo que ha podido costar esa ropa.
Ahora que nos encontramos ya en plena celebración de la Semana Santa. ¿Cree que estas jornadas están perdiendo su esencia, que la sociedad lo vive más como un periodo de vacaciones?
No, creo que aquella persona que es creyente se queda y participa. Pero eso no se da tanto entre los más jóvenes. A pesar de todo ello, yo creo que se está produciendo un cambio porque cada vez acuden a nosotros personas de menos edad. Hay muchos niños, niñas sobre todo, que quieren salir con nosotras. Tenemos a niñas realmente pequeñas que se visten de costaleras y salen también en la procesión. Es increíble porque se saben los pasos, vienen a vernos ensayar y se saben lo que hacemos y cómo, así que el futuro está asegurado por esa parte. Por parte de los hombres, sí cuesta encontrar más costaleros, pero nosotras estamos llenas.
«Las mujeres sostienen la fe y, en este caso en concreto, son las que más quieren participar en las procesiones»
¿Qué supone para usted el Jueves Santo, el día que procesiona el paso de Jesús Cautivo?
No tengo ninguna rutina pero sí que vivo muchos nervios desde que me levanto. Es un día completo porque venimos a la sede desde temprano para preparar los bocadillos y ultimar los detalles de las flores. Con la emoción dormimos poco porque ese día es muy especial. Caminamos bajo la imagen que veneramos y es un sentimiento tan bonito que no lo puedo ni explicar con palabras. Vamos llorando pero también nos reímos y cada una lleva su promesa a cuestas. Nuestro único objetivo es poder cumplirla.
Suscríbete para seguir leyendo
- La UE lo hace oficial: a partir de 2027 los tinerfeños ya no tendrán que cambiar el móvil a menudo por culpa de la batería
- La visita del papa León XIV a Tenerife el 12 de junio obliga a cerrar la autopista del Norte en horas puntas
- Llega a Santa Cruz de Tenerife desde China el primer muelle flotante de Canarias para reparar grandes barcos fuera del agua
- El plan de reforma de la avenida de La Trinidad, en La Laguna, se retrasa por el carácter privado de sus soportales
- La Aemet advierte: lluvias moderadas y temperaturas en descenso este miércoles en Tenerife
- Iker Casillas se deja ver en Tenerife con una visita a un conocido guachinche de La Orotava
- La Justicia tumba el recurso del Cabildo y confirma la caducidad ambiental del Circuito del Motor de Tenerife
- El Puerto de Santa Cruz de Tenerife se queda solo: el Ministerio de Cultura avala salvar el silo por sus valores de 'gran relevancia