Tres de cada diez alumnos en Canarias se distrae con el móvil en el aula: "Pierdo la noción del tiempo en clase"
El 73% de los centros públicos de Canarias permite al alumnado el uso de móvil con fines educativos, pese a los estudios que afirman que usarlos en exceso afecta al rendimiento académico y la concentración

Niña mirando el móvil / Europa Press
Virginia Reyes
Tres de cada diez alumnos en Canarias reconoce distraerse con las pantallas y no atender a la explicación del profesorado en "todas o la mayoría" de las clases, de acuerdo al informe PISA por el Ministerio de Educación y Formación Profesional (MEFP). Esto supone un problema para una educación cada día más digitalizada, pues según la Estadística de la Sociedad de la Información y la Comunicación, en los centros educativos no universitarios del MEFP, el 73% de centro públicos en Canarias permite al alumnado el uso de móvil con fines educativos en la Educación Secundaria Obligatoria.
No en vano, ya hay estudios que concluyen que el uso excesivo de pantallas y de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) merma el rendimiento académico, así como a la concentración, la memoria y la capacidad de pensamiento crítico.
"El móvil deja de ser entretenimiento cuando la persona no es capaz de vivir su día a día sin él y pierde la noción de la realidad", explica Roberto García, psicólogo especializado en trastornos mentales y profesor de la Universidad Europea de Canarias (UEC). Por razones como esta, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no usar los dispositivos más de dos horas al día en niños y adolescentes, puesto que su uso de forma compulsiva puede producir dependencia. En concreto, según la plataforma hospitalaria SOM Salud Mental 360, la "búsqueda instantánea" activa el "sistema de recompensa" del cerebro generando adicción.
Los recursos digitales como herramienta
García manifiesta su descontento con la "educación digital" y puntualiza la necesidad de usar los recursos digitales como "herramienta" y no como "sustitutivo". No en vano, aconseja "leer en papel y escribir a mano", ya que tal y como afirma el psicólogo, el uso de pantallas y la Inteligencia Artificial disminuyen "la capacidad cognitiva y creativa". Es más, el experto declara que un tiempo de exposición excesivo con la tecnología consigue que el cerebro se desarrolle de "manera adicta" y, por consiguiente, aumenta el riesgo de caer en otras adicciones, como de sustancias nocivas.
"A veces en clase pierdo la noción del tiempo porque me pongo con el móvil", reconoce Carmen Roda, alumna de medicina de la Universidad de La Laguna (ULL). De hecho, para Roda, el dispositivo genera tanta "distracción" a la hora de estudiar que "en época de exámenes" se desinstala "las aplicaciones más adictivas" para que no interfiera en su concentración y rendimiento. Del mismo modo, Alejandro Barreto, estudiante de informática y también de la ULL, manifiesta que durante una explicación "poco interesante" por parte del profesorado prefiere "jugar con el ordenador" para que la clase "sea más corta".
En el caso de Aroa Hernández, alumna de magisterio primaria de la ULL, intenta usar menos las redes sociales "de forma consciente". Hernández se desinstaló la aplicación de TikTok por ser "absorbente", ya que según explica "empiezas viendo un vídeo y acabas una hora y media después".
Descargas de dopamina
Este comportamiento adictivo se debe a las "descargas de dopamina" en el cerebro. Por ejemplo, los "likes" en redes sociales proporcionan placer inmediato, según la Fundación del Sueño Mónica Duart. De la misma manera, esta asociación muestra en el estudio Sueño y bienestar que las pantallas emiten una "luz azul" que engaña al cerebro haciéndole creer que es de día, pese a ser de noche. Por ende, el estímulo del dispositivo retrasa la hora de dormir o puede generar insomnio.
Sin embargo, para Roda el "momento de calma del día" consiste en mirar el móvil o escuchar música de fondo para poder dormir. En este sentido, la joven argumenta la urgencia de poder disfrutar de "una descarga emocional" para no estar "hiperconectada". De hecho, considera que si pudiera estar un día sin dispositivos se sentiría más "liberada". Así pues, comenta que alguna vez ha pensado en comprar "un móvil antiguo de solo llamadas", aunque no lo ha llevado a cabo.
"No podemos eliminar la tecnología de nuestras vidas, debemos trabajar para que haya un uso racional y adecuado", aclara Roberto Luis Expósito, trabajador social del programa Reinicia-T, para jóvenes de 14 a 24 años, de la ONG Proyecto Hombre. De esta manera, Expósito concluye, basándose en su experiencia en terapias con adolescentes, que estos "se refugian en la tecnología", a menudo es por "otros problemas de fondo". Es el caso, por ejemplo, de las víctimas de acoso escolar.
Asimismo, el trabajador social expone que "quedarse en casa" tiene riesgos. Puesto que, hay problemas con "los foros o con grupos digitales" que refuerzan conductas dañinas. De hecho, el estudio Infancia, adolescencia y bienestar digital de Red.es y Unicef expone que la búsqueda constante de validación en las redes sociales se relaciona con una menor autoestima, ansiedad o depresión en la juventud.
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