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Entre antes y después: el escultor Luis Martín detiene el tiempo en el Espacio Bronzo con basalto y mármol

La exposición presenta piezas creadas en 2025 que exploran la relación entre el arte y la ciencia y que invitan a interactuar con el público

Luis Martín junto a varias de sus obras en el Espacio Bronzo.

Luis Martín junto a varias de sus obras en el Espacio Bronzo. / María Pisaca

Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

El escultor Luis Martín (Tenerife, 1957) detiene el tiempo, o al menos lo intenta, en el Espacio Bronzo de La Laguna. Condensa los minutos y las horas a través de la talla del basalto, que forma parte de su indeleble huella insular, pero que también deja espacio para el mármol -aquel que tanto empleó en su época de trabajo en Barcelona-, protagonista de algunas de las piezas más impresionantes de Entre antes y después, la muestra que se puede ver hasta el viernes 27 de marzo en la sala lagunera, donde también se puede contemplar obra gráfica, elaborada con varias técnicas, como collage, fotografía o impresión sobre papel.

Así, las piezas del creador tinerfeño transitan entre la abstracción y la figuración y combinan a la perfección ese matrimonio que parece estar formado por el arte y la ciencia. Se trata de obras confeccionadas, sobre todo, en el año 2025, aunque se completan con algunas de producción anterior, puesto que la temática del tiempo siempre ha sobrevolado la mente del creador que ahora trabaja desde un pequeño taller de Güímar.

Cuestión universal

Afirma que el paso del tiempo "es una cuestión universal que afecta a todo el mundo" y por eso ha centrado su propuesta en la idea de que todo tiene un principio y un final, "aunque a cada uno nos afecta de forma diferente", precisa.

El paso del tiempo también marca la producción de estas obras puesto que algunas tomaron forma en los años 2015 o 2016, cuando el autor se encontraba a caballo entre Barcelona y Tenerife. En aquellos años, trabajaba junto al escultor Xavier Corberó y por eso empleaba más el mármol en sus creaciones. Sin embargo, en la actualidad, la pierda volcánica y el basalto han tomado protagonismo en sus creaciones. El empleo de este material es, además, una forma de volver a su niñez, que pasó en El Hierro, rodeado de estos materiales, a los que además ha vuelto con el paso del tiempo para realizar diferentes trabajos teóricos.

Diferentes materiales

El cambio de materiales condiciona, además, la forma de trabajar del artista puesto que en su taller se entremezclan estos días restos de piedra con trozos de mármol negro de Bélgica, mármol blanco o basalto. Todo ellos hablan, inevitablemente, del paso del tiempo. No en vano, recuerda Martín, las lápidas están hechas en mármol y no hay mayor muestra del paso del tiempo.

Para Martín, las piedras encontradas en la playa son la mayor muestra del paso del tiempo porque son producto de la erosión. Ahora, en ellas ha tallado espirales que demuestran que "todo tiene un principio y un final y eso forma para mí, en sí mismo, es una metáfora", indica.

Cuadros

Entre antes y después también cuenta con una serie de piezas en las que los tickets con números que se emplean para establecer el orden de llegada en diferentes establecimientos cobran protagonismo. "Nos hacen perder mucho tiempo", sentencia el escultor que empezó a coleccionarlos hace unos diez años para dar forma ahora a diferentes piezas entre las que destaca un gran cuadro con una sinuosa serpiente elaborada con estos pequeños trozos de papel. Aunque en un principio quería darle forma a una tortuga con este material, finalmente plasmó esta serpiente de manera inconsciente. Curiosamente, cuenta que más tarde supo que en alemán, hacer cola se podría traducir literalmente como hacer la serpiente.

Algunas de las piezas hechas con piedra volcánica.

Algunas de las piezas hechas con piedra volcánica. / María Pisaca

La puntualidad y la prisa son dos de los conceptos que Martín no quería dejar pasar en esta exposición. Es por esa razón que en uno de los cuadros ha introducido un cronómetro que marca el ritmo, así como el dinero, que también aparece reflejado en otros dos collages. "En la actualidad, todo gira alrededor de conseguir dinero, y eso tiene una fuerte relación con el tiempo, porque continuamente estamos esperando que pase para poder lograr la cantidad suficiente para disfrutar de unas vacaciones o para hacer cualquier plan", relata Martín.

Movimiento

El movimiento también está presente en en muchas de estas piezas, que aceptan un soplido o una leve caricia para ponerse a girar sobre sí mismas. Esta es precisamente una característica de la producción artística de Martín, que a lo largo de los años ha ido introduciendo estos detalles en algunas piezas, que permiten que el espectador interactúe con ellas.

Otra de las estaciones de esta exposición está compuesta por piezas más pequeñas que incluyen signos metafóricos realizados en mármol que muestran, por ejemplo, el símbolo del infinito o el Conejo blanco del cuento de Alicia en el país de las maravillas. Asimismo, Martín incluye el Reloj del Apocalipsis (Doomsday Clock), que representa lo cerca que se encuentra la humanidad de su propia destrucción -actualmente está a 85 segundos de la medianoche-, sin embargo, aunque este reloj suele tener su centro en mitad del océano Atlántico, Martín lo sitúa ahora sobre Canarias.

Reflexionar

Paradójicamente, el escultor solicita al público que detenga su tiempo para poder disfrutar al completo de esta propuesta con la que el artista desea que la gente reflexione y pose su mirada en cosas en las que normalmente no se fija. "Hacer visible lo invisible", resume el escultor quien también le ha dedicado una obra a su madre: un calendario realizado en mármol negro que está parado en el tiempo, en el día 12 de diciembre, el día del cumpleaños de su progenitora.

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