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Fernando Álamo recupera medio siglo después su impactante 'Knife' en la Galería Bibli de Tenerife

El Premio Canarias de Bellas Artes expone en Tenerife una versión renovada de aquella experiencia de 'body art' que cuestiona la sociedad de la década de 1970

La nevera es una de las piezas centrales de ‘Knife’, tanto hace 50 años como en la actualidad.

La nevera es una de las piezas centrales de ‘Knife’, tanto hace 50 años como en la actualidad. / Andrés Gutiérrez

Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

Fernando Álamo (Santa Cruz de Tenerife, 1952) hizo de su tierra natal, en la década de 1970, un espacio de experimentación adelantado a su tiempo. Knife fue, en el Ateneo de La Laguna, un auténtico cuchillazo en la trayectoria de este artista que en 2014 obtuvo el Premio Canarias de Bellas Artes e Interpretación. De las paredes de aquel edificio colgaron telas desgarradas con cuchillos que se intercalaban con fotografías, dibujos y textos con la crudeza del matadero. A ellas se unían proyecciones audiovisuales con imágenes grabadas en un matadero real y secuencias donde el cuerpo humano aparecía herido o amenazado por un cuchillo. Medio siglo después, la Galería Bibli de Santa Cruz de Tenerife recupera –hasta el 15 de mayo– parte de aquella idea que, como dice el autor, está más viva que nunca.

En 1976, el artista tinerfeño presentó en el Ateneo de La Laguna Knife, un montaje multimedia considerado una de las primeras experiencias de body art en Canarias y de las más tempranas de toda España, y con la que realizó "una reflexión precoz sobre el cuerpo, la violencia y el sacrificio", tal y como explica el crítico de arte y curador Octavio Zaya en el texto que acompaña esta muestra.

Una vuelta más

El Premio Canarias puntualiza que realmente nunca abandonó aquella propuesta ya que incluye un concepto sobre el que ha pivotado parte de su obra a lo largo del tiempo. En 1984 realizó una revisión de la propuesta inicial en una revista y años más tarde la volvió a retomar con ocasión de una exposición que organizó Carlos Díaz-Bertrana en el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) y en el Centro de Arte La Recova para recoger el trabajo realizado por artistas de la generación de la democracia, tal y como le gusta definirla.

Esta nueva propuesta de Knife llega a Bibli con la reedición de las fotografías originales del año 1976 en pequeño formato y de las que se han puesto a disposición del público 25 ejemplares. Entre las nuevas piezas de esta exposición destaca un gran mural de ocho metro de largo por cuatro metros de alto con el que realiza una nueva lectura de aquella intención que lo llevó a iniciar el trabajo en la década de 1970.

Todo inventado

Álamo asegura que el concepto de esta propuesta "sigue totalmente vigente, más aún si examinamos los tiempos actuales". Rememora, así, los años en los que desarrolló el concepto inicial: "Franco acababa de morir, la situación social y política en España era bastante complicada y el Ateneo además se arriesgó mucho al permitirme desarrollar esta propuesta porque eran tiempos confusos". A pesar de ello, llama la atención sobre que casi todo está inventando en el mundo de la creación y "lo que hacemos los artistas es dar vueltas alrededor de lo mismo, porque los géneros en pintura son relativamente pocos y siempre estamos divagando".

Sobre los días actuales y la posible recepción de esta propuesta por parte del público, Fernando Álamo expresa que "creo que ahora mismo vivimos con más tranquilidad este tipo de propuestas porque estamos acostumbrados a ideas mucho más radicales, que vemos incluso en programas de televisión, por ejemplo". Sin embargo, en la década de 1970, "vivíamos en un mundo sin imágenes", y enfatiza que "Canarias era un páramo tremendo y en lugares como Tenerife teníamos que inventarlo todo".

Inquietud

Reconoce que vivió con inquietud aquella presentación de Knife hace 50 años pues que se inmortalizaron instantes delicados de los animales a su paso por el matadero. "El público lo recibió con cierto estupor y conozco a gente a la que les causó sorpresa poder ver ese tipo de material", relata el artista quien explica que buena parte de esa propuesta llegó de la mano de una exposición anterior que realizó en 1972 en los sótanos del Castillo de Paso Alto titulada La opresión de los sentidos y a la que siguió, un año más tarde, Sobre la paz o Proyectos para una bandera, en la Sala Conca, por lo que se encadenaron diferentes proyectos con una increíble fuerza.

Varias de las fotografías incluidas en la muestra.

Varias de las fotografías incluidas en la muestra. / Andrés Gutiérrez

No obstante, precisa que sí hay algo novedoso en esta ocasión y es el empleo de un nuevo material, las gomas elásticas. Explica que, mientras está en su estudio, "siempre estoy investigando nuevas formas porque, de lo contrario, esta profesión sería un aburrimiento y por eso busco cosas que me sorprendan a mí mismo". Inquietud y desolación son otros dos sentimientos que, inevitablemente, van a aparecer en el interior del público, que podrá ver imágenes en las que aparecen tres cabezas de vaca dentro de una nevera oxidada.

"La imagen de ese aparato viejo y vacío puede ser más fuerte y rompedora que cualquier otra pieza", reflexiona el autor, quien añade que "los lenguajes del arte son múltiples, nunca son cartesianos, y se pueden interpretar de múltiples maneras porque nuestro trabajo como artistas es sembrar el interés entre el público".

El artista asegura que el montaje en la Galería Bibli "es bastante didáctico", puesto que está plagado de documentos que ilustran el proceso y dan una idea de esta experiencia que es, al mismo tiempo, dura y bella.

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