La regularización de migrantes no borrará la economía sumergida en Canarias
Las regularización aumentará la población activa y aportará mayor seguridad jurídica a beneficiarios y empresas

Un obrero extranjero trabaja en Canarias. / Andrés Cruz
La regularización de migrantes, que comenzará el próximo 1 de abril, abre un nuevo escenario tanto para los beneficiarios como para las empresas y el mercado laboral del Archipiélago. Facilitar que alrededor de 40.000 personas en las Islas puedan conseguir papeles incrementará la población activa de Canarias, aumentará la disponibilidad de trabajadores para sectores intensivos en mano de obra y elevará la recaudación de impuestos. La regularización también hará aflorar parte de la economía sumergida que existe en la región, porque, en su mayoría, estas personas ya trabajan en negro. Sin embargo, este proceso no acabará por completo con la economía en B.
Pero, ¿qué efectos tendrá darle la oportunidad de arreglar su situación administrativa a todas estas personas? Uno de los factores que se podrá ver de forma casi inmediata es el incremento de la población activa, es decir, de los ciudadanos que están en edad de trabajar. ¿Bueno o malo? En una sociedad con baja natalidad y un envejecimiento de la población muy marcado parece, a priori, una buena noticia. Pero si estos ciudadanos «no logran encontrar pronto una ocupación, la tasa de paro a corto plazo se va a incrementar», valora José Miguel González, economista y director de consultoría de Corporación 5. Sin embargo, puntualiza que estas personas están trabajando ya de forma irregular, por lo que es difícil predecir si ese incremento de la tasa de paro será duradero en el Archipiélago.
¿Está preparado el mercado laboral del Archipiélago para absorber a toda esa nueva masa laboral? Los sectores que podrían verse más beneficiados son la hostelería, la agricultura, los cuidados o la construcción. Actividades intensivas en mano de obra que en los últimos años se han quejado de que no encuentran trabajadores. «Lo más habitual es que se incorporen a sectores de baja cualificación e intensivos en personal», explica González. Y con el paso del tiempo, a medida que se les vaya proveyendo del reconocimiento de sus cualificaciones profesionales puedan ir saltando de sector.
Competencia
«Estas personas no van a competir por los trabajos cualificados, si hubiera competencia sería en los menos cualificados, en los que sigue habiendo vacantes sin cubrir», expone Guillermo Marrero de la Nuez, vicedecano del Colegio Oficial de Economistas de Las Palmas. El experto cree que la regularización mejorará el “matching laboral”, es decir, que alineará las necesidades de las empresas con las de estos trabajadores. «En la economía sumergida es más difícil localizarlos porque están ocultos, pero ahora será más fácil encontrarlos».
Aun así, Marrero de la Nuez es tajante: la regularización no acabará con la totalidad de la economía sumergida en Canarias. Un territorio que comparte con Andalucía las tasas más altas y cálculos que estiman que puede suponer un 18% del Producto Interior Bruto (PIB). «Seguirá habiendo porque para que aflore necesitamos dotar de medios a la inspección de trabajo, aunque esa regularización empodera a estas personas para exigir sus derechos», determina.
Así lo cree también el secretario general de UGT en Canarias, Manuel Navarro. «Creemos que esta regularización sacará a la luz diferentes tipos de trabajo que hasta el momento estaban ocultos y supondrá una lucha contra la economía sumergida», expone. Quienes consigan papeles podrán tener capacidad para exigir un contrato, cotizar a la Seguridad Social y reclamar derechos que hasta este momento no han tenido. Pero insiste en que parte de estos ciudadanos pueden desconocer cuáles son sus garantías como trabajadores. «Por eso, una de las recomendaciones es que pasen por los sindicatos para que se informen de las leyes que amarran sus derechos», señala.
Recaudación
Más allá de los beneficios que se presupone tendrá para el mercado laboral, la regularización también supondrá un cierto balón de oxígeno a las arcas públicas. Las administraciones incrementarán la recaudación por varias vías. La principal, las cotizaciones a la Seguridad Social, pero también aumentará la aportación a la hucha para las pensiones y la recaudación vía Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).
Pero, ¿esta regularización llega en un buen momento para la economía del Archipiélago? Después de varios años de bonanza, la economía empezó a dar síntomas de ralentización y se preveía un freno para 2026, tanto en la generación de riqueza como en la creación de puestos de trabajo. Ahora, el conflicto iniciado por Estados Unidos e Israel en Irán y que ha escalado a Oriente Próximo supone nuevas amenazas. «Las medidas no son buenas ni malas, sino oportunas o inoportunas, haberla hecho en una parte creciente del ciclo económico podría haber tenido más efectos positivos», valora el economista José Miguel González.
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