¿Cómo entender la migración a través de la arquitectura?
Un proyecto de la Universidad Europea de Canarias busca visibilizar los procesos migratorios hacia el Archipiélago, representando los espacios que ocupan las personas migrantes, desde el inicio de su travesía en cayuco hasta el comienzo de su integración

Una de las imágenes empleadas en el proyecto Counter-cartographie of migrants to the Canary Islands. / La Provincia
Mejorar la comprensión de los procesos migratorios a través de la arquitectura. Visibilizar cómo se desplazan, cómo habitan y por qué espacios transitan las personas migrantes, especialmente aquellas que permanecen más invisibilizadas o en situación de mayor vulnerabilidad. Dibujar la espacialidad de la migración: desde el inicio de la ruta atlántica —considerada las más letal del mundo— hasta la llegada a las costas canarias y el comienzo del complejo proceso de integración.
Son algunos de los objetivos del proyecto Counter-cartographie of migrants to the Canary Islands. Una iniciativa que recurre a la contracartografía —que permite representar experiencias, trayectorias y espacios que a menudo quedan fuera de los análisis convencionales— para sacar a la luz realidades que suelen permanecer en segundo plano y aportar nuevas claves para comprenderlas y afrontarlas.
La idea parte de una realidad evidente. Canarias, principal frontera sur de Europa y una de las grandes puertas de entrada al continente, se ha convertido en un umbral crítico expuesto a flujos migratorios constantes. La realidad es palpable y el proyecto —dirigido por el investigador y arquitecto Víctor Cano-Ciborro, profesor titular de la Universidad Europea de Canarias, junto al arquitecto y profesor Rubén Servando y las estudiantes de Arquitectura María Barroso, Sara Cruz y Natalia Conrado— busca, ante todo, entender.
El desafío no es minúculo. El esqueleto del proyecto son las cifras. En 2024, Canarias batió todos los récords conocidos en llegadas por la ruta atlántica: más de 40.000 personas alcanzaron las islas y se contabilizaron más de 10.000 muertes en el intento. Pero más allá de los números, esa realidad también puede leerse sobre el territorio y representarse en un mapa. "Un cayuco puede llegar a medir hasta 20 metros de largo y más de metro y medio de ancho. Cuando estás dentro, si no eres muy alto, prácticamente no ves por encima. Es una escala enorme", aclara el arquitecto, quien añade que lo interesante es poner el foco en esos espacios que los migrantes ocupan a lo largo de todo su trayecto. "Lo que queremos es retratar todas esas arquitecturas".
Convertir los datos en una realidad espacial
Pero la situación plantea importantes retos en términos de planificación territorial, gestión de la acogida y comprensión de las dinámicas migratorias. En este sentido, el proyecto combina herramientas de análisis espacial, como sistemas de información geográfica, representaciones 3D e imágenes satelitales, con metodologías participativas, incluyendo entrevistas, vídeos y trabajo de campo en colaboración con asociaciones locales. El programa actúa en múltiples frentes y su propio nombre explica bien la intención: "Se llama contracartografías porque, históricamente, la cartografía ha sido una herramienta del poder, del imperio. Siempre ha servido para dar voz a quien ya la tenía", explica Víctor Cano.

El grupo de investigación encargado del proyecto Counter-cartographie of migrants to the Canary Islands / La Provincia
Una mirada que el proyecto pretende ahora revertir a través de tres escalas de análisis. La primera es la denominada escala atlántica, que examina el origen de las rutas y el trayecto hasta la llegada a la costa —principalmente a Tenerife o El Hierro— desde una perspectiva arquitectónica y espacial. La segunda se centra en el momento del desembarco: cómo son los centros de recepción, cómo se organizan y qué espacio real tienen las personas que llegan. A estas dos dimensiones se suma una tercera: la corporal o afectiva, que aborda la experiencia humana y emocional que atraviesa todo el proceso migratorio.
"Es difícil de representar porque no es un número exacto, pero intentamos reflejar cómo se sienten las personas: si se perciben integradas, cómo viven su paso por la ciudad o qué lugares frecuentan. Se trata de construir una narrativa completa", recalca el investigador. Y es precisamente en esa dimensión más humana donde también se detiene el trabajo del equipo. "Las relaciones sociales no son solo flujos de movimiento, sino entender por qué ese movimiento y de dónde viene, y para entender una ciudad y cómo funciona, tenemos que entender a las personas", matiza la alumna Sara Cruz.
Los posibles resultados
La investigación, que tendrá una duración de dos años, ha recibido el respaldo de la Fundación laCaixa a través de su convocatoria Social Research 2025. El desafío es generar un cuerpo de trabajo que pueda ser presentado públicamente, ya sea mediante una página web o exposiciones en distintos lugares de la Isla. Además, el proyecto contempla la posibilidad de ofrecer propuestas concretas tras analizar las carencias de Canarias en materia de migración, especialmente en el sistema de recepción y en la arquitectura de emergencia. "Quizás un puerto no está preparado para recibir un cayuco con 320 personas y, al día siguiente, 250 más. Desde la arquitectura, se pueden diseñar estructuras montables y desmontables. También intervenir en la construcción de estos espacios de manera reflexiva, evitando lo que se llama 'violencia epistemológica', es decir, no construir simplemente según la percepción de cómo debería hacerse, sino considerando las necesidades reales de las personas", apunta el arquitecto.
Y mediante dibujos se representan las situaciones y los sentimientos que emergen durante la travesía. Una posibilidad es cartografiar cómo el cuerpo empieza a deshidratarse. Otra, documentar lo que ocurre dentro del cayuco: "No son solo números los que llegan, son historias". La estudiante, cuya labor se centra en contactar con asociaciones y dialogar con las personas, reconoce en este sentido que la experiencia ha sido "bastante impactante". Además de enriquecedora, especialmente al observar la "resiliencia" de quienes llegan a Canarias a bordo de un cayuco.
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